miércoles, 4 de marzo de 2015

UNA DEMOCRACIA SUBVERSIVA



José María García-Mauriño
3 de Marzo de 2015

La democracia para ser auténtica, tiene que ser subversiva. Sin laicidad no hay democracia La laicidad es un elemento definitivo en una democracia. En nuestro país, la laicidad tendría que subvertir el orden establecido para llegar a una democracia verdadera. Subvertir, soliviantar, significa mover el ánimo de la gente para inducirle a adoptar una actitud rebelde u hostil en orden a cambiar el orden público y moral, dice el Diccionario de Lengua. Hay mucho que cambiar, porque la democracia parlamentaria establecida tiene dos serias contradicciones. Por un  lado, ha establecido que “ninguna religión  tendrá carácter estatal” (Art,, 16,3 de nuestra Constitución) y por otro, a renglón seguido, afirma que “mantendrá relaciones de cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones”. Además, por si fuera poco,  mantiene unos “Acuerdos Santa Sede Estado español”  que otorga enormes privilegios a la Iglesia Católica (BOE 3 de enero de 1978). Mientras no seamos capaces de solucionar estas dos contradicciones, no es posible una verdadera Democracia. 

Un principio básico de toda Democracia es la igualdad: Y cuando se privilegia a unos al margen de otros, estamos dañando seriamente este orden democrático. Podemos definir la igualdad en términos abstractos y universales. 

Una formulación que es totalmente necesaria para hablar un mismo lenguaje y poder entendernos: Se pueden ver los arts 1 y 7 de los Derechos Humanos. El art. 14 de la Const. española. Para que haya una verdadera democracia es necesaria la existencia de un Estado laico en una sociedad laica.

Construir una sociedad laica y consolidar un Estado laico es el reto de una ciudadanía adulta. Buscamos  dos cosas claras: un Estado que sea de verdad laico, y una Sociedad que entre en un proceso auténticamente secular, laico.

1º) Un Estado  laico
El Estado laico tiene un fundamento jurídico: En nuestro país, el Estado es formalmente aconfesional y por tanto laico. Está claramente expresado en el Art 16,3 de la Constitución de 1978: “ninguna confesión tendrá carácter estatal”. Un Estado laico, claramente a-confesional, quiere decir que ni en sus instituciones, ni en su legislación, ni en sus manifestaciones culturales y políticas,  se doblega ante credos o éticas exclusivamente religiosas.

Sin embargo, ese principio constitucional se viola sistemáticamente porque el Estado sigue reconociendo privilegios a la Iglesia Católica en función de  los Acuerdos Santa Sede-Estado español de 1979. Estos Acuerdos, que son de dudosa validez jurídica, por ser pre-constitucionales, siguen vigente a día de hoy. Y además, según voces autorizadas, la Santa Sede no es un sujeto competente para firmar un tratado internacional, capaz de regular las relaciones entre dos Estados soberanos. 

Estos acuerdos otorgan a la Iglesia católica una serie de privilegios que no tiene ninguna otra religión.  No se puede decir, por tanto, que el Estado sea neutral, sino que favorece  colmadamente a la Iglesia católica, discriminando a las demás.  Es una incoherencia jurídica y política mantener estos Acuerdos.

Son suficientes los 30 años de Constitución y de los Acuerdos para empezar a revisarlos, modificarlos y liberarnos de esa mentalidad propia del Nacional-catolicismo, del franquismo, de la que están empapados esos Acuerdos. Este sistema político-religioso fue el que marcó la vida de los españoles durante 40 años, y todavía sigue vigente en amplios sectores de la sociedad civil.

El Estado es el único organizador y gestor de la vida política y social, de los individuos y de las comunidades y asociaciones que estos constituyan –como la Iglesia Católica-. Es gestor en igualdad de condiciones de toda la ciudadanía, del máximo de libertades, según la conciencia de cada ciudadano o ciudadana; pero todos como particulares, y sometidos a las leyes generales comunes.

Además, no sólo hablamos de neutralidad del Estado frente a las religiones, sino también frente a las cosmovisiones de los no creyentes, agnósticos y ateos que tienen planteamientos no religiosos. Aquí se evidencia, sobre todo, la laicidad del Estado. Y es fácil observar cómo nuestro Estado se ha traicionado a sí mismo, no se ha tomado en serio su propia laicidad.

A qué esperamos para tener un Estatuto de Laicidad del Estado? El principio de laicidad nos dice que no se puede financiar con dinero público un bien religioso particular, privado, como si fuera un bien público, propio del Estado, como es la Iglesia católica.  Somos adultos y la sociedad es lo suficientemente adulta como para  sacar las consecuencias de esta laicidad del Estado.

2º) Una sociedad secular,  laica:
En rigor no se puede decir que una sociedad sea laica o deje de serla. La sociedad es un mosaico de individuos y de pueblos, de comunidades,  diferentes en sus creencias, y convicciones, que pueden ser confesionales o no; unos y otras siempre como particulares, nunca como públicas.

Pero, sí podemos afirmar que la mayoría de hombres y mujeres que  conforman la sociedad española, se va caracterizando por la independencia y autonomía de cualquier tutela religiosa. Es decir, se trata de construir la Historia sin acudir a la religión. Queremos una sociedad que sea de verdad independiente de toda tutela religiosa, pero no contraria a la religión. La laicidad respeta profundamente el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de libre creencia La sociedad vive hoy cambios muy profundos y seguimos viviendo un proceso de secularización que es imparable. 

Vamos caminando hacia una sociedad laica, de ninguna manera en contra de ninguna religión, sino creando una sociedad civil independiente y respetuosa con lo religioso. Pero, también  respetuosa con lo no religioso, con los ateos, agnósticos o indiferentes. Caminar significa que la sociedad avanza, que no es inmovilista, que no está  atada a esquemas religiosos obsoletos. Una sociedad que va madurando, que para andar no necesita las muletas de lo religioso, que va saliendo del infantilismo hacia una madurez cívica. ¿O acaso no aceptamos todavía el espíritu de la Ilustración? Kant  (siglo XVIII) decía que esta etapa histórica consiste en el hecho por el cual el hombre y la mujer salen de la minoría de edad y llegan a  la mayoría de edad.

Apostamos por una sociedad en la que se pueda vivir de verdad como personas laicas, asumiendo que todos y todas somos ciudadanos y no súbditos, y por tanto, no queremos volver a someternos a ese catolicismo en el que el Estado vertebraba la sociedad con las normas impuestas y emanadas de la Iglesia católica, tanto  en la escuela, como en la economía, o en las expresiones públicas de la fe católica.

El laico no se define por oposición a clérigo; esto es una distinción clerical. Las personas laicas pertenecen a la ciudadanía de a pie. Y lo laico es aquello en lo que coincidimos todos los Seres humanos, es lo más universal y propio de cualquier sociedad, es lo común. Lo laico es  lo que iguala a todos y a todas por nuestros orígenes más radicales, somos seres humanos. Lo religioso es lo particular, es lo que diferencia y, a veces, divide.

Lo propio de una sociedad laica viene dado por leyes laicas, como la Ley de libertad de conciencia  (no sólo una Ley de Libertad religiosa, de 1980) que sitúe en pie de igualdad a todas las creencias y convicciones, sean de origen religioso o no, que reconozca y respete la independencia y preeminencia del poder político y por tanto de lo público, lo que es de todos y todas, frente a lo que debe ejercitarse en el ámbito privado o particular de un grupo, que representan las religiones.
Una sociedad orientada por el laicismo. Entendemos el laicismo como lo define el Diccionario de la Real Academia: “Laicismo (de laico). Doctrina que defiende la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente del Estado, respecto de cualquier organización o confesión religiosa”. El laicismo es el pensamiento y la actuación orientados a la consecución y defensa del Estado Laico, de la Laicidad de sus Instituciones y de la actuación consecuente de los Cargos Públicos en el ejercicio de sus funciones. El laicismo es una posición política de reclamación del cumplimiento por parte del Estado de una nota esencial de la democracia y de los Derechos Humanos: la laicidad que es la Igualdad de los Individuos en el Derecho Fundamental a la Libertad de Conciencia.

 Lejos de sentir el laicismo como ajeno, deseamos que los ciudadanos y ciudadanas perciban que con su defensa lo que está en juego es la calidad de nuestra convivencia democrática, el fomento del  pluralismo ideológico y nuestra propia condición de ciudadanas y ciudadanos libres e iguales en derechos.
Una sociedad de verdad laica  requiere un sistema de educación laico, es decir, una Escuela Pública laica en la que no se adoctrine en ninguna confesión religiosa, ni haya profesores de religión, tanto en centros de titularidad pública como en los concertados.

 Requiere la supresión de símbolos religiosos (crucifijos, Biblia…) en edificios públicos: Congreso, Ayuntamientos, Escuelas, Ministerios, Hospitales, Cárceles, etc.; Que no haya funerales de Estado por los muertos en acto de servicio militar; Que ninguna autoridad civil o militar presida actos públicos religiosos: procesiones, funerales, bodas, etc. Que las noticias referentes a procesiones católicas de Semana Santa, actos del Papa como misas en el Vaticano, bendición Urbi et Orbi, etc. no ocupen más espacio en los Medios de Comunicación públicos que cualquier otra noticia de carácter cultural, etc.. Exige revisar el calendario de fiestas, en su mayoría de origen religioso pero con efectos civiles, de santos patronos, “Semana Santa” (¿por qué santa?), Ramadán,  etc.


En definitiva exige un respeto para todo lo público, de modo que el tratamiento público de  todo hecho religioso sea equitativo, con el trato que se dispensa al  resto de la ciudadanía.

domingo, 1 de febrero de 2015

UN SISTEMA VIOLENTO



José María García Mauriño
1 de Febrero de 2015

Estamos habituados a considerar el capitalismo simplemente como un sistema económico. Pero, la realidad es que el capitalismo es mucho más que un sistema económico. Detrás del capitalismo, en su fondo, está viva y actuante una filosofía que orienta toda la actividad del hombre o mujer capitalista.

Aclaramos desde el principio qué entendemos por Sistema y qué entendemos por violencia.

El Sistema capitalista:.
El capitalismo, se puede decir que es  un sistema de
-         acumulación de poder económico, político, militar y cultural, en muy pocas manos, y que le lleva a la
-         dominación total del mundo y que produce pobreza, hambre y miseria en más de los ¾ partes de la humanidad, por medio de un
-         Mercado como instrumento de concentración de la riqueza (el capital es multinacional).
Tiene como consecuencia la generación de estructuras de todo tipo de violencia que produce constantemente nuevas estructuras, estados y actos de violencia: terrorismo, muerte, guerras, violación constante de derechos humanos, destrozo de países enteros y de la naturaleza.
Y además:
·        La lógica del capitalismo es la acumulación del capital como motor del crecimiento económico (ley del valor).
·        Pensamiento único: Por su parte, la política, la educación, los medios de comunicación... tienen la misión de reproducir el sistema, de inculcar la idea de que no existe ninguna alternativa a la economía capitalista. El capitalismo se constituye así como centro total.
·        La emigración está en función de la acumulación del capital; es una lógica imperialista porque busca ampliar las fronteras para lograr mayor acumulación de capital.
·        Hoy día estamos en la fase neoliberal, con la liberación de todo menos de la mano de obra: tratados de libre comercio y privatizaciones. Esta fase viene a reforzar la acumulación de capital, que había entrado en crisis con la descolonización y la posguerra.

El capitalismo es un sistema económico que depende al mismo tiempo de un espíritu moral, y que necesita del sistema político democrático para poder subsistir Sin esta dimensión política y ético-cultural no se podría mantener. Esta trinidad de órdenes económicos, políticos y culturales íntimamente unidos e implicados es lo que forman un sistema productivo de bienes y servicios basado en el mercado de libre competencia, un sistema político parlamentario y democrático y un orden cultural de valores y orientaciones normativas. Cada uno de estos órdenes o subsistemas  poseen cada uno su propia lógica y su propio dinamismo.

A la conjunción de los rasgos que integran el sistema capitalista M. Novak[1] le llama capitalismo democrático. Este es el que rige en nuestra sociedad occidental. Y lo define así: "es un sistema social con tres sistemas dinámicos y convergentes que funcionan como uno: un sistema democrático, un sistema económico, basado en los mercados e incentivos, y un sistema moral-cultural de tipo pluralista en el sentido más amplio de la palabra, liberal"[2]. A cada uno de estos aspectos le daremos su propio tratamiento para ver la violencia que genera cada uno de ellos.

La violencia: 
Consiste en obligar o forzar a las personas y sociedades enteras por medio de una fuerza irresistible a hacer o realizar acciones en contra de su voluntad o en contra de derechos y leyes que protegen la vida de personas y pueblos. Esa fuerza es una intimidación o coacción moral, física o jurídica que establece relaciones de extrema agresividad contra personas y pueblos. La violencia mayor de todas es la que produce la muerte en cientos de miles de personas cada día, solo por hambre. Somete a muchos pueblos del Tercer Mundo a situaciones de pobreza y miseria a causa de imponer condiciones socioeconómicas totalmente inaceptables para llevar una vida digna. Y también los miles de muertos que producen las guerras financiadas por el Sistema en todo el mundo. Es un  sistema de muerte. En su conjunto, este sistema lleva en su entraña el germen de la violencia. Es un sistema de tal naturaleza que no genera vida, sino muchas muertes. Ha demostrado su incapacidad para resolver los grandes problemas que plantea la sociedad moderna: el hambre, el paro, la guerra. Es un sistema en que todo se compra y todo se vende; es el mercado total.

Una violencia económica:
Se trata de esa ambición insaciable que se hace universal, que abarca todos los sectores. El sistema capitalista ha colonizado lo abundante, transformándolo en escaso y haciéndolo “económico”, lo vuelve visible por medio de la mercantilización y la privatización. Se mercantiliza y se privatiza la salud de los ciudadanos, lo mismo que se mercantiliza y se va privatizando la educación. Lo que constituye el problema no es la abundancia de bienes y servicios, sino el reparto que no se hace. El Planeta Tierra es lo suficientemente productivo como para alimentar, vestir, dar vivienda, salud, y bienestar a todos los que lo habitan. Es el sistema el que lo hace inviable.

 Pero, este Sistema no se puede presentar en la sociedad, con su desnuda crueldad, con ese horizonte de muerte, que lleva a la guerra de todos contra todos. Hay que cubrirla con un vestido decente, necesita una filosofía. El Mercado y la competencia forman esa filosofía, ese vestido con que disimulan su deformidad y le dan un aspecto aceptablemente atractivo. Y mejor si se ofrecen en un libro de un autor respetable, Adam Smith, que lleva por título La riqueza de las naciones. No se habla de la riqueza individual, que es lo que realmente le preocupa al capitalista. No se trata de un simple mecanismo económico, sino que el mercado está dotado de una mano invisible (son las propias palabras de Adam Smith) que es capaz de conducir todas nuestras iniciativas económicas, por muy egoístas y rastreras que sean, al mayor bien de la sociedad Pero lo más grave es la justificación de nuestros comportamientos por muy poco éticos que estos sean. Elimina la responsabilidad moral de los seres humanos, no importa que yo busque mi interés a cualquier precio, la mano invisible del mercado se encarga de transformar esos intereses egoístas en aumento de la riqueza de las naciones. Un aspecto importante es la explotación de los recursos que tiene el Planeta Tierra para dar satisfacción a unos pocos. No es la riqueza de la totalidad de las naciones, sino la sobreabundancia  de apenas un tercio de la población mundial, la que sacrifica la Naturaleza en su propio beneficio.

Además, en el capitalismo hallamos otra fuente de violencia. Al hablar del crecimiento de la riqueza de las naciones, lo que se tiene muy poco en cuenta es cómo se distribuye esa riqueza de la nación. Porque la realidad es que el sistema no  reparte nunca, lo que hace es acumular beneficios en manos de unos pocos En una competencia sin más regulación que la de la mano invisible está muy claro que los más fuertes triunfan inevitablemente. Y su triunfo los hace todavía más fuertes, con lo que cada vez más la riqueza se va acumulando en sus manos muy visibles y reales. Esto crea una enorme desigualdad entre la población.

Por ejemplo, actualmente la renta per cápita anual varía entre los 141.100 dólares de Liechtenstein, los 104.300 de Qatar, los 81.100 de Luxemburgo, por una parte, y  los 400 de la República Democrática del Congo, por otra. España tenía una renta de 11.144 € en 2008 y ha bajado a 9.605 en 2012. Hay 35 países por debajo de los 2.000 dólares y 12 por debajo de los mil.

Un informe muy reciente de Intermon Oxfan afirma que 85 multimillonarios del mundo acumulan tantos bienes como más de la mitad de la Humanidad, concretamente 3.570 millones de personas con menos ingresos (enero 2014). La desigualdad “no es ajena a España, donde las 20 mayores fortunas aumentaron su riqueza entre 2013 y 2014 en 15.450 millones de dólares y poseen hoy tanto como el 30 por ciento más pobre de la población del Estado".El treinta por ciento son aproximadamente 14 millones de españoles. Una sencilla operación aritmética nos dice que uno de esos millonarios posee tanto como setecientos mil españoles pobres.

          El orden económico es un sistema de producción de bienes y servicios basado en el mercado, la propiedad privada de los medios de producción y la libre empresa individual. El espíritu de este subsistema económico se caracteriza por la violencia, es decir, por pretender llegar al máximo de la producción y al máximo del beneficio. Y para llegar a ese objetivo  no repara en la destrucción de puestos de trabajo que no sean rentables, aunque estén altamente cualificados; con lo cual se eliminan aquellos puestos de trabajo más débiles financiera y profesionalmente hablando. No duda en aplicar su fuerza, su poder multinacional, para alcanzar altos beneficios y seguir acumulando más capital. Se crea riqueza, pero no se crea empleo. Le lleva a un individualis­mo que pretende el máximo de libertad económica y el máximo de limita­ción de la libertad ajena; y que concibe y valora todas las cosas en clave de beneficio, de competencia y de costes. De ahí, unos valores como el cálculo, el rendimiento, la ren­tabilidad y la eficacia, sean clave en las prácticas sociales de este subsistema. Si, en general, se puede decir que es un sistema que se basa en la economía de mercado, también nos es lícito concluir que es precisamente en esta economía de mercado[3] donde se genera un gigantesco sistema de explotación.

     Y esto por varias razones:
a) El objetivo de la producción que se propone el sistema no es la satisfacción de las necesidades humanas (producción de valores de uso), sino la obtención de un beneficio (valores de cambio). El problema central de toda organización económica no es la escasez; porque hay recursos de sobra para satisfacer necesidades básicas.  En la actualidad, fines de año de 2014, hay alimentos suficientes para dar de comer a más de 12.000 millones de personas, casi el doble de los habitantes del planeta, ya que somos ahora 7.000 millones de SH  El problema básico no es la escasez, es el reparto, porque el sistema lo que pretende es la acumulación, no el reparto de bienes y servicios. Una cosa son las necesidades básicas para poder vivir una vida humana, y otra son las necesidades que se generan a partir de la creación constante de nuevas necesidades que crea la sociedad del consumo. Todo el contenido de la producción se ventila en el Mercado.

b) El Mercado en la actualidad es único y mundial, le llamamos el Mercado total donde todo se compra y todo se vende, lo mismo mercancías materiales que votos para unas llamadas elecciones democráticas. Para que funcione el sistema lo mejor organizado es el Mercado: fuera del Mercado no hay salvación! En este siglo XXI se profundiza más en una economía especulativa que en la productiva, no se crean bienes que satisfagan necesidades humanas, sino especulación financiera: con poco esfuerzo, se sacan más beneficios (es la lógica de los 'casinos'). Sólo el Mercado puede asignar los recursos y fijar las prioridades. Los defensores del Mercado Único no lo practican, solo en la medida en que ellos conservan el control de la economía

Es un Mercado violento, porque obliga a las personas a comprar y vender al precio que marcan las multinacionales (la Organización Mundial del Comercio, la OMC) para mantener la competitividad, no para satisfacer las necesidades básicas de la población. Es violento porque ante la necesidad de subsistir, el Mercado obliga a comprar esas mercancías al precio que esas multinacionales imponen, sin tener en cuenta la pobreza, la escasez económica de la mayoría que son  gente pobre, población trabajadora.
Un aspecto importante de la economía es el factor militar. No vale que traten de ocultar este carácter de conflicto entre naciones capitalistas hablando de que fue una guerra en defensa de la democracia y la libertad amenazada por el totalitarismo nazi. El capitalismo utiliza la imagen de la democracia cuando le interesa, pero nunca ha tenido la menor dificultad para convivir y apoyar cualquier dictadura de tipo fascista, si eso favorecía sus intereses. Al capitalismo alemán le vino muy bien el movimiento nazi para atajar el peligro de una revolución socialista. Luego, la gran industria alemana apoyó con entusiasmo el rearme alemán y la aventura bélica de Hitler.
Después de Hiroshima una guerra entre grandes potencias sería un suicidio colectivo evidente, pero eso no supone que el capitalismo haya renunciado al recurso de la violencia militar cuando le ha convenido. Es difícil conservar en la memoria la cantidad de golpes de estado e invasiones que EE.UU ha propiciado en el último medio siglo. Y actualmente el mundo es un hervidero de conflictos bélicos, que indudablemente tienen componentes étnicos o religiosos, pero que están atizados por los intereses económicos de las grandes potencias capitalistas. Y es que el espíritu capitalista desata un afán competitivo para el que no hay límites éticos ni de ningún otro tipo. Si la obtención del beneficio requiere matar, se mata sin vacilar.
Ahí está la OTAN como instrumento militar de violencia física. EE.UU. y sus aliados occidentales dirigen este gran  proyecto de controlar militarmente todo el planeta, al margen del derecho internacional y de cualquier límite ético, jurídico o geográfico, al servicio de un capitalismo salvaje. La OTAN, el Banco Mundial, el G-8 (los 8 países más ricos de la tierra), la OMC, y el Fondo Monetario Internacional conforman una arquitectura institucional que diseña y ejecuta la  militarización del mundo. Y ésta consolida la globalización capitalista neoliberal que somete, expolia y empobrece a  pueblos enteros y destruye la Naturaleza misma.

Una violencia política:
     Para ver dónde se clava esta violencia en el orden político del sistema, hay que analizar el corazón del poder político, sabiendo que el poder político no tendría tanto poder si no estuviera sostenido por el poder económico[4]. Pero es precisamente en la instancia económica donde se dictan las normas políticas para mantener a flote el sistema a toda costa, a costa de lo que sea; por algo le llama M.Novak "el capitalismo democrático". El sistema necesita esta configuración democrática de la sociedad para subsistir. La violencia del sistema afecta necesariamente a la violencia que se da en la democracia. La violencia política es la des-naturalización de la democracia: tenemos una democracia representativa formal, no una democracia participativa[5]. No son de hecho los ciudadanos los que intervienen en las decisiones públicas, que rigen la sociedad , sino que son decisiones tomadas al margen de la soberanía popular, están influenciadas decisivamente por le Troika europea. (FMI, BCE y Comisión). Es sintomático que la denuncia de los escándalos y de las corrupciones económicas no se diera en el Parlamento, sino sobre todo en la calle, en muchas de las manifestaciones en contra de la privatización de la sanidad o de la escuela pública, también, en algunos medios de comunicación. La decisión de incluir en el art, 135 de la Constitución la cláusula  de que tendría prioridad el pago de la deuda por encima de otras  necesidades básicas, se tomó al margen de la voluntad popular. Fue una decisión tomada por los partidos PP y PSOE, sin consultar a la ciudadanía.

Por eso, examinaos los rasgos de este subsistema. El ámbito político tiene su propia racionalidad: la organización del capitalismo se basa en un orden socio-jurídico que tutela una determinada economía: la que se basa en la pr­o­pi­e­dad pr­i­va­da de los bi­e­nes de co­n­su­mo y de los m­e­d­ios de pr­o­du­c­ci­ón. Se trata de todo lo relativo a las tareas orga­nizativas de tipo político, como las elecciones cada 4 años; y también las de tipo administrativo, como el sistema de las autonomías, las relaciones laborales[6].

Se trata de un poder, el poder de la clase dominante que gobierna el país, que tiene en su mano la organización de la vida pública en libertad: una libertad formal de partidos políticos, de expresión (TV, radio, prensa), de mercado, de competencia económica, es decir, el pensamiento único es el que rige en esta sociedad. Y consiste esta forma de pensar en afirmar que lo políticamente correcto es la democracia realmente existente, la que impone la clase dominante, la igualdad formal ante la ley, la lógica del mercado y el miedo a la libertad, como piedras angulares del sistema. Es la canonización de lo existente como forma de vivir que es intocable e irreformable, donde la Filosofía del súbdito sigue imponiéndose a la del ciudadano.

Una violencia cultural:               
El tercer subsistema que propone Novak es del orden cultural. La mayor violencia se da en los medios de comunicación. Estamos de sobra des-informados. Ya sabemos que esos medios, Prensa, Radio y TV, están en manos de los grandes bancos y de grandes corporaciones multinacionales. No nos dicen lo que ocurre en el mundo, en la sociedad, sino lo que les interesa a esos medios que estemos informados. Y ocultan aquellas noticias que no les interesan a esos medios que la ciudadanía pueda tener conocimiento.

Pero, hay más: se trata de la cualidad humana que da sentido a la vida personal y comunita­ria: la ciudadanía, formada por hombres y mujeres concretos, necesi­tan un sentido para vivir y subsistir. La ideología del capitalismo genera toda una manera de entender la vida. La cultura como sistema de valores, es lo que da sentido a la vida individual y social; es la que orienta la eco­nom­ía, la que más in­f­lu­ye en la m­ar­cha de la so­cie­d­ad, ge­ne­ra­ndo unas ideas, principios y va­lo­res que son los que do­m­i­nan en la so­ci­e­d­ad; entre ellos se suelen citar el in­di­vi­du­a­lis­mo po­se­si­vo, do­m­i­n­io, dinero, consumo, insolidaridad. Se condena la búsqueda de alternativas y queda como idea dominante: Fuera del Mercado no hay salvación! Y en el centro de este sistema cultural una institución encargada de dar sentido: la religión. Históricamente, la religión ha sido dentro de la cultura, la dadora de sentido por antonomasia. Sobre ella ha recaído la tarea de dar sentido global y particular a las vicisitudes sociales y personales. La religión y en concreto  la Iglesia católica siempre ha estado al lado del poder establecido y su mensaje no ha sido desgraciadamente un mensaje liberador que de sentido a la existencia humana. Solamente unas minorías marginadas, las llamadas “comunidades de base”  son heterodoxas del sistema y van siendo portadoras de una visión  distinta.

Otro aspecto importante de esta violencia cultural es la que afecta a la clase trabajadora. Impedir a las mayorías oprimidas el acceso al conocimiento de los procesos sociales es el elemento determinante del mantenimiento de la estructura de dominación. Una de las frases más famosas de Henry Ford, da buena cuenta de la enorme importancia que desde los núcleos de poder se atribuye a la ignorancia de las mayorías para mantener el sistema: decía, “Es bueno que la gente no conozca el sistema bancario y monetario; si no, habría una revolución mañana por la mañana”. Se trata de mantener en la ignorancia a las clases populares para mantener el oreen establecido. El capitalismo es una relación  social histórica que lleva en su código genético la dominación y por tanto la violencia. Y pretende activar la lucha ideológica, la violencia de las mentes y de las conciencias, en la construcción de un conocimiento falseado de la realidad. No quiere que la clase obrera se entere de sus propias luchas, que mantenga su propia memoria histórica, como si tuviese siempre que empezar de nuevo sus reivindicaciones.

     Se pueda afirmar que el capitalismo lleva en su entraña la insolidaridad; se alimenta del egoísmo individualista; y predica que fomentan­do ese egoísmo se solucio­nan los pro­blemas de la socie­dad: "creando rique­za para todos, todos se benefician de ella". Se trata del capitalismo salvaje. Porque no existe otro capitalismo llamado de "rostro humano". Otro capitalismo es imposible.

Además, seguimos en manos del PATRIARCADO, esto es, un “orden” de poder, un modo de dominación cuyo modelo es el hombre occidental y blanco. Y está basado en la supremacía de los hombres y lo masculino, sobre el sentido de  inferioridad que imponen los hombres a las mujeres y lo femenino. El patriarcado sigue maltratando y matando. Las maneras en que el patriarcado se manifiesta son distintas para distintas sociedades y han cambiado a lo largo de la historia. Veamos algunas características que se presentan en la actualidad en España en comienzos de siglo XXI:
  • Falta de independencia económica: por falta de ingresos o ingresos bajos por trabajos precarios, inestables de tiempo parcial.
  • División sexual del trabajo: las mujeres cargan con todo el trabajo no remunerado (trabajo doméstico y cuidado de personas).
  • División sexual del trabajo remunerado: para las mujeres se reservan los puestos de «bajo perfil» o de «perfil asistencial». Los salarios de las mujeres son más bajos que los de los hombres y dan a  las mujeres  la mayoría de los contratos de trabajo parcial.
  • Expectativas del mundo laboral: los varones deben tener disponibilidad total hacia el trabajo. Nadie espera que las mujeres se superen en el trabajo porque se supone que se deben al hogar.
  • El «techo de cristal» aún cuando algunas asciendan a altas jerarquías, en general quedan a un paso de los verdaderos puestos de decisión. Las que consiguen pasar ese techo son la minoría.
  • Violencia doméstica, acosos sexual y violación: Sigue habiendo demasiados casos, demasiada gente que la justifica, tribunales que encuentran atenuantes en supuestas provocaciones por parte de la víctima.
  • La sexualidad: Escaso respeto de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.
  • La prostitución: que es ejercida mayoritariamente por las mujeres y no sería posible sin una abismal diferencia de poder entre varones y mujeres y la reducción de estas a objetos sexuales
Finalmente, podemos concluir que el factor cultural es el más grave de todos, puesto que socava las bases en las que se que se asienta el sistema. En este capitalismo democrático, existen unos aspectos culturales fundamentales a tener en cuenta, porque no hay democracia sin una cultura democrática; esta cultura está muy mediatizada por los "mass media", que maneja hábilmente el Mercado de la imagen, de la comunicación. Repito lo que ya sabemos, que los medios de comunicación están en manos de grandes capitalistas. Se tiene la cultura, la mentalidad, la ideología, se fomentan los valores que quieren e imponen los detentadores de los mass media; es difícil pensar por sí mismo críticamente y al margen de la ideología dominante.

Para tratar de contrarrestar esa violencia, sabemos que existen unos factores culturales básicos, sin los cuales se corrompe la cultura de nuestra civilización occidental; son éstos:

a) Los derechos humanos: la democracia se basa en el respeto a los derechos humanos. Hablar de democracia no tiene sentido si las libertades garantizadas por estos derechos  no son efectivamente respetados. Pero los derechos humanos son indivisibles: las libertades esenciales en democracia como la libertad de expresión, de asociación, no pueden estar disociados de los derechos fundamentales como el derecho a la vida, el derecho al trabajo. Y estos son precisamente los derechos más amenazados por el imperio del Mercado total, en esta democracia neo-liberal. La violación de hecho de múltiples derechos humanos indica que esta sociedad va camino de un pragmatismo cruel, que niega la Utopía necesaria, propia de la ética de los derechos humanos.

b) El pluralismo: es otra dimensión cultural esencial en toda democracia muy unida con el valor de la tolerancia; éste pluralismo se realiza en la confrontación de ideas, de proyectos diferentes -sean políticos, religiosos o morales- de distintas culturas, de diferentes etnias dentro de la única raza humana que existe. Los proyectos culturales son varios y distintos al nuestro: es la multiculturalidad que hoy se nos impone; la cultura de los africanos, de los latinoamericanos, de los asiáticos; cada uno aporta algo de su cultura a la nuestra[7]. Lo mismo podría decirse de la variedad de creencias, de religiones o de credos, sin distinción alguna, con los mismos derechos. La democracia debería admitir este pluralismo religioso[8]. Esto se traduce históricamente en la pluralidad de partidos políticos, de sindicatos, de asociaciones y movimientos sociales de la más diversa índole, de la acogida de los ciudadanos inmigrantes. Donde se respeta el pluralismo se respeta la democracia; si el pluralismo es pura teoría, entramos en una degeneración de la democracia.

c) La descentralización del poder como elemento esencial de la democracia: sin descentralización las instituciones que deberían servir de mediaciones entre el poder y las personas, de proporcionar las libertades de los individuos, tienen el peligro de convertirse en intermediarias para alcanzar y mantener ese poder, por muy legítimamente que se haya conseguido en las urnas. No centrar o concentrar el poder en manos de una persona o de un gobierno, sino tratar de repartir responsabilidades para que el poder de decisión sea más compartido. Esto lleva consigo el descrédito del Estado que se funda en el fracaso de pesadas burocracias que ahogan y hacen ineficaces los planes del Estado, a causa del Mercado total; el neoliberalismo solo hace reforzar este descrédito. En realidad nos gobiernan otros completamente distintos y desconocidos a los elegidos por el sufragio de votos.

d) La ética de la economía: la economía debe de partir de algún tipo de elección de cuáles son los bienes que tiene que producir para satisfacer necesidades básicas. Y toda elección implica decisiones: son al mismo tiempo decisiones políticas y decisiones éticas; no se pueden dar unas sin las otras. Las decisiones no dependen sólo de un análisis técnico de la realidad[9]; depende también de ciertas opciones donde el sistema de valores sea el factor determinante. Porque partimos de la base de que los bienes económicos producidos no son escasos, sino que están mal distribuidos. La selección que hace el sistema depende de opciones y valores previos. Las necesidades humanas básicas no están siendo satisfechas en virtud de las preferencias que tiene el sistema de acumular bienes y obtener beneficios a costa de las desigualdades sociales, de la pobreza de una inmensa mayoría, y del mismo Planeta Tierra.  Este es el modelo de sociedad que propugna el sistema, en base a esos criterios, y en ellos se expresa la visión que se tiene del SH, de su actividad y de la Naturaleza que se quiere mantener o conseguir.


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    [1] Este autor es un pensador norteamericano, católico, que pertenece a un grupo de intelectuales, que representan al neoconservadurismo; estos se reclutan entre los antiguos liberales o pensadores de izquierdas moderados. En la tradición americana los teóricos políticos mantienen una lucha cultural no desvinculada de la política y de la lucha por el poder. Intentan justificar o legitimar un orden sociopolítico determinado. Detrás de este ovimiento de estudiosos se encuentran fundaciones o institutos de investigación, financiados por multinacionales. Este autor forma parte de la American Enterprise Institute junto a 176 miembros más y con un presupuesto de cerca de 13 millones de dólares anuales; otra fundación, la Heritage Foundation fué una ayuda extraordinaria para el presidente Reagan. M.Novak edita una revista This World sobre religión y economía, sostenida por la fundación Olin. Las memorias y estudios de este grupo de pensadores, a través de sus Institutos y publicaciones, influyen en los senadores, comisiones políticas, etc. tienen buenas vinculaciones con el poder y tratan de orientar la política nacional e internacional de EE.UU.
    [2] M. Novak, El espíritu del capitalismo democrático. Tres tiempos. Buenos Aires, 1984, pág.12.
    [3]  Conviene saber que el Mercado como sistema de compra y venta de bienes y servicios es necesario en cualquier país y tiene sus leyes propias: es el espacio socioeconómi­co donde se forma el precio de un producto por el adecuado ajuste entre la oferta y la demanda y donde la gente puede proveerse de lo necesario para su vida. Otra cosa distinta es la economía social de Mercado también llamado Mercado libre, implica la libertad para poner un precio a los productos, pero esto ordinariamente no se practica, porque no hay tal libertad en el mercado, ya que casi todo está ya programado, planificado, comercializado y vendido, por las multinaciona­les antes de que se pueda intervenir en él. Solamente lo practican aquellas empresas, gobiernos o sistemas financieros que de hecho tienen el control de la economía. Los defensores del Mercado Libre no lo practican, solamente si conservan el control de la economía. Es preciso conocer que el fin de la Economía, que es la producción de bienes y servicios de tal manera que a nadie le falta lo necesario para la vida, no producen bienes que sirvan para la vida de millones de seres humanos que tienen derecho a vivir, sino para llenar sus bolsillos.

    [4] Difícilmente se puede hablar de democracia cuando la actividad económica que es básica en el desarrollo de la vida humana, escapa a la soberanía popular.
    [5] En nuestra Constitución se consagra un Estado de Derecho, un Estado democrático y social, que lleva consigo la descentralización política y territorial, la exigencia de la participación ciudadana -directa e indirecta- y la subordinación de toda la riqueza al interés general. Esto se queda en la mayoría de las circunstancias en papel mojado; la exigencias del sistema económico casi siempre prevalecen sobre las políticas.
    [6]  En concreto, la política laboral esta orientada hacia la libertad de contratación entre empresarios y trabajadores. El trabajo está considerado como una mercancía cuyo precio es el salario; el trabajador vende su fuerza de trabajo. El empresario (como entidad jurídica o como organización mercantil o comercial) es al que compete combinar la producción y distribución de los bienes y servicios a través del mercado. El Estado interviene con mayor o menor fuerza, protegiendo jurídica y políticamente el Mercado, la economía de mercado, se­gún la forma de capitalismo de que se trate. Las democracias o dictaduras tecnocráticas tienen como misión crear condiciones objetivas para que funcione el Mercado.
    [7] Aceptar la multiculturalidad significa reconocer las diferencias sin abdicar de la igualdad básica que debe unirnos; el discurso de la multiculturalidad dice que sólo accidentalmente somos distintos, pero esencialmente somos iguales -"todos los seres humanos, son iguales"-. Y el derecho a ser diferentes no es sino un modo de afirmar el derecho a ser iguales. La igualdad de oportunidades es condición necesaria para que cada cual pueda elegir el modo de vida que prefiera. Reivindicar la multiculturalidad significa el compromiso de la democracia con la igualdad: todos tenemos la obligación de reconocer la identidad de los otros, sean gitanos, magrebíes, mujeres, catalanes o andaluces; en una democracia deben caber todos los individuos.
    [8] Es difícil aceptar que se adore o se de culto a unas divinidades distintas a las nuestras "a las de siempre", que las costumbres y moralidades de otros signo, se mezclen con las nuestras y seamos tolerantes con todas; da la impresión como que han venido a 'invadir' nuestro terreno. Hoy, ciertamente, ya no es como antes: el mundo es cada vez más pequeño y el planeta Tierra ya no es más que una casa de vecinos.
    [9]  La economía no es completamente autónoma: sus leyes no son puramente técnicas ni funcionan de forma completamente mecánica, las decisiones no se toman sólo desde la única racionalidad económica. La economía no puede ofrecer conclusiones como algo inevitable, como un cálculo matemático exacto, como si la dimensión ética no tuviera nada que hacer, fuera el 'convidado de piedra'. (Víctor Renes. Etica y economía. Rev. 'Documentación social', 83, 1991, pág. 142). No puede haber una actividad económica éticamente neutral, precisamente porque trata de problemas humanos, de cubrir necesidades humanas, no puramente biológicas, y por eso entrañan problemas humanos, problemas socio-económicos que afectan a los SH,  a la humanidad, y éstos llevan consigo todo un sistema y una jerarquía de valores. El SH  siempre será un fin en sí mismo, nunca un medio.

miércoles, 7 de enero de 2015

SIN ÉTICA NO HAY REGENERACIÓN POLÍTICA.



LA INMORALIDAD PÚBLICA

José María García-Mauriño
8  de Enero de 2015



1.- Un panorama desolador: una corrupción bastante generalizada:
Estamos viviendo en una situación de emergencia nacional. Y se caracteriza por un estado de excepción moral y ética. La corrupción  es el cáncer de la sociedad española que penetra en casi todas las instituciones.
Hay un sufrimiento añadido a lo que estamos viviendo como corrupción, y es esa  mala praxis política, permitir los  desahucios, los abusos de los mercados financieros y esa larga lista que no solo empobrece nuestras condiciones de vida, basadas ya en la pura supervivencia, sino que empobrece el sentido de nuestra humanidad. La salud moral de la sociedad es bastante decadente.

Lo que agrava esta situación es que no salga nadie y diga “lo siento, me arrepiento, y voy a devolver lo que no es mío”. Lo que empeora nuestro ánimo es que no haya nadie que se avergüence de lo que ha hecho o ha permitido que sucediera, sabiendo sus consecuencias. Lo que daña nuestro sentido humano es que algunos corazones no hayan sufrido dolor por la angustia ajena, ni la más leve culpa por su irresponsabilidad, ni la compasión necesaria para asumir conjuntamente parte de la carga y de la solución a tantos problemas. Parece como si la ética y la moral pertenezcan al terreno de la literatura y de las grandes declaraciones, mientras que las acciones se tiñen de una espeluznante realidad: ¡Tonto el último! El que no roba es un gilipollas! Es un síntoma de la decadencia de esta sociedad.

Hay una serie de casos que demuestran a las claras la enorme corrupción que existe en nuestro país, como Caso Gürtel, Caso Pallerols, Caso Palma Arena, Caso Fabra, Caso Sáenz, Caso Campeón, Caso Malaya, Caso Bárcenas, Caso de los ERE fraudulentos, Caso Nóos con la implicación de Urdangarin, Caso Blesa, la doble Amnistía Fiscal para los defraudadores públicos, la familia de los Pujol, la financiación del PP, y más de 2.000 casos de imputados por corrupción (150 para ver este  en este año 2015).

Lo que se requiere es que los personajes públicos, los que se sitúan en las altas esferas de la política o de la economía se rijan por principios éticos. Un principio vertebrador de toda ética son los Derechos Humanos: es el punto de referencia fundamental para cualquier actuación política. El otro principio ético es el compartir los bienes básicos de forma que a nadie le falte lo necesario para vivir. La ética no es de las instituciones sino de las personas que rigen esas instituciones (la economía, la enseñanza, la sanidad, el parlamento, los ayuntamientos, la judicatura, etc.) y éstas personas deben regirse por la Ética, es decir, por ese conjunto de principios, normas y valores que la constituyen. Por ejemplo:

Principios: los 4 de Ulpiano. (Jurista y senador romano del siglo I)
1.- Pacta sunt servanda: : respetar y cumplir lo pactado.
2.- Alienum non laedere: no hacer daño a los demás
3.- Suum cuique tribuere: darle a cada uno lo suyo
4.- Honeste vivere: vivir honestamente.
            Normas:
a) el fin nunca justifica los medios,
b) Coherencia entre los principios y la práctica, Ser coherente entre lo que se piensa, se dice y se hace.
c) Respeto a toda clase de personas: (mayores, mujeres, niños, inmigrantes)  y de instituciones. Y  Respeto a las, las leyes, los acuerdos.
d) Fidelidad a los compromisos.
Valores: son como una mesa sostenida por 6 patas: 6 valores básicos: vida, amor, verdad, libertad, justicia, igualdad. Tienen vigencia siempre que sean universalizables. Y estos lo son: se pueden aplicar a cualquier persona de cualquier civilización, creencia o  cultura de cualquier parte del mundo.

Por ejemplo, desde el punto de vista jurídico no se pueden hacer distinciones de homosexuales y heterosexuales. Todos somos iguales ante la Ley, es decir, un reconocimiento en los mismos términos para las parejas homosexuales que para las heterosexuales. Un código moral o religioso no puede ser nunca un límite en una sociedad democrática. Su tarea no es hacer que todos sean iguales, sino que cada uno tenga derecho a ser diferente, es decir, a tener un proyecto de vida personal, a ser el que quiera ser. Una diferenciación de este tipo entre homosexuales y heterosexuales no sería nunca una diferenciación, sino una discriminación.

La falta de Moralidad Pública se llama Corrupción y la corrupción se llama Capitalismo.
La corrupción no es un hecho aislado. Es consustancial al capitalismo en su fase actual: la dictadura de los monopolios. Las grandes fortunas se obtienen por dos procedimientos inseparables: mediante la corrupción y mediante la explotación de los trabajadores y trabajadoras.  La clave no es, pues, que la corrupción se produzca (mucha gente lo sabía), sino que esto haya salido a la luz pública. Su publicación refleja una serie de luchas intestinas propias de un régimen debilitado y en descomposición. 

La corrupción viene de lejos, como demuestran los grandes casos de corrupción que tuvo el PSOE años atrás: los fondos reservados y el GAL, el caso Filesa, el caso Guerra o, recientemente, los ERE’s irregulares de Andalucía, ya citados.

Además, la corrupción, intrínseca al régimen, se evidencia en la propia Casa Real. La corrupción del antiguo rey, Juan Carlos I, permanece oculta gracias a la impunidad que la Constitución le garantiza. Incluso la recién llegada Rosa Díez, de UPyD se ha visto beneficiada de los sobres de Bárcenas a través de Basta Ya. Lo mismo que CiU, PNV, Coalición Canaria han recibido dinero de Millet, de las empresas y de los bancos. Botín (Banco Santander), Francisco González (BBVA), Isidre Faine (La Caixa), las constructoras, las multinacionales del automóvil, las energéticas, las químico-farmacéuticas conocen mucho mejor cómo funciona la política que los propios afiliados a los partidos. Por eso, no debemos quedarnos en que “el PP es muy corrupto”. Pero ni siquiera en que “el PP y el PSOE son muy corruptos”, que lo son. Repito, estamos ante un  estado de excepción moral, ético. Ante robos constantes de empresarios banqueros, alcaldes, diputados, se admite que el robar es cosa de personas inteligentes; el que no roba es un  pobre diablo.

Repetimos, la falta de Moralidad Pública se llama Corrupción y la corrupción se llama Capitalismo. El capitalismo se asienta, entre otras cosas, en el principio de la eficiencia, siempre es eficaz, porque tiene poder para realizar sus objetivos. Este principio le hace situarse muy  por encima de la ética, que mantiene que el fin nunca justifica los medios. Para el Capitalismo el fin de acumular dinero y poder, el conseguir siempre altos beneficios, justifica cualquier medio, de robo, apropiación indebida, soborno etc. Nada de ética.

2.- La mentalidad corrupta:
Mucha gente se encuentra impregnada de esta mentalidad, como es esa conciencia popular que trasmite esos dichos populares:
 “Tener la llave”: el cargo público como oportunidad 
¿Qué concepto de cargo público tienen estas personas? El “servicio público” se presenta como una oportunidad que te permite “tener la llave” para satisfacer determinados intereses particulares.  “Si no lo haces, eres gilipollas”
El concepto del cargo público como una oportunidad lleva a una conclusión, que es que si no aprovechas esa oportunidad eres un “gilipollas”. Si no lo haces, demuestras una ingenuidad rayana en la estupidez.   “Además, no te va a pasar nada”
Basándose en la impunidad, estas personas corruptas juegan constantemente con la idea que no te “pasará nada". Aseguran al político que las consecuencias de participar en actividades delictivas son perfectamente eludibles.  “Esto funciona así”
Por último, se cree en lo inevitable que es la corrupción. En nuestra sociedad lo normal es funcionar así. La cosa funciona así, Lo raro sería que se tuvieran expectativas diferentes. 
En cualquier caso, quisiera hacer comprender la imposibilidad de seguir viviendo bajo un sistema de latrocinio que nos expolia del producto del trabajo y de nuestros derechos sociales más elementales.

3.- Significado de la inmoralidad pública:
La  corrupción consiste en: “el mal uso o el abuso del poder público para beneficio personal y privado”.Se rige por intereses, no por valores  También se define como el "conjunto de actitudes y actividades mediante las cuales una persona o grupo político, viola compromisos adquiridos, utilizando los privilegios otorgados, con el objetivo de obtener beneficios personales ajenos al bien común". Por lo general, se apunta a los gobernantes o los funcionarios elegidos o nombrados, que se dedican a aprovechar los recursos del Estado para enriquecerse personalmente o beneficiar a parientes y/o amigos. Lo suelen hacer mediante el uso ilegítimo de información privilegiada, el tráfico de influencias, los sobornos, las extorsiones, los fraudes, malversación, la prevaricación, el caciquismo, el compadreo,  el nepotismo y la impunidad, el tráfico de drogas, el lavado de dinero,  y las mil formas de apropiación indebida.. En general, se puede decir siempre que hay corrupción hay enriquecimiento personal a costa del erario público.

La moralidad pública consiste en realizar el fin para el que fueron  creadas las instituciones. Fidelidad a los principios, por respeto a la ciudadanía. Se trata de un contrato implícito entre el programa del partido electoral o de principios fundamentales y la ciudadanía. No desviarse de los objetivos, lo contrario sería des-naturalizar el contenido de la institución, sea la que sea (económica, política educativa, sanitaria, etc.) que requiere el Bien Común de la ciudadanía.

La corrupción significa cambiar la naturaleza de una cosa volviéndola mala, privarla de la naturaleza que le es propia, pervirtiéndola. Es decir, que cuando una sustancia o una actividad humana se corrompen, pierden su naturaleza, se convierten en otra cosa distinta a como eran antes, en su origen, y acaban oliendo mal. Por ejemplo, si una manzana se corrompe es lo mismo decir que se pudre, ya no sirve como alimento, hay que tirarla, y si se la come produce infecciones intestinales. Si la naturaleza de la política es la gestión del bien común, del bien de todos, y se aprovecha del cargo público para un enriquecimiento privado, ahí hay corrupción. Lo mismo  en el sistema educativo: si su naturaleza es ayudar a crear personalidades y esta actividad se emplea en buscar poder, dinero, o prestigio a costa de padres, profesores y alumnos, se puede decir que esta profesión en un determinado colegio, universidad, o comunidad autónoma, está corrompida.

4.- Para regenerar la política se necesita ETICA:
Es necesario tener una forma de pensar que analice la perversidad del sistema. Es preciso fomentar el pensamiento crítico. Una ética propia de quienes se detienen a pensar qué es lo que está ocurriendo hoy. Es preciso ser muy crítico con el pensamiento único impuesto por el sistema. Y proponemos estas dos actitudes:

Tener el valor moral e intelectual suficiente para someter la moral existente en la actualidad a una reflexión ética, es decir, consciente y crítica:
¿Es verdad que hoy día -Se da por supuesto que es bueno y normal el 'hacer millones' en poco tiempo sin mirar demasiado los medios con los que se hacen. -es de gente 'lista' hacer trampas en la declaración de la renta; -es de tontos no usar la propia influencia para conseguir un puesto de trabajo para mi hijo; - se puede alcanzar una cátedra por influencia; -se ve como normal el estar en un puesto de responsabili­dad política o administrativa sin merecerlo ni ser el sujeto idóneo para ello; -se puede conseguir un título universitario sin apenas haber estudiado. Todo esto y muchas cosas más está "bien visto" por la sociedad. Esa aceptación como en serie, tipo standard, de esos preceptos morales es lo que hay que combatir de forma lúcida y valiente.

Algunos se han  atrevido a hacer un juicio ético llamando indecente a varias cosas:
INDECENTE, es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes y el de un diputado de 3.996, pudiendo llegar, con dietas y otras prebendas, a 6.500 €/mes. Y bastantes más por diferentes motivos que se le pueden agregar.
INDECENTE, es que un profesor, un maestro, un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública, ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.
INDECENTE, es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura).
INDECENTE, es que un ciudadano tenga que cotizar 35/40 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con 7 (siete), y que los miembros del gobierno, para cobrar la pensión máxima, sólo necesiten jurar el cargo.
Hay que insistir en que los políticos corruptos de sus partidos devuelvan el dinero que se han quedado (o el equivalente)  al erario público a causa de su mala gestión o/y de sus fechorías, Conviene que se endurezca el Código Penal con procedimientos judiciales más rápidos y con castigos ejemplares para todos ellos.

Es indecente que el dinero se haya convertido en el valor fundamental y casi único de la vida social y política. Y tras él se esconde la codicia. A ella le acompañan la ambición, la envidia, la admiración hacia los que más tienen, de tal manera que todo ello es asumido sin reparos por amplias mayorías de la sociedad.

Mientras la sociedad no se escandalice por la barbaridad que supone el que algunos guarden grandes fortunas en paraísos fiscales, por los enormes ingresos de deportistas, “estrellas” de radio y TV, por los salarios de los gestores de entidades bancarias y por sus jubilaciones. Mientras no produzca una repugnancia, un rechazo, generalizado el saber que los corruptos acumulan tanto dinero, mientras todo esto no provoque, al menos, una revolución interna en todos y cada uno de los que formamos esta sociedad, poco podemos esperar.

Tener la suficiente inteligencia práctica y talante ético para crear nuevas pautas de comportamiento: una ética distinta:
 Desde el punto de vista social, la regeneración ética de la sociedad pasa necesariamente por la transparencia en materia económica, y partidista, y llevar la vida real de la ciudadanía al Parlamento. Hay que evitar esa enorme distancia entre la ciudadanía y la vida política. Es decir que haya apertura,  tolerancia y  pluralismo.

 Cinco aspectos necesarios:
Lo primero de todo para regenerar la moralidad pública, es el valor de la honestidad. La honestidad económica, la honestidad intelectual, la honestidad profesional, la honestidad sexual, la honestidad mediática, la honestidad democrática.

Un reconocimiento real de todos los Derechos Humanos. Y para que sea efectivo, se necesita ese conjunto de fuerzas políticas y económicas materiales que hagan posible su realización.

Una sobriedad generalizada, que no es lo mismo que austeridad impuesta. Hay que definir las necesidades básicas, reales, de los seres humanos, frente a las necesidades artificialmente impuestas por la sociedad del consumo. Consumir menos y mejor para que todos puedan consumir lo necesario. Vivir de otra manera, vivir con lo necesario. Ir quitando lo superfluo. No sólo por opción personal, sino por la escasez y límites que nos impone la NATURALEZA. Vivir despilfarrando es sinónimo de vivir destruyendo los ecosistemas. Por otro lado, la sobriedad puede ser reflejo de la solidaridad cuando conduce a compartir con quien nada tiene y se convierte es un forma de luchar contra la riqueza de unos pocos. No volverán los tiempos dorados del consumismo, del derroche y del dinero fácil. Vivir con menos para vivir mejor.

Una democracia radical: significa igualdad y libertad. La existencia de poderes económicos y sociales que favorecen y crean constantemente desigualdad, abismo entre pobres y ricos, hacen de la libertad una caricatura y de la Democracia una ficción. La democracia no es votar cada cuatro años, no es elegir una serie de diputados/as que nos pueden representar. Se trata de que el pueblo soberano tome decisiones importantes para su vida. Nunca votar a personas imputadas.

Una paz y una seguridad ciudadanas que no se fundamenta en la fuerza de las armas. La paz es un proyecto de vida ciudadana, de valores, actitudes y comportamientos que es capaz de asumir que la guerra no es instrumento válido de política nacional e internacional Todos sabemos que detrás de las guerras hay intereses económicos muy fuertes.

Mantenemos la Esperanza:
“Las calles son  la única esfera política que aún  no se ha apropiado el Capitalismo”.  Afirmación de un grupo de intelectuales del Sur de Europa, (Portugal, España, Italia, Grecia), reunidos en Londres en Diciembre de 2012 para abordar los problemas de la crisis del euro. “¿A qué nivel de catástrofe vamos a esperar para encontrar una solución a esta crisis?” –decía Bonaventura Souza Santos, ilustre sociólogo portugués, afincado en el Brasil.

Por tanto, rebelión activa y desobediencia civil ante normas ilegítimas, son compromisos ante los que todos y todas estamos concernidos.

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Ver ANEXO: “La corrupción de las instituciones”.





ANEXO

La corrupción de las instituciones

Fátima Blasco Cantera
Inspectora de Hacienda
Diciembre 2014.

Parece que nuestros gobernantes no son unos buenos educadores. Claro que su objetivo no es educarnos, pero necesitamos claridad pedagógica para entender sus reformas y recortes en la actividad política. Y siendo así ¿por qué se premia, no ya se consiente, al que lo hace mal –el que no declara a Hacienda su patrimonio-? Y, lo que es infinitamente peor, en el borde del sarcasmo más cruel, se le premia a costa del resto de la sociedad, los que lo hacen bien. ¿Cuál si no es la lectura de las amnistías fiscales, del rescate a los bancos, de las quitas de las deudas de las entidades locales, de la rebaja de los intereses de los préstamos del Fondo de liquidez autonómico a las CCAA que han rebasado los límites de endeudamiento?

Primera amnistía fiscal: En marzo de 2012 se publica un real decreto ley (¿extraña la figura del real decreto ley?) en el que se regula una condonación de la deuda a evasores fiscales por bienes no declarados si realizan una declaración tributaria especial.

 (Disposición adicional primera)

Disposición adicional primera. Declaración tributaria especial.
1. Los contribuyentes del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, Impuesto sobre Sociedades o Impuesto sobre la Renta de no Residentes que sean titulares de bienes o derechos que no se correspondan con las rentas declaradas en dichos impuestos, podrán presentar la declaración prevista en esta disposición con el objeto de regularizar su situación tributaria, siempre que hubieran sido titulares de tales bienes o derechos con anterioridad a la finalización del último período impositivo cuyo plazo de declaración hubiera finalizado antes de la entrada en vigor de esta disposición.

2. Las personas y entidades previstas en el apartado 1 anterior deberán presentar una declaración e ingresar la cuantía resultante de aplicar al importe o valor de adquisición de los bienes o derechos a que se refiere el párrafo anterior, el porcentaje del 10 por ciento.
El cumplimiento de lo dispuesto en el párrafo anterior determinará la no exigibilidad de sanciones, intereses ni recargos.
Junto con esta declaración deberá incorporarse la información necesaria que permita identificar los citados bienes y derechos.

3. El importe declarado por el contribuyente tendrá la consideración de renta declarada a los efectos previstos en el artículo 39 de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y de modificación parcial de las leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio, y en el artículo 134 del texto refundido de la Ley del Impuesto sobre Sociedades, aprobado por el Real Decreto Legislativo 4/2004, de 5 de marzo.

4. No resultará de aplicación lo establecido en esta disposición en relación con los impuestos y períodos impositivos respecto de los cuales la declaración e ingreso se hubiera producido después de que se hubiera notificado por la Administración tributaria la iniciación de procedimientos de comprobación o investigación tendentes a la determinación de las deudas tributarias correspondiente a los mismos.

5. El Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas aprobará el modelo de declaración, lugar de presentación e ingreso de la misma, así como cuantas otras medidas sean necesarias para el cumplimiento de esta disposición

El porcentaje de gravamen sobre los bienes y derechos no declarados se sitúa en el 10%, muy por debajo de tipo medio que le hubiera correspondido al evasor de haber presentado su declaración sin fraude.

Es de señalar que el tipo impositivo más bajo aplicable a la base liquidable general (tramo de 0 a 12.450€) es, actualmente, del 9,50%.

Pero además de la rebaja del porcentaje de gravamen, a los que presenten la declaración, la Administración se compromete a no sancionarles, ni intereses ni recargos. (cosa a la que estamos sujetos los españolitos de a pie que presentemos declaraciones fuera de plazo o nos hagan una inspección, aunque no tengamos ánimo defraudador).

Para colmo de males se permite que los defraudadores sólo paguen por las cuentas y bienes obtenidos en ejercicios no prescritos. Del resto de bienes defraudados solo tenían que liquidar los intereses de los años sin prescribir, los percibidos desde 2007. Por eso casi todas las rentas afloradas proceden de ejercicios prescritos y han permitido a los defraudadores legalizar sus bienes pagando menos del 3%. O sea del ya ridículo 10% se ha pasado al sarcasmo del menos del 3%.

Lo más sangrante del caso es que la bolsa de fraude que estaba previsto aflorar según cálculos del Ministerio de Hacienda era de 40 mil millones de euros con una estimación de recaudación de 2.500 millones de euros que, sin embargo, escasamente llegaron a la mitad (1.193 millones de euros).

Segunda amnistía fiscal
Casi todas esas personas y sociedades que afloraron dinero negro en el extranjero lo han dejado depositado hasta ahora donde estaba porque traerlo a España tiene, o mejor dicho, tenía, un impuesto sobre el beneficio aflorado del 27%.

Lo que hizo Montoro es eliminar ese impuesto cuando ese dinero se deposite en un fondo de inversión o una Sicav (Sociedad de inversión de capital variable) españoles, dándole el mismo tratamiento fiscal que cuando alguien mueve dinero de un fondo a otro dentro de España. No tributa en ese momento. Lo hará si el algún momento el inversor vende su fondo o parte de él y obtiene beneficios.

Además, esta medida también beneficia a los bancos y comercializadores españoles, que amplían el volumen de fondos gestionados.

Ley del impuesto de la renta de las personas físicas

Ley del impuesto de sociedades

Rescate a los bancos
Según el Tribunal de Cuentas (abril de 2014), "el importe de los recursos públicos empleados o comprometidos en la reestructuración, como consecuencia de las actuaciones realizadas entre 2009 y 2012, fue de 107.913 millones de euros".

Dicho importe incluye "conceptos de naturaleza muy diversa", según aclara el propio organismo. El Fondo de Rescate bancario (FROB), de titularidad estatal, ha comprometido casi 66.000 millones, el Fondo de Garantía de Depósitos (FGDEC, formado por el conjunto de entidades financieras) algo más de 32.000 y el Banco de España casi 10.000 millones de euros.

Por el momento, el dinero desembolsado por los contribuyentes ronda los 50.000 millones de euros. De hecho, en esta cifra coinciden tanto el Banco de España, como el Tribunal de Cuentas y la Comisión Europea, una vez descontado el resto de apoyos indirectos, tanto públicos como privados. –

Quita de las entidades locales
De nuevo otros dos reales decretos ley (¡qué miedo al debate y a dar explicaciones!) el real decreto-ley 4/2012, de 24 de febrero, por el que se determinan obligaciones de información y procedimientos necesarios para establecer un mecanismo de financiación para el pago a los proveedores de las entidades locales y el real decreto-ley 7/2012, de 9 de marzo, por el que se crea el Fondo para la financiación de los pagos a proveedores.

El primero de ellos establece la posibilidad de quitas, es decir, priorizar el pago de las deudas a aquellos proveedores que oferten un descuento en su deuda.

El segundo de ellos, el real decreto-ley 7/2012, de 9 de marzo, decide que el resto de los españoles paguemos el agujero generado por el despilfarro de las entidades locales y crea el Fondo para la financiación de los pagos a proveedores. y el real decreto-ley

Para el Fondo para la financiación de los pagos a proveedores de los ayuntamientos despilfarradores los españoles dedicamos 6.000 mil millones de euros, de los que 1.500 millones de euros se pagaron en 2012.

Rebaja de los intereses para las Comunidades autónomas sin disciplina fiscal

Otro real decreto ley, el real decreto-ley 21/2012, de 13 de julio, de medidas de liquidez de las Administraciones públicas y en el ámbito financiero creó el Fondo de liquidez autonómica (FLA) para dar crédito a las comunidades autónomas y ayudarlas a pagar sus deudas.

El dinero que los españoles dedicaron a este fondo en 2012 fue de 18 mil millones de euros. Los créditos concedidos a las autonomías tenían un tipo de interés que ha ido decreciendo desde el 5,18% del año 2012 hasta algo más del 2% en 2014. No todas las CCAA se acogieron a este fondo, sino las que tenían mayor deuda y, por lo tanto, mayor déficit. En 2014 fueron: Andalucía, Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Murcia y la Comunidad Valenciana.
Ahora está previsto rebajar al 0% el tipo de interés, lo que supondrá
un ahorro de 2.000 millones a las autonomías, ahorro que pagará el Estado, es decir, todos los españoles. De nuevo los peores gestores se ven recompensados por una rebaja de sus deudas a costa del resto de los españoles.

 http://www.boe.es/boe/dias/2014/12/30/pdfs/BOE-A-2014-13613.pdf