jueves, 12 de enero de 2017

VALORES Y CONTRAVALORES


Frente a los mitos del capitalismo, unos valores éticos

José María García-Mauriño
12 de Enero de 2017

Vamos a examinar una serie de mitos del capitalismo, dentro de este sistema NeoLiberal (NL) y oponer una serie de valores éticos.  Frente a unos mitos bastante asimilados por la mayoría de la  gente, vamos a proponer alternativas. Por ejemplo, para empezar, estos cuatro mitos propios del pensamiento neoliberal.:

1) - Fatalismo: el orden que tenemos, el Capitalismo NL, es el único viable, el mejor de los posibles. No nos queda otro remedio que aguantar. Nos quieren hacer creer que gracias al Gobierno tenemos pensiones y Seguridad Social. El avance de las tecnologías nos van solucionando los problemas actuales. Fuera del Mercado no hay salvación.

2) - Conformismo y pasividad: frente a este NL no se puede hacer nada. No se puede tener otra manera de pensar ni de sentir o de actuar. No cabe la rebeldía, eso es malo. No se debe criticar, eso no está bien. No tenemos libertad de expresión. No se puede disentir. Hay que obedecer y someterse a lo que está mandado. Es lo políticamente correcto.

3) - Siempre ha habido pobres y ricos. Es lo natural. Vamos dando alguna limosna, ayudando algo a la gente más pobre para aliviar el sufrimiento humano. Ahora estamos mejor que hace 300 años. La humanidad va progresando.

4) - La religión: hay que sufrir en esta vida, luego ya tendremos el cielo eterno en la otra vida.

         Frente a este perspectiva  negativa de ciertos aspectos neoliberales (NL) más o menos asimilados por la mayoría, hay que oponer una forma distinta de pensar, sentir y actuar. En una palabra: afirmamos que es posible otro proceso distinto de organizar las relaciones humanas en la sociedad, incluidas las relaciones de producción.  Frente al conformismo fatalista existe una Utopía. “otro mundo es posible y necesario”. No una quimera. Esos valores utópicos, como son la Vida, la Libertad, la  Justicia, la Verdad, convierten el  Mercado total, que es considerado como fin, en un puro medio. Existe en muchos ámbitos de las clases populares un movimiento de resistencia, propio de una conciencia de rebeldía, que posee una fuerza ética superior. Sostenemos y mantenemos la Utopía, el derecho a soñar un cambio  transformador, y a establecer unos nuevos valores y conceptos que fundamenten actitudes y comportamientos, que van en la línea de participar activamente en la sociedad, y en solidaridad con las tareas políticas y sociales en el mundo entero.

Y desde esta perspectiva proponemos previamente 4 aspectos fundamentales a tener en cuenta y que son muy distintos de los que se publican, de  la mentalidad de la mayoría..

a) - El ser humano deja de ser concebido como un individuo aislado y en competencia con los  otros, como una fuerza de trabajo en el ámbito de la producción, y pasa a ser visto como un ser de relaciones formando colectivos, solidaridad y movimientos sociales, conscientes de los retos comunes de la actualidad y a enfrentar una existencia humana común a compartir. La verdad del capitalismo  NL se expresa en su praxis, es decir, en que produce muerte, hambre, paro y guerras. La verdad del ser humano, su praxis, se expresa en el desarrollo de su personalidad individual y social.

b) - El Mercado: no es un fin, como pretende el Sistema, es un medio. No es el Mercado el que determina la manera de pensar y vivir de la gente, sino que son las personas las que deben determinar cómo tiene que ser el Mercado. El Mercado es el espacio del NL donde todo se compra y todo se vende. Todo se convierte en  mercancía. Todo lo que tiene valor de uso, lo van convirtiendo en  valor de cambio. Son los agentes sociales conscientes, los sindicatos, los intelectuales, los políticos, los que deben mirar por el interés público, por el bien común, con el fin de servir al desarrollo social y humano de todos los ciudadanos y ciudadanas.

c) - La economía: no hay que explicar la sociedad desde la economía, como hace el Sistema, sino al revés, explicar la economía desde la producción de bienes y servicios para satisfacer necesidades básicas de toda la ciudadanía. No una economía de financieros y beneficios para unos pocos, sino una economía que pasa a ser concebida como un sistema abierto de intereses comunes, y públicos. Una economía respetuosa del contexto ecológico, y que responde a las necesidades vitales y materiales de todos los ciudadanos y ciudadanas del Planeta Tierra, de forma justa y sostenible.

d) - El trabajo: tiene la función social de producir bienes y servicios para todos. Y además que sirva de unión entre todos los seres humano0s. Un trabajo que pasaría a ser valorado como praxis comunicativa y creativa. No un trabajo necesaria y económicamente productivo, encerrado en una dinámica salarial, sino además una tarea social. El trabajo es la expresión de las cualidades y creatividad de todo SH. La sociedad avanza gracias al trabajo productivo.

Criticamos varios mitos, propios del capitalismo:

1.- Frente al mito del Fatalismo: nos quieren hacer creer que ya todo el futuro está prederminado, “escrito está”,  la voluntad humana no puede hacer nada. Es el final de la historia, ya no hay nada que hacer, ya está todo dicho, hecho y pensado. No hay más que seguir el camino ya trazado. Como las vías del tren, no se puede salir de ellas sin descarrilar. Fuera del sistema capitalista, fuera del mercado no hay salvación. Es el pensamiento único.

La Ética opone la libertad de pensamiento: pensar de forma distinta del pensamiento único no es nada fácil. Existen otras formas de interpretar la realidad. Se trata del Pensamiento crítico: hacer análisis de la realidad desde otros presupuestos, como el de la libertad,  cada uno piensa por sí mismo y en grupo,  tiene razones, argumentos, para construir el futuro, debatiendo, contrastando opiniones. El futuro no está escrito, lo vamos haciendo entre todos y todas. El pasado sí está escrito, es la Historia, es posible modificar el presente y construir el futuro. Tener imaginación creativa para proponer otras fórmulas alternativas. Tener la íntima convicción de que la historia la vamos haciendo entre todos, con nuestras pequeñas acciones y compromisos.

2.-  Frente al mito de la Competitividad:
La competitividad es la capacidad de generar la mayor satisfacción de los consumidores fijado un precio, o la capacidad de poder ofrecer un menor precio fijado una cierta calidad de la mercancía. Es decir, antes se hunda cualquier otra empresa que la mía, poner precios baratos para hundir otra producción, sacar mejores notas que otro, ser el mejor de mi empresa, tener un coche mejor que el de mi vecino,  luchar para que nadie me pise el puesto, ponerme por encima de otro, etc.

Decimos que sí a ser competentes es decir, conocer y saber a fondo los cometidos de su carrera, de su profesión, su trabajo, sea cual fuere, lo mismo ser médico que enfermera que albañil o fontanero, que abogado. Poner a disposición de la sociedad lo que ha aprendido. Saber desarrollar sus cualidades personales. Ser y tener cada uno, cada una, personalidad propia, no un producto del ambiente social reinante.

3.- Frente el mito del conformismo: Estar de acuerdo con el sistema en la forma de pensar y en la forma de actuar. Se conforma uno con lo que hay, hay que acomodarse, no se puede ir contracorriente, es lo que hace todo el mundo…  No nos podemos salir de estas estructuras, eso es malo, está prohibido, es un inadaptado social. Lo que quieren es gente sumisa, corderitos mansos, gente que no piense por sí mismo. Eternos menores de edad.  El infantilismo perpetuo.

Nos situamos en la disidencia,  es decir, significa separarse de la común doctrina, creencia o conducta, afirmamos la insumisión mental, saber decir que NO a este sistema, que esto no está bien, que no nos gusta y además sabemos por qué no nos gusta.

Pensamos en el consumo, comprar, Creo que ser capitalista no es solo cuestión de tener muchos Millones de €, sino de asimilar los valores del sistema, como es la cultura del mercado, el ansia de comprar, sin un pensamiento crítico.

4.- Frente al mito del individualismo y de la decisión personal: en situaciones de grave crisis, ese ¡sálvese quien pueda! es el grito propio de la mentalidad del NL. Las fórmulas que emplea el sistema siempre son individuales. En lo laboral, ya no quieren convenios colectivos, sino que cada uno se entienda con su jefe.

El mito del individualismo se basa en la supremacía del individuo como valor supremo. Aquí reside el fundamento de la libertad, de la propiedad privada, del triunfo personal a toda costa, etc. Esta manera de presentar el progreso del ser humano oculta interesadamente que lo que llamamos sociedad o cultura humana surgió de la cooperación, la solidaridad y la comunicación. Esto es precisamente lo que distingue lo humano de lo animal. El egoísmo salvaje es precisamente la animalidad. 

La ética ofrece una cultura comunitaria en la que todo lo que sea esfuerzo cooperativo y colaborativo, construye una convivencia más justa y solidaria. Propone que el trabajo no nos mantenga ocupados como trabajadores y consumidores, sin apenas tiempo ni espacio para actividades alternativas. Se espera que la gente actúe solidariamente, pero hacia objetivos colectivos, comunitarios. Se espera que obtengamos lo que podamos por nosotros mismos, pero dentro de unas estructuras que miran  al bien común, que se preocupan de los problemas de otros.

5).- Frente  al mito del Inmovilismo, el dejar que las cosas sigan su curso, que continúen como están,  sin  hacer nada que ya se irán arreglando solas, (esto es así, “es lo que hay” y no se puede hacer nada por cambiarlo)

La Ética afirma la cultura del cambio: las cosas, la política necesitan un cambio no pueden quedarse como están, porque como están hacen  daño a mucha gente, que se les niega un mínimo para vivir con dignidad, no se cumplen los DH, cada vez hay más desigualdad,

6.- Frente al  mito de la neutralidad. 
El Gobierno  presenta su gestión como neutral, como que no tomar partido por ninguna clase asocial. Y renuncia a toda injerencia en un conflicto o diferencia de opiniones. Es importante no confundirla con conceptos como la objetividad y la imparcialidad. Nos hace creer que las cosas son como son y no se puede hacer nada por cambiarlas. Que los recortes nos vienen impuestos y no se puede hacer nada. Por eso, es fundamental que la gente crea en la neutralidad de las instituciones sociales, de los gobiernos, de la enseñanza, de los medios de comunicación y de la ciencia. Las personas se creen que pueden ser neutrales en las elecciones y eso es imposible. No hay ningún partido neutral. Pero los hechos refutan esta cacareada neutralidad, que no se inclina ni a un lado ni a otro, siempre “equidistante”. Creo que no existe el “centro” ¡!! Es lo mismo que ser de derechas pero que no se dice por vergüenza propia y ajena.

         La ética propone la cultura del compromiso solidario: las cosas, la política, nunca se arreglan solas hay que buscar siempre formas de hacer algo en común, colectivos,  mareas, reuniones, debates. Todo lo que huela a algo comunitario es un "veneno" para el sistema. La solidaridad no se acaba con dar un dinero para los refugiados.

         El éxito y la eficacia son dos valores muy estimados por el sistema:
a)    Frente al éxito, que consiste en,  tener mucho dinero, comprar cosas, tener doble vivienda, que los  vecinos nos alaben, tengamos puestos altos en la sociedad,  relacionarmos con gente importante, etc. oponemos una ética fundamental basada en los valores de la libertad, la justicia y la solidaridad.

Sabemos que ser felices es el principal éxito a que debemos aspirar. Esta es la meta de la buena Vida, no el dinero, el prestigio o el poder. A veces es un trabajo anónimo, creativo ("qué malo es ser bueno!", se dice en la película "El Abuelo"); ser honrado, trabajador y buena persona es casi lo mismo que ocupar el último lugar.

b)    Frente a la eficacia: que es conseguir lo que se pretende. Lo que vale es la cuenta de resultados: Una economía saneada, abundante, sin deudas, que va acumulando beneficios  Una vida de comodidad, sin apuros a fin de mes, que los hijos saquen la carrera, hacer un master, tener mucho dinero, relacionarse con gente importante, salir en TV. Eso es lo importante, si lo has conseguido eres eficaz, de lo contrario eres un ineficiente, un fracasado.

La Ética afirma que lo más importante es ser buena persona. Todo tiene importancia para este sistema menos su vida, su felicidad, su persona, el arte de vivir honestamente. Decimos que lo más importante, no es ser eficaz, sino ser buena persona, libre y honrada de acuerdo con los Derechos Humanos. Es más importante y tal vez menos eficaz según esos valores imperantes, pero a la larga es más eficaz el respeto a toda clase de personas, ser tolerante y abierto.

7.- Frente al mito de que siempre ha habido pobres y ricos:
No se puede admitir eso como un dogma, Ha habido pobres porque los ricos, se han  hecho ricos, a causa de apoderarse de una serie de bienes básicos para vivir que pertenecen a las personas empobrecidas y apenas les han dejado llevar  una vida digna. Es verdad que la humanidad progresa y que ahora estamos mejor que hace 300 años, pero no progresa para todos igual, unos han acumulado riquezas, poder, dinero y prestigio y otros apenas tienen nada.

8.- Frente el mito de la religión: que predica que hay que sufrir aquí en la tierra, porque luego nos espera un cielo eterno,
 decimos que en esta vida hay que sufrir lo menos posible, porque estamos hechos parta la felicidad, no para el sufrimiento. Y no sabemos nada del más allá, de la existencia de otra vida, es una alienación propia de la Iglesia católica, que no tiene fundamento. No nos “ganamos el cielo” a base de sufrir en esta vida. Hay que vivir en el más acá, lo más honestamente posible, no con la esperanza puesta en  el más allá, del que no conocemos nada.

En resumen:
Al ver este panorama del NL, vemos cada día más urgente una alternativa de vida a este sistema de muerte. Decimos que Sí, que hay alternativas, que no es algo único e inconmovible, que no se ha acabado la historia, que la seguimos haciendo al lado de los débiles y excluidos

Es decir, frente a los valores propios del sistema,  como competitividad, enriquecimiento, individualismo, oponemos lo propio de la ética,  justicia, solidaridad, participación y cooperación. Pero,  suenan a utópicos, o sea, como si fueran irrealizables…
Los jóvenes no se unen por valores éticos, sino por “marcas”, Adidas, Puma, Nike, Lacoste Coca Cola, etc,  La mayoría son esclavos del sistema, aun sin darse cuenta. “Es lo que hay…”

Finalmente: Seguimos proponiendo un cambio de pensamiento y de actitudes
- una actitud global: no ceder ante los dogmas oficiales que dan por cerradas las posibilidades de cambio social:
- no una sociedad de competidores, sino de gente competente, una sociedad solidaria, de hermanos, como dice el art. 1 de Derechos Humanos.
- ir pensando de otra manera, en otro modelo de desarrollo de las personas y de la sociedad; - no tener miedo a plantearse problemas; no querer defender posturas personales, sino cada vez planteamientos más universales y planetarios.

Para acabar, conviene tener presente que este sistema lleva la carcoma en su interior y pronto o más tarde tiene que caer. La fuerza de la vida siempre prevalece sobre la muerte. La verdad siempre triunfa sobre la mentira. Nos queda ir adquiriendo una  Resistencia esperanzada y humilde porque la historia en un mañana impreciso cambiará. No tenemos especial miedo al futuro porque no tenemos miedo a la vida ni tampoco tenemos miedo al cambio, ni a las nuevas tecnologías, en definitiva tenemos pocos miedos, porque la mayoría de nosotras tenemos poco que perder.

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lunes, 12 de diciembre de 2016

¿UNA ETICA SIN RELIGIÓN?



José María García Mauriño
12 de Diciembre de 2016


El problema consiste en no poder saber que hay en el más allá, después de la muerte, si hay algo o no hay nada. Existen diferencias entre ética y religión. Cuando digo religión, me refiero a la moral, que propugna la jerarquía católica.; y  es un verdadero problema el establecer las fronteras entre una y otra. Las hipótesis que se pueden dar  son  estas dos: Una, hay algo después de la muerte. Dos, no hay nada después de la muerte. Tanto en una hipótesis  como en otra, ¿se modifica la conducta personal acá en la tierra, según crea que exista algo en un más allá, o no haya nada después de la muerte? ¿Acaso mi conducta depende de la creencia que tenga en  el más allá, si hay algo o no hay nada después de la muerte? El proceder bien o proceder mal, aquí en la tierra, es lo propio de la ética laica. El plantear el más allá es lo propio de la religión. Por otra parte, no es lo mismo ser religioso que ser creyente. Lo propio de la Religión es esto: el ser humano /SH) se somete, más o menos críticamente, a la religión elegida, no impuesta. La religión católica, apostólica y romana, consiste en: creer, aceptar, dogmas, moral, ritos y una organización jerárquica. Lo que propone esta moral católica, es que hay que portarse bien, hay que sufrir en esta vida, porque luego nos espera en el más allá. el cielo, el paraíso, Lo propio de la ética laica es esto: el SH  puede elegir los valores que van a orientar su vida, que varían según las personas y la escala de valores preferida, sin referencia en  el más allá. Lo propio del creyente, sin embargo, es tener fe en una persona, confíar en una persona, en Jesús y su mensaje, no en verdades o dogmas. La fe, lo propio del creyente, es algo más que practicar los ritos de la religión católica. Jesús no fundó ninguna religión, pero nos enseñó unos comportamientos, una manera de vivir la fe comprometida con los últimos de la sociedad que no tiene nada que ver con las enseñanzas de la moral católica institucional, Y además, nos enseñó a orar al Padre del cielo. La plegaria y la acción de gracias, son consustanciales a la fe del creyente, algo que trasciende, que va más allá de unos dogmas o de unos ritos, impuestos por la jerarquía. Lo básico de la fe cristiana es el compromiso con los pobres. Lo propio de la religión son los dogmas y ritos, como bautizos, bodas, misas, comuniones y funerales. Con esas prácticas religiosas se cumple con la religión, tenga o no tenga fe.
En definitiva, es posible que se pueda vivir sin practicar los ritos de la religión, incluso prescindiendo de los dogmas, pero ¿se puede vivir honestamente sin conciencia ética, sin  preocuparse por los más débiles y excluidos de l a sociedad?
La historia de las civilizaciones está plagada de costumbres que nos obligan a sacrificarnos por lo que pueda haber tras la muerte. Hay creencias que incluso obligan a tareas y conductas concretas, algunas realmente exigentes. Podríamos pensar que estos comportamientos son propios de culturas pasadas. Sin embargo, la religión protestante sigue considerando que el juicio final depende en gran medida de lo que uno haya aportado a la sociedad en lo material y económico durante la vida. En la católica, por su parte, se considera que los malos o buenos comportamientos determinan en última instancia la salvación o condenación de las personas.
Bajemos la cuestión a la tierra. Repito, existen al menos dos posibilidades. Que tras la muerte haya algo o que no haya nada. Veamos las conductas en cada caso. Establecer relaciones causa- efecto entre vida presente y eventual vida futura allana el camino a la manipulación.

Entre aquellos que piensan que sí hay algo, lo interesante desde un punto de vista de la conducta personal es que, por lo general, establecen una correlación entre lo que encontrarán en el más allá y su comportamiento en el más acá. Sistemáticamente se considera la vida una especie de prueba para determinar si merecemos una existencia mejor, más larga o eterna. ¿Por qué? Establecer relaciones causa-efecto entre vida presente y eventual vida futura allana el camino a la manipulación del individuo.

Queda una tercera hipótesis interesante. Se trata de creer ambas cosas al mismo tiempo. Que hay algo en el más allá, y que no hay nada. ¿De qué serviría esto en nuestro día a día? Probablemente, uno alcanza la máxima virtud cuando vive de la misma forma tanto si cree que hay vida en el más allá y un Dios, supremo juez de vivos y muertos, que le juzgará, como si piensa que no hay nada, que uno cierra los ojos y se acabó la película, sin salvación ni condena. Si bajo ambas premisas el comportamiento y valores con los que uno vive son los mismos, esa persona estará actuando libre de coacción, manipulación, presunciones o posibles falsas creencias. Y no está reñido con cualquier modo de vivir la fe. Vivir hoy según la propia fe por lo que al presente le reporta, no por lo que al futuro pueda suponerle. Lograrlo hace a una persona completamente dueña de su libertad y la lleva a vivir una vida plena, sin importarle lo que vendrá, o no vendrá, después. Alguno esgrimirá que en eso consiste la salvación. Puede ser. No me lo planteo.

Es posible que se pueda vivir sin religión, pero ¿se pueda vivir sin ética?

Con más frecuencia de la deseada tuvo que escuchar el filósofo y matemático Bertrand Russell la siguiente pregunta: “¿Qué le parece más importante, la ética o la religión?”. Con su habitual desparpajo y contundencia, dejó caer la siguiente respuesta: “He recorrido bastantes países pertenecientes a diversas culturas; en ninguno de ellos me preguntaron por mi religión, pero en ninguno de esos lugares me permitieron robar, matar, mentir o cometer actos deshonestos”.

De esta forma tan gráfica defendía Russell una tesis a la que dedicó no pocas energías: sin religión se puede vivir; sin ética, no. No será difícil estar de acuerdo con él. Pero probablemente él era consciente de que los mínimos éticos que señala —no matar, no robar, no mentir, no cometer actos deshonestos— nos llegan, también, como legado de grandes espíritus religiosos como Buda, Confucio, Moisés, Jesús o Mahoma. Es decir: la ética y la religión han tendido a darse la mano, a caminar juntas, a aunar esfuerzos. De hecho, el 83% de los seres humanos vincula su quehacer ético con su pertenencia a alguna de las 10.000 religiones existentes en nuestro planeta.
Las grandes conquistas éticas de la modernidad se lograron a pesar de la oposición de las iglesias. No es cierto que la ética empiece allí donde termina la religión. Tradicionalmente hemos responsabilizado a la ética del qué debemos hacer y hemos reservado a la religión la tarea de administrar el qué nos cabe esperar. Este es el planteamiento de Kant,  pero es muy probable que tal división de tareas no sea pertinente. Lo que de veras intentaron siempre tanto la ética como la religión fue presentar un cuadro inteligible de la vida sobre la tierra. Las dos son las que pueden dar sentido a la vida humana.

Ni la ética trata solo de la rectitud de las acciones humanas, ni la religión se refiere únicamente a la relación de los seres humanos con sus dioses. Ambas apuntan hacia una inteligibilidad más global, más abarcadora. Ambas buscan, con similar tenacidad, el sentido de la vida. Alguien ha dicho que el término esperanza las engloba a las dos. En efecto: quien se atreve a pronunciar la palabra esperanza —“el sueño de un vigilante” la llamó Aristóteles— está hablando, al menos implícitamente, de ética y religión. Estamos ante dos saberes, de tono casi melancólico, que se atreven a insinuar frágiles esperanzas que nunca podrán fundamentar plenamente.

“Hay capítulos de la ética”, reconocía Aranguren, el gran maestro de la ética en España, “que no sabría cómo abordar si, de algún modo, no lo hago desde la religión”. Y ponía como ejemplo la solidaridad, a la que consideraba “heredera de la fraternidad cristiana”. Aranguren defendió siempre, como lo hacía Bloch y gran parte de la tradición filosófica occidental, la apertura de la ética a la religión. Esto no significa que ética y religión terminen por identificarse. Es cierto que, probablemente, todas las religiones predican a sus fieles: haz el bien, evita el mal. Todas se atienen a la regla de oro: “Trata a los demás como desees que te traten a ti”. El rabino Hillel condensaba el núcleo ético de todas las religiones en una fórmula tan sencilla como grandiosa: “Sé bueno, hijo mío”. Pero no todo en la religión es moralidad. La actitud religiosa tiene que ver con el misterio, con el sobrecogimiento, con la adoración, con la alabanza, y sobre todo con la entrega a los demás, a los más necesitados, a los últimos.
El mensaje subversivo de Jesús no es un  mensaje religioso, ni un pensamiento dogmático, ni una moral, ni unos ritos, ni una organización jerárquica, es un proyecto de vida, lo propio de una ética de fraternidad universal, “Tuve hambre…..”

Como resumen, ¿Una ética sin religión?  es posible que se pueda vivir sin practicar los ritos de la religión católica, incluso prescindiendo de los dogmas, pero ¿se puede vivir honestamente sin conciencia ética, sin  preocuparse por los demás, por los más débiles y excluidos de la sociedad?  Podemos afirmar que  para ser buena persona no hace falta creer e Dios, hace falta tener pasión por la ética, por los DH, por los valores humanos. Creo que  es preferible plantearse vivir una vida laica, empapada en  la ética, buscar el sentido de la vida humana  en  el más acá, en este  mundo lleno de injusticias y sufrimientos, sin mirar la  posibilidad de un juez supremo que premia a unos y castiga a otros. Y además,  aceptar que la religión  es un constructo humano, no divino, y que la solución que aporta la religión católica al problema del más allá.(la resurrección)  es una creencia que cae fuera del ámbito de lo racional.                                                

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martes, 22 de noviembre de 2016

ETICA DE LA RESISTENCIA

 

José María García Mauriño
18 de Noviembre de 2016

 

El enemigo que tenemos enfrente es muy poderoso. Es el sistema capitalista que lo abarca todo, Aunque pretendemos derrotarlo, sin embargo, el llevarlo a cabo no entra en nuestras posibilidades. Es la lucha de David contra Goliat. Pero podemos tirarle piedras a la frente,  podemos poner palos a la rueda, podemos poner piedrecitas en  sus zapatos. Se trata de una lucha permanente. Somos luchadores derrotados de una causa invencible, decía un poeta. Somos corredores de fondo y no desistimos en  nuestro empeño. No buscamos el éxito o la eficacia a corto plazo, como pretende la derecha. Nuestra  causa son  los DH, es la Justicia, es la vida amenazada de todos los SH del planeta.

No cabe duda que hemos de caminar siempre con ese horizonte de fondo, pero se impone una dosis casi infinita de modestia y paciencia histórica. Entretanto es posible caminar por objetivos más limitados.

Lo que me indigna es la cultura capitalista y sus infinitos ‘contravalores’ de individualismo, competitividad y consumismo destructor; lo que me interpela más s es el sufrimiento de una humanidad doliente a causa de la acumulación de riqueza y poder en muy pocas manos. Me rebelo contra el caudal insaciable de exclusión social que vemos a nuestro alrededor, la destrucción del planeta, el racismo y la xenofobia. Son estas realidades sociales las que me  indignan y me deprimen porque la resistencia que ofrecemos no es capaz de dar una respuesta liberadora, propia de una ética de los valores. Como señala Marx, el resultado más importante de una actividad política es la manera en que transforma a quienes participan en ella, y en este sentido doy por muy bien empleadas las innumerables horas dedicadas a pensar, escribir redactar,  reuniones, discusiones y empresas aparentemente infructuosas.

 

Vamos a considerar tres cosas, como marco de lo que puede ser una “ética de la resistencia”, como por ejemplo,  qué es el capitalismo, qué dice la derecha, cómo está el capitalismo neoliberal en la actualidad.

 

1) Estamos habituados a considerar el capitalismo simplemente como un sistema económico. Pero, la realidad es que el capitalismo es mucho más que un sistema económico. Detrás del capitalismo, en su fondo, está viva y actuante toda una filosofía que orienta toda la actividad de la sociedad, sea política, económica o cultural. Por ejemplo, decir corrupción es decir capitalismo.

 

El capitalismo subsiste por las continuas crisis del sistema. El capitalismo es un sistema económico que depende al mismo tiempo de un espíritu moral, y que necesita del sistema político democrático para poder subsistir; sin esta dimensión política y ético-cultural no se podría mantener. Se fundamenta en un orden ético-religioso que propicia valores y motivaciones propios de esta sociedad que dan legitimidad al sistema. Existe una familiaridad entre el sistema económico capitalista de libre mercado, el sistema político democrático y la religión cristiana. Esta trinidad de órdenes económicos, políticos y culturales íntimamente unidos e implicados entre sí es lo que forman un sistema productivo de bienes basado en la propiedad privada y el mercado de libre competencia, un sistema político parlamentario y democrático y un orden cultural de valores y orientaciones normativas. Cada uno de estos órdenes posee su propia lógica y su propio dinamismo.

2) Hay que conocer un poco en profundidad  cuál es el adversario político,  la derecha. La derecha no ha tenido nunca problemas con su identidad. Tampoco lo tiene ahora. Todo lo más, una cierta perplejidad en sus márgenes. Como esa regresiva nostalgia por el Orden con mayúscula; o su permanente tendencia por la compañía de la Iglesia y la presencia del uniforme. También una querencia inagotable por la eficacia y el éxito, en primer lugar económico; el fervor por las esencias del pasado; el culto de la seguridad y el control; la indeclinable añoranza por el autoritarismo como régimen y como práctica; sin olvidar la alergia a la crítica y la redentora invocación de la ética y otras coartadas curalotodo destinadas a compensar la acumulación del beneficio.

3) El capitalismo neoliberal, en la fase actual es de altísima concentración de la riqueza. Y está destrozando muchas sociedades centrales o periféricas El capitalismo de rostro humano, el neoliberalismo atenuado, la “sociedad del bienestar”, permitió hacer la mayor transformación social de la historia de España mejorando la vida de casi 30 millones de personas, a costa de los pueblos del tercer mundo,  con el aumento de los salarios, facilidad de crédito, desgravaciones fiscales, pero en el fondo se ha mostrado insuficiente. Gran error no haber explicado nunca que aquellas acciones sociales eran fruto de una política propia de un Estado capitalista. Por eso creó antes consumidores que ciudadanos conscientes. Permitió adquirir bienes personales, pero mejoró poco el sector social: educación, salud, transporte y seguridad. Se pasó a dar el pez sin enseñar a pescar. En el actual gobierno, la política económica neoliberal radicalizada por ajustes severos, recesiva y lesiva de los derechos sociales. está devolviendo al hambre y la miseria a los que fueron sacados de ellas.

Esto es lo que nos presenta este capitalismo feroz:

Los 29 gigantes económicos planetarios, de los cuales el 75% son bancos, empezando por el Bank of America y terminando con el Deutsche Bank, son considerados por el Sistema como  “sistémicamente importantes”, pues su eventual quiebra (no olvidemos que el más grande, los Lehamn Brothers de América del Norte, se declaró en quiebra) llevaría a todo el sistema al abismo o muy cerca, con consecuencias nefastas para toda la humanidad. Lo más grave es que no hay regulación para su funcionamiento, ni puede haberla, porque las regulaciones son siempre nacionales y ellos actúan planetariamente. No hay todavía una gobernanza mundial que cuide no sólo de las finanzas, sino del destino social y ecológico de la vida y del propio sistema-Tierra.

Nuestros conceptos se evaporan cuando  se lee en las páginas de The Economist (una revista muy seria de economía de signo neoliberal) que la facturación de la empresa Black Rock es de 14 billones de dólares, mientras que el PIB de los EE.UU. es de 15 billones de dólares y el del pobre Brasil escasamente llega a 1,1 billones de dólares. España sitúa su PIB en los 1,3 billones de dólares Estos gigantes planetarios manejan alrededor de 50 billones de dólares, el equivalente a la deuda pública total del planeta. (30 de Octubre 2016). Todo este montaje financiero-económico no está al servicio de la Vida, de las condiciones de vida de personas, animales o plantas, sino al servicio de los intereses económicos del capital esté donde esté. No les importa la viada humana, la vida del planeta, lo que de verdad les importa es la acumulación incesante del capital.

No vamos admitir ni un recorte social más, ni un desahucio, ni que nos reduzcan todavía más las pensiones, ni que nos sigan degradando las relaciones laborales. Muy al contrario, queremos organizar la fuerza necesaria para recuperar lo que nos han robado. Nuestra resistencia va a ser más fuerte que sus “debilidades” económicas.

 

DECÁLOGO DE LA   RESISTENCIA

 

1.- Resistir es aprender de los propios errores y derrotas y darles la vuelta. Esto implica una severa y constante autocrítica, Si no se hace esa autocrítica estamos condenados a volver a repetir esos mismos errores.

 

2.- Resistir es tener la osadía de ser coherentes en nuestra vida, es decir, mantener un pensamiento, una conducta y una conversación, en la misma línea. Exigirlo a escala personal y a escala institucional. La coherencia es el primer paso de un talante revolucionario. Y de ahí pasamos a la paciencia revolucionaria.

 

3.- Resistir es mantener siempre un pensamiento crítico, esa capacidad de analizar la realidad desde otros valores éticos, desde los DH. Sobre todo, mantener una honestidad económica y una honradez profesional intachables Y solo así no seremos “engullidos” por el sistema.

 

4.- Resistir es tener siempre presente cuál es el enemigo contra el que luchamos y no cansarse nunca. Por ejemplo, decir No al pago de la Deuda, No a la ley mordaza. Porque mantenemos la ética del revolucionario, es decir, la paciencia histórica propia de un corredor de fondo.

 

5.- Resistir es dar siempre la prioridad a dos espacios decisivos en la sociedad como son la educación y la salud. Un pueblo enfermo e ignorante nunca dará un  salto cualitativo, hacia una vida digna de todo SH.

 

6.- Resistir es ponerse valientemente al lado de las víctimas de esa voracidad del sistema neoliberal, denunciando su perversidad, desmontando su lógica excluyente, yendo a las calles, apoyando manifestaciones públicas por la sanidad y la educación, huelgas de la clase trabajadora  y  luchas de los movimientos sociales.

 

7-  Resistir es ir creando una  nueva cultura, porque si no cambia la cultura no cambia nada, Una cultura de la solidaridad, lejos de los valores capitalistas.

 

8.- Resistir es tener un proyecto político del propio país, un horizonte de  utopía, de querer un país distinto, edificado sobre otras bases, los valores éticos de los DH, dando prioridad a la vida de la naturaleza, a la vida humana y a la vida de la casa común, base de una nueva civilización, la civilización de la vida.

 

9.- Resistir es enriquecer esa utopía, para lo cual es indispensable una coalición de fuerzas políticas y sociales, como pueden ser los movimientos populares, las luchas obreras, sectores de algunos partidos, intelectuales, artistas e iglesias,  interesadas en construir ese otro modelo de país. La lucha incansable por la unidad de la izquierda.

10,. Resistir es reafirmar la democracia, la que gana las calles y plazas, contrariamente a la democracia de baja intensidad, Y denunciar el tratado de libre comercio el TTIP de UE con USA.

 

En definitiva, resistir es luchar siempre y no rendirse nunca

 

Para terminar, propongo el poema de Mario Bernedetti: “No te rindas

 

NO TE RINDAS

No te rindas, aún estás a tiempo

  De alcanzar y comenzar de nuevo,

  Aceptar tus sombras,

  Enterrar tus miedos,

  Liberar el lastre,

  Retomar el vuelo.

  No te rindas que la vida es eso,

  Continuar el viaje,

  Perseguir tus sueños,

  Destrabar el tiempo,

  Correr los escombros,

  Y destapar el cielo.

  No te rindas, por favor, no cedas,

  Aunque el frío queme,

  Aunque el miedo muerda,

  Aunque el sol se esconda,

  Y se calle el viento,

  Aún hay fuego en tu alma

  Aún hay vida en tus sueños.

 

  Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo

  Porque lo has querido y porque te quiero

  Porque existe el vino y el amor, es cierto.

  Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

  Abrir las puertas,

  Quitar los cerrojos,

  Abandonar las murallas que te protegieron,

  Vivir la vida y aceptar el reto,

  Recuperar la risa,

  Ensayar un canto,

  Bajar la guardia y extender las manos

  Desplegar las alas

  E intentar de nuevo,

  Celebrar la vida y retomar los cielos.

  No te rindas, por favor no cedas,

  Aunque el frío queme,

  Aunque el miedo muerda,

  Aunque el sol se ponga y se calle el viento,

  Aún hay fuego en tu alma,

  Aún hay vida en tus sueños

  Porque cada día es un comienzo nuevo,

  Porque esta es la hora y el mejor momento.

  Porque no estás solo, porque yo te quiero.

 


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sábado, 22 de octubre de 2016

JUSTICIA Y PROPIEDAD PRIVADA



OTRA  PROPIEDAD PRIVADA ES POSIBLE

José María García Mauriño
21 de Octubre de 2016

Un concepto elemental de justicia, es darle a cada uno lo suyo y consideramos que lo más suyo de cada SH es su vida, Y para vivir cada persona necesita una serie de bienes, que debe poseer como propiedad privada, Pero, tropezamos con el régimen de propiedad privada de signo capitalista. En efecto, la propiedad privada junto con el régimen de asalariado y el mercado, son los pilares del capitalismo. Y en la sociedad capitalista, a pesar de que existen los bienes suficientes para que todas las personas del mundo pudiéramos cubrir con creces nuestras necesidades fundamentales, eso no es así. En el capitalismo es necesario tener dinero para poder satisfacer las necesidades básicas. Y esos bienes necesarios solamente  los podrá adquirir en el mercado a cambio de dinero. Y el dinero solo se adquiere de forma honesta por medio del trabajo. Naturalmente, para poder acceder a ese dinero «imprescindible» en nuestras sociedades, la mayoría de la población debe trabajar asalariadamente, esto es, debe vender en el mercado de trabajo sus habilidades y capacidades productivas, es decir, su fuerza de trabajo, a aquella parte de la población que posee los medios de producción. Pero, todos sabemos que cuando el propietario, persona o entidad,  de los medios de producción paga al trabajador un salario, no lo hace por la totalidad de lo que el trabajador produce, sino que sólo le paga una parte de lo que éste creó con su esfuerzo. Es gracias a la propiedad privada como la persona del propietario o de la institución, consigue apoderarse de una parte del trabajo ajeno sin que eso constituya legalmente un robo. De este modo es como la propiedad privada se convierte en la principal fuente de poder social en las sociedades capitalistas. Y si no hay trabajo, tampoco hay dinero, Y al carecer de dinero tampoco se pueden  obtener los bienes necesarios para vivir. Entonces, se lleva un a vida muy poco digna de un SH.

A)   Justicia:
La justicia (del latín, Iustitia) es la concepción que cada época y civilización tiene acerca del sentido de sus normas jurídicas. Es un valor determinado por la sociedad. Nació de la necesidad de mantener la armonía entre sus integrantes. Es el conjunto de reglas y normas que establecen un marco adecuado para las relaciones entre personas e instituciones, autorizando, prohibiendo y permitiendo acciones específicas en la interacción de individuos e instituciones
Este conjunto de reglas tiene un fundamento cultural y en la mayoría de sociedades modernas, un fundamento formal:
  • El fundamento cultural se basa en un consenso amplio en los individuos de una sociedad sobre lo bueno y lo malo, y otros aspectos prácticos de como deben organizarse las relaciones entre personas. Se supone que en toda sociedad humana, la mayoría de sus miembros tienen una concepción de lo que es justo, y se considera una virtud social el actuar de acuerdo con esa concepción.
  • El fundamento formal es el codificado formalmente en varias disposiciones escritas, que son aplicadas por jueces y personas especialmente designadas, que tratan de ser imparciales con respecto a los miembros e instituciones de la sociedad y los conflictos que aparezcan en sus relaciones.

El término justicia viene de Iustitia, y el jurista Ulpiano  Jurista romano del siglo I,. la definió así: Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi; "La justicia es la constante y perpetua voluntad de dar (conceder) a cada uno su derecho". Hoy decimos que se trata de reconocer a todo SH  los Derechos Humanos.

Suum cuique tribuere. (Definición de Ulpiano), Es darle a cada uno lo suyo. Y lo más suyo de cada uno, de cada una, es su vida. Cada persona, tiene que tener, tiene que poseer, un mínimo de bienes para poder vivir, es lo suyo, lo propio, de lo que se apropia para poder vivir. Es uno de los 4 principios éticos indiscutibles:

1.- Pacta sunt servanda: : respetar y cumplir lo pactado.
2.- Alienum non laedere: no hacer daño a los demás
3.- Suum cuique tribuere: darle a cada uno lo suyo
4.- Honeste vivere: vivir honestamente.

La justicia tiene un fundamento cósmico: el orden en la naturaleza; ciclos naturales: verano otoño, invierno, primavera. Es el orden natural: cada cosa, cada ciclo tiene su sitio y cada cosa tiene su función, en  el cosmos y en  el SH. y esto se aplica a los seres humanos, en su dimensión individual y el su dimensión social. Un orden social no basado en la naturaleza es un desorden, una injusticia. Lo difícil es darle a cada uno lo suyo: porque con la Vida que es lo más suyo de cada SH, lo que es de cada uno depende y varía con las condiciones económicas, sociales y políticas de cada individuo, de cada pueblo, en cada momento histórico.

   La justicia es una cualidad, una virtud que debe ser progresivamente descubierta, y replanteada en cada época histórica; siempre se mueve dentro de unos límites nunca claramente definidos y claros.

   La justicia nunca va sola, siempre va acompañada vitalmente, de otros valores vivos, como son la libertad, el amor, la vida, la verdad. Comprenden un síndrome de valores imposible de separar en el interior de la persona.

B)    Propiedad privada capitalista
Cuando hablamos de propiedad privada (pp), aludimos no sólo a la pp de los medios de producción, sino al mismo tiempo a los medios de distribución,  de comercialización y consumo, así como  a los medios farmacéuticos, a los medios de producción de armamento, etc.  De apropiarse de lo que no es suyo como el Petróleo, las fuentes de energía, las eléctricas, la eólica, etc. Se trata de las multinacionales que son emporios de la PP capitalista. Siempre con el fin de acumular beneficios y tratar de dominar en el mundo mundial.

La PP es el campo donde se da la batalla de la lucha de clases. Los ricos y el proletariado. Los pobres no odian a los ricos, no quieren ser como muchos de ellos, sino que los que no tienen dinero también puedan vivir con dignidad, que puedan ser propietarios de unos bienes básicos que les pertenecen por ser SH. Luchan por conseguirlos, porque se cumplan los DH.
Propiedad privada son además los derechos de las personas y empresas de obtener, poseer, controlar, emplear, disponer de, y dejar en herencia tierra, capital, cosas y otras formas de propiedad.[] La propiedad privada se diferencia de la propiedad pública, en que esta última se refiere a bienes propiedad del Estado, comunidad o gobierno y no de individuos o entidades empresarias. El concepto de propiedad ha ido sufriendo modificaciones a lo largo de la historia. A finales del siglo XVIII, durante la revolución industrial, la propiedad privada surgió como la forma predominante de propiedad en el ámbito de la producción y las tierras, desplazando a la propiedad feudal, gremios, sistema de talleres de trabajo y producción artesana, que se basaban en la propiedad de las herramientas de producción por parte de trabajadores individuales o gremios de artesanos.
  C) Otra manera de ver la propiedad privada
 E l Derecho de propiedad privada ha sido definido así: “El derecho de propiedad privada es el poder de usar o de abusar de cualquier cosa en la medida que lo permite el derecho civil” "Ius ac potestas re quapiam tum utendi, tum abutendi, quatenus iure civili permittitur". Definición de Hotman jurista italiano del s.XVI. Esta definición ha sido adopatada posteriormente por las estructuras jurídicas.

Vamos a ver qué es lo que hay detrás  de esa definición:

La naturaleza produce constantemene un serie de bienes, cuya propiedad es comuún para que puedan vivir todos los hombres y mujeres del mundo, son bienes universales. Por otra parte, existe una serie de bienes que son  necesarios para que viva todo Ser Humano. Y cada uno, cada una, toma de ese acerbo común lo que necesita para vivir. Es el valor de uso. Si no tiene esos bienes, si no los puede tener, si no los puede usar, peligra su vida o se muere. Poseer esos bienes en régimen de propiedad privada, es decir, poder usarlos para vivir, es cuestión de vida o muerte, en eso consiste el  Derecho de propiedad privada. El valor de uso, de un uso sobrio de esos bienes, se puede decir, que es de derecho natural. Estimo que estos bienes son de derecho natural, porque son necesarios para mantener la vida humana, son  propios de la misma naturaleza humana. Los otros bienes, los llamados bienes superfluos, los que no son necesarios para vivir, no son de  derecho natural. Y esos bienes necesarios se pueden resumir en estos 5: trabajo, alimentación, vivienda, salud y cultura. La carencia de estos bienes hace casi imposible una vida humana, una vida de cierta calidad humana.

Esos bienes necesarios son “míos” porque uso de ellos para satisfacer mis necesidades básicas, me los apropio, pasan a ser propiedad privada. Una vez cubiertas esas necesidades, esos otros bienes que me sobran, son bienes superfluos, ya no son míos, no me pertenecen, son propiedad del común, de todos aquellos seres humanos que todavía no han cubierto sus necesidades básicas, es decir, de los que están pasando hambre, los que no tienen techo, los  que aun no saben leer y escribir, los que no tienen médicos ni medicinas, etc. Entonces, tengo el deber, la obligación moral, libre, personal, no impuesta por nadie, de devolver lo que no es mío, de lo que me he apropiado indebidamente. Ya no es un “uso” de los bienes, sino un “abuso”. Al mismo tiempo que tengo el poder de usar de esos bienes necesarios, también tengo el poder de abusar de unos bienes que ya no me pertenecen porque son superfluos. Es el “ius abutendi” el derecho de abusar. Y lo que es un abuso, ya no es ético. Evidentemente, tengo derecho a usar de los bienes superfluos a condición de devolver su coste al Tercer mundo. Por ejemplo, si me gasto 3.000 € en una viaje de recreo debería devolver esa misma cantidad 3.000 € a los necesitados del Tercer mundo. Entonces, ya no sería un abuso sino un disfrute compartido, correcto, solidario, justo, Cuando me apropio de algo que no es mío, es un robo, y  tengo la obligación moral de devolverlo. El quedarse con esos bienes, ya no entraría dentro del uso de esos bienes, que es lo propio de la propiedad privada, sino del abuso de ese derecho. En ese sentido no hay que “dar” al pobre cosas que necesita, dar limosnas, eso es un tranquilizante de conciencia, sino devolverle lo que es suyo porque le pertenece y nosotros se lo hemos quitado. El pobre es un “robado”, entre todos y todas le hemos quitado unos bienes básicos que le pertenecen por derecho natural, y se encuentra metido en unas estructuras de pobreza y desigualdad que apenas le dejan espacio para sobrevivir.

Un bien necesario es tener una casa para vivir, por eso se llama vivienda. Y eso es de derecho natural  porque uso de ella para vivir, sea en régimen de propiedad o de alquiler. El Capitalismo. promueve y prefiere el régimen de propiedad al régimen de alquiler, y se llega a la ”burbuja inmobiliaria”. El  Capitalismo  controla perfectamente las propiedades inmobiliarias Pero, tener varias casas, pìsos o viviendas, como un chalet en la sierra o un apartamento en la playa, no es de  derecho natural.  No las tengo para vivir, sino para invertir, o para disfrutar. No solo tienen un valor de uso sino que además tienen un valor de cambio. Tienen un precio. Pueden ser un aval para pedir un  préstamo al banco. Es lo propio del  Capitalismo  que favorece no sólo el uso sino el abuso de propiedades. Ya no son bienes necesarios, sino bienes superfluos. Abusa, porque acumula casa sobre casa. Y el Capitalismo a fuerza de acumular, va despojando a otros del derecho natural de tener bienes necesarios, como es tener una vivienda, un sitio para vivir. Unos pocos abundan en casas y hay otros muchísimos que carecen de vivienda. El tener varias casas no es una  necesidad, es un lujo. Son bienes superfluos, lo mismo que viajes de turismo, de recreo, compras de artículos caros, inversiones beneficiosas, espectáculos, fiestas, comidas, trajes, vestidos, etc. Suponen un volumen de gastos que exceden con mucho los bienes necesarios. No se necesita tanto para vivir, sino para comodidad, o para disfrute, Mi comodidad o disfrute se basa entonces en negar bienes básicos  a la mayoría. No es un problema individual, no es asunto estrictamente personal: “con mis bienes hago lo que me da la gana”. Es un tema estructural. El  Capitalismo ampara y protege la propiedad privada lo mismo el “ius utendi” [de los bienes necesarios] que el “ius abutendi” [de los bienes superfluos] como uno de los pilares de la acumulación incesante de beneficios.

El Capitalismo  ha hecho de los bienes superfluos, bienes necesarios, ha creado la sociedad del consumo para enriquecimiento de unos pocos. Lo público, lo que es de todos y de todas, incluidas las generaciones futuras, es siempre prioritario sobre lo particular y lo privado. La propiedad privada es un instrumento del Capitalismo para poder dominar, no para poder vivir. Recordemos que los bienes de la Tierra son patrimonio de toda la humanidad para vivir, como son el agua, la tierra, los minerales, los animales, el aire, etc. no pueden ser propiedad de nadie, son para uso y disfrute de todos los Seres Humanos junto con el Planeta. El Capitalismo ha creado una conciencia individualista que no mira a su entorno, ha promovido una mentalidad sumisa. Para el Capitalismo, la propiedad privada es sagrada, algo divino y eso no se toca. Es un concepto de propiedad privada que solo beneficia a unos pocos en contra de la mayoría.  Los que se atreven a tocarla son malos, son populistas, son comunistas.

Algunos que disfrutan de propiedades superfluas, aunque sean muy buenas personas, tienen una mentalidad capitalista, no quieren devolver nada, porque  consideran que no han quitado nada a nadie, todo eso es suyo y con lo suyo hace lo que le viene en gana. Devolver significa de alguna manera empobrecerse, quedarse con menos, y eso no se puede tolerar. Lo que hay que hacer es elevar el nivel de los pobres, de los que no tienen. Eso es lo que dice la derecha. Sí, de acuerdo, pero que no me toquen el bolsillo, la propiedad privada es sagrada. Eso es cuestión del Estado que reparte muy mal, o no reparte nada. Se olvida que la posesión de bienes si son universalizables, es decir, si pueden ser de uso para todos los Seres Humanos,  son éticos, de lo contrario, van en contra de valores éticos fundamentales, como pueden ser la justicia, la libertad, o la paz. No todos los Seres Humanos del planeta pueden alcanzar el grado de desarrollo tecnológico que tenemos en Occidente, se hundiría el Planeta. Para que la inmensa mayoría de la humanidad pueda sencillamente vivir, es preciso que todos y todas vivamos con sencillez, es decir, sin abusar de los bienes comunes que nos corresponden. Eso decía Gandhi. No sería ético, por ejemplo, que me comprara un “Ferrari”, un coche que cuesta 45 millones de €, porque no es universalizable, me puedo comprar un coche más modesto que de hecho está más extendido a todos y todas. Lo que tampoco es universalizable es tener al mismo tiempo, lavadora, coche, microondas, nevera, ordenador, móvil,  lavavajillas, licuadora, etc. y que todo el mundo tenga lo mismo que tengo yo.¿Es eso elevar el nivel de los pobres? Ese conjunto de bienes no es exportable a toda la humanidad. Y se puede vivir sin muchas de esas cosas y de hecho se vive mejor.

Todas estas reflexiones son muy actuales, pero no son nuevas. Provienen de más atrás, del siglo IV A.C. de las XII tablas, el código más antiguo del Derecho Romano, que se consideraba sagrado. Después, en el siglo XIII, ya lo decía un sabio llamado Tomás de Aquino en la suma teológica (1-2 q.94 a.5 ad 3, y 2-2, q.57, a.3). Es la doctrina más ortodoxa que existe sobre la propiedad privada., aunque parezca revolucionario. Lo que puede ser más moderno es la definición del siglo XVI, de Hotman, pero el contenido es el mismo. A Tomás de Aquino le hacemos caso cuando nos conviene, pero cuando toca nuestro bolsillo se nos olvida completamente.

D) La propiedad privada, hoy
cuando llevamos semanas, meses, años de interminables casos de corrupción, es decir, de apropiarse de los bienes públicos en beneficio del bolsillo privado, y que cada caso es el penúltimo, porque nunca es el último. y todos sabemos que afecta cada vez más a la cúpula y las entrañas del partido del PP que nos ha desgobernado con la bendición de casi todos los obispos de la Iglesia católica, El problema fundamental no es la corrupción, el problema es la injusticia, la incesante desigualdad.
Yo no soy mejor que los políticos, por acción u omisión. Solo que les pago yo, les pagamos nosotros. ¿Para eso les pagamos? ¿Y para que los 27 jefes de estado de la Unión Europea se reúnan en Bratislava año 2016, para preguntarse cómo defendernos de los refugiados y crecer más y luego pasearse juntos por el Danubio en un crucero de lujo? ¿Para que los líderes del G20 se reúnan en China, Hangzhou, para hacerse una foto y decirnos que hay que “civilizar el capitalismo” sin comprometerse a tomar medida alguna? ¿Para que, muerto afortunadamente el TTIP,(el tratado de libre comercio de EEU con la UE) nos endosen a hurtadillas el CETA (Tratado de USA-Canadá con la UE) que debe de ser aún peor para todos y mejor para las multinacionales? ¿Quién lo puede entender?  ¿Dónde está la Justicia?
Es absurda, pero muy sencilla, la lógica de un mundo donde manda el dinero. El dinero es la máxima prioridad de todos los negocios. Y el holocausto universal ofrecido al Capital es terrible: hemos esquilmado las selvas y las minas, agotado los enormes pozos de petróleo, envenenado el agua y el aire; cada vez menos gente se ha hecho más rica y cada vez más gente se ha vuelto más pobre. He aquí el mundo regido por una economía regida por el dinero. Un mundo roto y cruel, un planeta masacrado, inhabitable
Ningún muro, valla ni ejército podrá contener a las multitudes, continentes enteros desesperados por la miseria y la guerra. El Estado socialdemócrata del Bienestar fue un paso adelante, pero respondía a la misma lógica. El bienestar de los países ricos se logró a costa de los países más pobres, expoliados de sus materias primas y obligados a comprar los productos elaborados con ellas al precio impuesto por los países explotadores. Cuanto más efímeros sean los productos antes caducarán, y más deberá comprar la gente y más podrán producir las empresas e invadir el mundo, y ganar y ganar.
Un “mundo al revés”, donde la gente se mata a trabajar para tener más dinero, pero no lo pueden disfrutar porque cuanto más tienen más aumenta la codicia propia y la envidia ajena. Un mundo donde “los adultos están atados al trabajo como perritos a una cadena”, y solo se reconoce como trabajo lo que da dinero, todo para mayor beneficio de unos pocos, los que producen más barato y pagan menos salarios.
¿Eso es crecer?. Que engorde la víctima para el sacrificio común. El pez grande se come al chico, pero siempre habrá alguien más grande, y ¿qué comerá el más grande cuando lo haya devorado todo y se quede solo, cuando no tenga a quién vender, cuando la mayoría pobre no tenga con qué comprar? Algún día ha de reventar este sistema, verdadero antisistema, donde la especulación está sustituyendo a la producción, los bancos a las fábricas, los bonos y las acciones a los víveres, donde los Estados destinan el dinero de la gente a rescatar a los bancos que quiebran y que una vez rescatados ahogarán a la gente con sus préstamos e intereses. Algún día estallará este mundo al revés. Ya está estallando: ningún muro, valla ni ejército podrá contener a las multitudes, continentes enteros desesperados por la miseria y la guerra.

Por otra parte, si el gobierno francés dice que no hay dinero para los servicios públicos, no es menos cierto que le sobra dinero para las guerras neocoloniales en que Francia se ha inmiscuido al lado de los EEUU y Gran Bretaña. ¿De verdad no hay dinero?

E) Lo que dicen varios autores

a) El derecho romano s.1, “suum cuique tribuere”. Dar a cada uno lo suyo.

b) Siglo XVI Hotman, “ius utendi et abutendi”. Derecho a usar y abusar de las propiedades que tengo.

c) Lo que dice Locke, filósofo del s. XVII: partidario de la P. privada burguesa. Propugna el D, de p. privada por ser un D. natural, La naturaleza del SH .-argumenta el autor- es ser propietario de su vida, de su libertad, de sus bienes. El Estado debe proteger la P. con sus leyes. También dice que nadie tiene derecho a acumular más allá de lo que puede consumir, Se trata de un individualismo posesivo.

e) Lo que dice Proudhon, sociólogo del s. XIX: la P. es un robo. Proudhon creía que la concepción habitual de la propiedad combina dos componentes distintos: la diferencia entre la propiedad como una forma de tiranía y la propiedad usada para proteger la libertad. Argumentó que el resultado del trabajo del individuo, aquel en el que se ocupa con regularidad, genera una forma legítima de propiedad. Pero se opuso a que la tierra no ocupada fuera concebida como una forma de propiedad legítima, aceptando solamente una forma de "posesión" sobre la tierra en virtud de su real ocupación o trabajo.

f) Lo que dice Marx, del s, XIX: la P. privada de los medios de producción. es una explotación. En El Capital, Tomo I, al final, Marx escribe sobre la existencia de dos formas de propiedad privada: la que es producto de la explotación del trabajo ajeno o enajenado; y la que es producto del trabajo propio. El punto es interesante, pues Marx sostiene que en esencia, la propiedad privada, se origina por creación y recreación de la explotación humana; por la desposesión iniciada y acumulada de un sector de la población y evoluciona, según Marx, en los conocidos modos de producción esclavista, feudal y capitalista.

g) Lo que dice la Declaración Universal de DH,  del  S. XX 1948,
dice el art,17 de DH: 1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente. 2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad


A DEBATIR: ¿sería ético el acumular bienes más allá de lo que es suficiente para vivir?  ¿Sería ético acumular bienes más allá de lo que es el propio trabajo? ¿Qué clase de trabajo propugnamos? ¿vale cualquier tipo de trabajo, por ejemplo el del banquero, un profesor, un comerciante de droga, o traficante de personas, de niños o mujeres?



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