sábado, 4 de junio de 2016

ELECCIONES, JUNIO 2016

José María García Mauriño

9 de Junio de 2016

 

1,. De qué se trata:

No se trata de “votar”, de echar la papeleta en la urna, sino de elegir un  programa de gobierno

No se trata de votar a un partido o coalición,  sino de elegir un  programa de gobierno.

Para eso, hay que enterarse cuál es el programa de gobierno que se parece más al que cada uno, cada una, desea. O cuál es el programa de gobierno que necesita el país para sacarnos de este atolladero.

Se trata de elegir un gobierno que sea capaz de gobernar la vida de 47 millones de españoles, que sea capaz de crear condiciones de vida digna para todos y todas,  no de elegir lo mejor para los intereses y los negocios de las clases pudientes y adineradas. Es nada menos que la voluntad del pueblo, según el art. 21 de los DH. . “La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto”.  (Art. 23 de la Constitución).

 

Decía Platón (filósofo griego del siglo IV a.c.) “el poder crea leyes  que hacen creer que son para todos”. Y Sócrates: “el poder no puede cumplir las leyes que él misma ha creado”.

 

2.- La situación del país:

La situación del  país es parte de la situación del mundo. En el mundo manda el imperialismo y en España también. Solo 62 personas tienen  tanta riqueza como la mitad de la humanidad, en concreto, 3.580, millones de Seres Humanos. En España, más de 3 millones de personas de las clases medias han bajado a ser clases bajas a causa de esta crisis-estafa. El 22,5 % de la población está en riesgo de pobreza, o sea, 10 millones y medio de personas al borde de la pobreza severa. (INE Mayo 2016).

 

¿Dónde queda esa pretendida “recuperación” económica?

 

El  paro, la exclusión social, la precariedad, la pobreza, son los temas de mayor gravedad. Junto con la Ley mordaza, la LOMCE de la enseñanza,  la ley electoral, la ley laboral, etc. Todo queda bajo el epígrafe de una colosal desigualdad, de tipo económico, político,   social, laboral y cultural.

 

El aumento de las desigualdades, de la pobreza y de la exclusión social en la Comunidad de Madrid es evidente, 927.177 personas (casi el 15% de las personas madrileñas) viven en la pobreza. Siendo 200.000 las familias con todos los miembros en paro. De ellas 300.000 personas padecen privación material severa, y 242.000 menores de 18 años, cerca de uno de cada tres niños y niñas crecen en la pobreza en Madrid.  (Caritas Mayo 2016)

 

Este es el “régimen” en el que estamos metidos.

 

3.- El régimen está en crisis

La crisis del régimen que asola nuestro sistema político encuentra su origen en las dificultades de la oligarquía para gestionar la crisis económica y sus efectos. El desprestigio de las instituciones políticas, desde el Congreso hasta los partidos políticos, está vinculado a la pérdida de legitimidad de quienes han gobernado y dirigido nuestro país durante las últimas décadas. Incapaces de convencer, han tenido que recurrir a la coerción y la represión para mantener el orden -la ley mordaza o la reforma del código penal son expresiones características de ello.

España no es una verdadera democracia, aunque celebre elecciones. Tiene comportamientos propios de una dictadura. Podemos llamarlo “régimen”. El régimen español. O sin medias tintas: la dictadura española. El partido gobernante, heredero del franquismo, ganó unas elecciones avaladas internacionalmente y reconocidas por la oposición, pero tras su victoria  ha estado violando sistemáticamente los derechos humanos: pobreza, paro, desahucios, malnutrición infantil, gente pasando frío y buscando comida en contenedores. También los derechos políticos: ley mordaza, abusos policiales, palizas y disparos que dejan manifestantes tuertos, activistas sociales detenidos y numerosos presos políticos (sindicalistas, huelguistas, independentistas vascos o catalanes) Como toda dictadura, España tiene un régimen corrupto: el partido gobernante ha saqueado regiones y ayuntamientos, y evadido millones al extranjero. La Justicia, controlada por el gobierno, intenta mantener una apariencia de independencia, pero la norma es la impunidad.

Efectivamente, la ciudadanía ya no cree con la misma convicción en las instituciones que hasta ahora han enmarcado la vida social y política de nuestro país. Pero no es una simple cuestión de relato, fe o concepción del mundo. Hay algo más profundo: el agotamiento de las formas con las que la oligarquía de nuestro país se articulaba para garantizar la acumulación de capital, es decir, la buena marcha de la economía. Bajo el modelo de especulación y pelotazo inmobiliario las grandes empresas y grandes fortunas de nuestro país habían casado sus intereses con una élite política corrupta y clientelar,. La profundidad de la crisis económica ha deshecho esa red de intereses, levantando al mismo tiempo una polvareda de casos de corrupción y estafa por todas partes del territorio español.

 

En ese marco de contención de toda protesta popular, el hecho que empiecen a aparecer partidos no completamente alineados con la lógica del capital dominante, con propuestas de gobierno que se atrevan a levantar (un poco) la voz contra el amo imperial, ya es un peligro en este cuadro de situación. Ninguno de los gobiernos que recorrieron Latinoamérica en estas últimas décadas con talantes más o menos “progresistas” (esa palabra confusa que da para todo, aunque nunca se especifique qué es), se propusieron cambios estructurales profundos. Es posible que tampoco en España los partidos “emergentes” pretendan esos cambios.

 

4.-La crisis de régimen se resolverá con ruptura o reforma

El dilema fundamental se centra entre ruptura o reforma. Entre una reforma encaminada a hacer los cambios necesarios para reajustar el Estado a las nuevas necesidades de la acumulación de capital, coincidente con los intereses de las grandes empresas y grandes fortunas, y una ruptura que plantee una alternativa al sistema político y al régimen de acumulación, coincidente con las necesidades objetivas de las clases populares. Se observa que la disyuntiva no es entre un Gobierno de cambio y otro que no lo sea; todos los Gobiernos y alternativas son de cambio. Un proceso político de restauración o reforma es precisamente eso: la salida de la crisis de régimen con un Estado rearticulado, legitimado y funcional a la acumulación de capital en su nuevo tipo.

Las grandes empresas y las grandes fortunas, cuyos beneficios están en juego, han suscrito una hoja de ruta –la de las reformas estructurales neoliberales- que tiene como objetivo recuperar la acumulación de capital sobre la base del incremento de la explotación laboral y la pérdida de derechos sociales. Otra vuelta de tuerca: más privatizaciones, más recortes, más flexibilidad, más desigualdad. Ahora bien, la economía no opera en el vacío, sino en instituciones políticas, que están cada vez más al servicio del gran capital.

5.- El miedo al comunismo

Hay tres partidos políticos -PP, Ciudadanos y PSOE- que agitan ahora la bandera del anticomunismo con objeto de atacar las posiciones políticas de la alianza entre Podemos, IU y las confluencias. Suena a burda y recurrente esta maniobra para usar el miedo como arma electoral, pero esta vuelta a las viejas consignas reaccionarias no deja de ser sintomática.

Dice el catedrático de Literatura Juan Carlos Rodríguez que «lo que debería resultar más sorprendente es sin embargo lo que menos sorprende». Se refiere al hecho de que deberíamos asombrarnos ante un sistema que es capaz de dejar sin trabajo a más de un millón y medio de hogares y sin vivienda a centenares de miles de familias, por citar dos ejemplos. Sin embargo, hemos naturalizado esos dramas estructurales. Decimos la vida es así y seguimos a otras cosas. Pero no es la vida, sino esta vida. Concretamente esta vida bajo el capitalismo. Bajo un sistema regido por un principio básico de maximización de ganancias y que mercantiliza todo a su paso, desde los objetos hasta los seres vivos y los recursos naturales. Un sistema, llamado capitalismo, que nos esclaviza a un nuevo Dios llamado mercado que opera con caprichosos y cambiantes deseos de rentabilidad.

Este es el asunto más incontestable acerca de la actualidad del comunismo. Allá donde haya explotación, habrá lucha, y donde haya opresión, habrá resistencia. No importarán las etiquetas, ni tampoco la diversidad de los sujetos. Allá donde la explotación derive en miseria, desigualdad, desahucios, carencias básicas y otros obstáculos para el desarrollo de una vida en libertad, habrá contestación. En breve, siempre que hay capitalismo, habrá una especie de socialismo como alternativa. Esto es inevitable, llámese como se quiera.

Los partidarios del proceso de restauración o reforma tratan de convencer a las clases populares de la necesidad de que se resignen ante su nueva situación o incluso para que sigan confiando en un porvenir mejor. Mientras eso sucede emergen distintas opciones de ruptura cuyo mensaje político está basado siempre en la protección de las clases populares. Pero la sustancia política es muy diferente si esa opción procede de la derecha o de la izquierda. Del primer tipo estamos viendo un crecimiento espectacular en toda Europa con la proliferación de partidos populistas de ultraderecha, xenófobo y fascistas. Del segundo tipo hemos visto procesos esperanzadores en el mediterráneo, especialmente en Grecia y España. Esta es, sin duda, la batalla política más inmediata: la de la representación política de las clases populares.

 6.- La corrupción:

Con ese caballito de batalla de la corrupción, los partidos que se presentan como no adictos al régimen, como “díscolos”, comienzan a ser bombardeados, perseguidos, hasta que la política de acorralamiento da sus resultados. ¿Alguien se podrá creer todo este montaje? No importa si el hecho en sí mismo es real o no. En la guerra (y esto es una guerra, absolutamente, sin miramientos: ¿quién dijo que  ya han terminado las luchas de clases?) la primera víctima es la verdad. Estamos en guerra, una guerra imperialista que trata de dominar el mundo mediante la acumulación imparable del capital. La verdad es que seguimos en guerra y que la corrupción es una tapadera del Capitalismo puro y duro. La corrupción es, al menos hoy día, algo absolutamente “normal” en las prácticas humanas, propias del sistema. Para un cambio verdadero, el auténtico enemigo a vencer no es la corrupción, sino la injusticia.

Los “Papeles de Panamá” intentan ser como una demostración de ese nuevo “espíritu de transparencia” que ahora pareciera derramarse sobre el continente, con Washington a la cabeza liderando esa “lucha titánica”, ayudando a nuestras “atribuladas” sociedades a salir de ese cáncer putrefacto.

Existen procesos políticos muy débiles, populistas, con poco arraigo popular real,  más allá del “amor” atado a un líder carismático. Partidos que tuvieron algo más de “conciencia social”, pero que no pasaron de un capitalismo de rostro humano, capitalismo keynesiano si se quiere, Se proponen procesos bienintencionados, con reformas superficiales que mejoran en algo las condiciones de vida de las grandes mayorías de la población, pero que no tocan lo esencial en juego: la propiedad privada de los medios de producción. Los grandes capitales bancarios son los que más se han beneficiado, incluidos los de todos los países reformistas (los bancos del sistema nunca ganaron tanto como con estos planteos neoliberales, defendidos finalmente también por los gobiernos de centro-izquierda) ). Así El banco Santander, Caixabank, Popular y Sabadell cerraron el año 2015 con unas ganancias conjuntas de más de 7.593 millones de euros. A ellas habría que sumar los beneficios de Bankia y BBVA, los otros dos grandes bancos de España, los que hasta el tercer trimestre del año pasado habían conseguido unos beneficios de 855 y 1.702 millones de euros, respectivamente, según el periódico Faro de Vigo… Esos partidos o se radicalizan, o caen. La experiencia así lo demuestra. Todos estos procesos, sabiendo que se desenvuelven en medio de una fabulosa, violenta, tremenda guerra llamada “lucha de clases”, no pueden remontar vuelo y proponerse cambios sustanciales si no es tomando distancia de sus raíces, de su pasado histórico.

7.- Un cambio real, no cosmético

Seguimos pensando que un cambio real es algo más que un cambio de formas más o menos cosmético, algo más que repartir con alguna equidad las migajas que no consumen los sectores acomodados; estos pasos tibios son apenas una puerta de entrada. Si pensamos que la dignificación del ser humano es algo más que cobrar un salario “decente”, hagamos nuestra aquella máxima del Mayo Francés de 1968 que reclamaba: “Seamos realistas: pidamos lo imposible”.

 

Estos partidos de centro-izquierda caen, en definitiva, porque no tienen la más mínima posibilidad de imponerse. Y más temprano que tarde, el sistema tiene medios cómo sacudírselos de encima, con este nuevo ardid de la lucha contra la corrupción. Por eso, repito, para un cambio de verdad, genuino, el auténtico enemigo a vencer no es la corrupción, sino la injusticia.

 

8.-Las últimas medidas no son suficientes

Las medidas que se han adoptado en España, como pueden ser los recortes o ajustes estructurales, no han permitido resolver la fragilidad sistémica de la banca internacional, ni recuperar la estabilidad económica, ni crear suficiente empleo ni mejorar las condiciones de vida de toda la población. Todo lo contrario, después de casi nueve años de crisis, la economía mundial vive bajo la amenaza de nuevos latigazos financieros y con la actividad económica bajo mínimos, por no hablar de la crisis ambiental y de la social en muchos países como consecuencia de la situación económica tan precaria.

Los organismos que impulsaron políticas de austeridad que simplemente buscaban concentrar el ingreso en los niveles de renta y riqueza más elevada, han conseguido sus objetivos, pero a costa de aumentar aún más la deuda y de no recuperar el empleo sino de transformarlo en trabajo más precario y con menos derechos sociales asociados. Los más honestos han tenido que reconocer que la justificación teórica que dieron en su día ha resultado un verdadero fiasco.

“Ninguna Democracia ni gobierno electo es perfecto, decía el premio Nóbel de la paz, Pérez Esquivel. Pero no podemos permitir que grupos conspiradores violen la Constitución en nombre de su defensa. Toda Democracia es perfectible si cuenta con participación social. Hoy está en cuestionamiento la democracia delegativa, donde el pueblo vota, queda por cuatro años en estado de indefensión, y los gobernantes hacen lo que quieren y no lo que deben. El desafío actual es pasar de la democracia representativa, a la democracia participativa, donde la sociedad decida sobre los grandes problemas que afectan al país, en vez de los grandes núcleos de poder económico internos y externos. A los pueblos de Nuestra América nos queda la resistencia social, cultural y política para defender los derechos de todos, incluidas nuestras democracias”.

(Pérez Esquivel, Premio Nóbel de la paz. Mayo 2026)

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N.B, La dictadura es una forma de gobierno en la cual el poder se concentra en torno a la figura de un solo individuo o de una élite, generalmente a través de la consolidación de un gobierno de facto, que se caracteriza por una ausencia de división de poderes, una propensión a ejercitar arbitrariamente el poder.

Hay dictaduras y dictaduras. No es comparable la supuesta dictadura de Cuba o Venezuela, con la dictadura de Pinochet en Chile, o la de Videla en Argentina, o la de Somoza en Nicaragua, o la de Franco en España o la de Hitler en Alemania. Estas últimas fueron terriblemente sangrientas, las otras no lo son.


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sábado, 7 de mayo de 2016

EL LAICISMO A DEBATE (5)

POR LA AUTOFINANCIACIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA.

NO AL ACUERDO SOBRE ASUNTOS ECONÓMICOS.  NO A LAS CASILLAS DEL IRPF

 

A pesar de que la Constitución Española declara en su artículo 16.3 la no confesionalidad del Estado, el Acuerdo sobre Asuntos Económicos entre el Estado español y la Santa Sede, fechado en 1979 pero negociado antes de entrar en vigor la Constitución, blinda un privilegiado régimen económico para la Iglesia Católica (IC), cargado de subvenciones directas y exenciones fiscales, en los siguientes términos:

A) SUBVENCIONES.   “El Estado se compromete a colaborar con la Iglesia católica en la consecución de su adecuado sostenimiento económico…” (art. II.1). A esos efectos “el Estado consignará en sus Presupuestos Generales la adecuada dotación a la Iglesia católica, con carácter global y único, que será actualizada anualmente”. (Art. II.4)   ”El Estado podrá asignar a la Iglesia Católica un porcentaje del rendimiento de la imposición sobre la renta o el patrimonio neto u otra de carácter personal (Art: II.2)

B) EXENCIONES FISCALES.  Estarán exentas de impuestos sobre la renta o sobre el consumo todas las publicaciones eclesiásticas, las actividades de enseñanza en seminarios diocesanos o Universidades de la Iglesia, y la compra de objetos de culto. (Art.III)

De igual modo, “la Conferencia Episcopal, las diócesis, las parroquias y las Órdenes  religiosas tendrán derecho a las siguientes exenciones tributarias: (Art. IV)

1- IBI de templos, residencias de obispos y sacerdotes, edificios parroquiales y de la Curia, Seminarios y Universidades eclesiásticas, Conventos y casas de Órdenes religiosas…;

2- Impuestos sobre la renta y sobre el patrimonio (salvo en los casos de explotaciones económicas o de ganancias de capital);

3 -Impuestos sobre Sucesiones, Donaciones y Transmisiones Patrimoniales;

4- Impuesto sobre construcciones y obras

5- Contribuciones especiales sobre los bienes dedicados al  culto o formación religiosa.

C) Otros BENEFICIOS FISCALES. El Art. V recoge que “las Entidades religiosas que se dediquen a actividades religiosas, benéfico-docentes, médicas u hospitalarias, o de asistencia social tendrán derecho a los beneficios fiscales que el ordenamiento jurídico-tributario del Estado español prevé para las entidades sin fin de lucro”

Dicho sistema de subvenciones y exenciones fiscales queda atado y bien atado para el futuro en el Protocolo Adicional al Acuerdo que establece: “Siempre que se modifique sustancialmente el ordenamiento jurídico-tributario español, ambas partes concretarán los beneficios fiscales y los supuestos de no sujeción que resulten aplicables de conformidad con los principios de este Acuerdo”

Importa subrayar también que el citado Acuerdo recoge (Art. II.5) el compromiso de la Iglesia Católica “de lograr por sí misma los recursos suficientes para la atención de sus necesidades”), algo que ha incumplido sistemáticamente desde los primeros años.              

Y que dicho incumplimiento no sólo ha sido tolerado por el Estado, sino que fue enterrado en 2006, cuando un nuevo acuerdo con el gobierno del PSOE le otorgaba a la IC dos nuevos privilegios:  a) aumentar  la financiación por la vía del IRPF de los ciudadanos, pasando del 0,52% al 0,7% del impuesto de la renta; y b) eliminar el citado compromiso de autofinanciación progresiva de la IC. Lo pactado en 1979 quedaba, de facto, vulnerado.

¿Qué significa todo ello en términos económicos y políticos? Pues que todo este conjunto de transferencias dinerarias y de exenciones suman una cifra no inferior a los 11.000 millones de €/año que el Estado otorga o perdona al conjunto de las entidades de la IC; que el conjunto de los beneficios fiscales aludidos (suponen unos 2.500 millones de euros) permite considerar a la IC como un verdadero ‘paraíso fiscal’, tanto por lo que deja de tributar directamente como por las desgravaciones fiscales que disfrutan los ciudadanos que hacen donativos a las diversas entidades de la IC; y que todo este privilegiado régimen  económico pone en entredicho la aconfesionalidad del Estado español  y lo sitúan, de facto, al nivel del Estado franquista del Nacionalcatolicismo.

En este contexto de subordinación del Estado al poder del Catolicismo, creyentes y no creyentes nos enfrentamos estos días a la campaña de Declaración de la Renta y a la campaña “X tantos que necesitan tanto” de la Conferencia Episcopal, como uno de los instrumento de financiación de la IC. 

Las Cristianas/os de Base de Madrid (CCBM) nos seguimos cuestionando si es éticamente admisible este tipo de privilegios en medio de tanta pobreza social. Más aún cuando observamos cómo esa campaña eclesiástica apela a la caridad: “atender a los que necesitan tanto”, dice el eslogan. Pero ¿todos los que necesitan tanto encuentran respuesta en la IC? ¿No es, más bien, responsabilidad del Estado implantar políticas sociales que atiendan las necesidades de toda la ciudadanía? ¿No será mejor mecanismo para redistribuir la riqueza, poner en marcha la justicia fiscal, antes que apelar a la caridad?

Y, si nos preguntamos en qué medida responde al evangelio de Jesús esta posición de privilegio de la IC en España, la respuesta no puede ser más deprimente. La IC institucional  es inmensamente rica (tiene mayor patrimonio que el propio Estado), no está sufriendo la crisis,  disfruta de un verdadero paraíso fiscal, inmatricula a su favor bienes de propiedad colectiva y, además, mantiene absoluta opacidad en sus cuentas. Esta situación, que muchos consideran incluso ilegal,  es, desde luego, antievangélica.

De todo lo cual se deduce que para los cristianos/as sigue siendo una prioridad política  la denuncia y derogación de los actuales Acuerdos con la Santa Sede; que la jerarquía de IC debe dar pasos firmes y urgentes para asumir el compromiso de autofinanciación, renunciando a sus hirientes privilegios; y que los ciudadanos, además de empujar en esa dirección, debemos hoy afrontar nuestra Declaración de la renta, dejando en blanco las casillas de asignación tributaria que se nos presentan (ya sólo las marcan un tercio de los declarantes), para que los impuestos de todos sean destinados a satisfacer las necesidades de todas las personas, sin distinción de credos o adscripción ideológica.

                           ¡NO A LAS CASILLAS EN LA DECLARACIÓN DE LA RENTA!

sábado, 23 de abril de 2016

SARTRE . UNA LIBERTAD ATORMENTADA



José María García Mauriño
14 de Abril de 2016

1.- Quien es Jean Paul Sartre:
Es un filósofo existencialista francés del siglo XX que nace en París en 1905. Cuando muere su padre de muy niño, se ocupan de su educación su madre y su abuelo. Niño solitario e introvertido, mostró desde el comienzo de sus estudios un vivo el interés por la literatura y una brillante capacidad expresiva. Obtiene su licenciatura en Filosofía en 1929 y ejerce de profesor de esta materia en diversos Institutos. Conoce a Simone de Beauvoir (escritora y pensadora que escribió "El segundo sexo" de extraordinaria y profunda reivindicación femenina) que será su compañera inseparable durante toda su vida. En 1939 se incorpora al ejército francés, siendo hecho prisionero de los alemanes en 1940. Forma parte del movimiento "Resistencia" frente a la ocupación de los nazis. Funda la Revista "Tiempos  Modernos". Terminada la Guerra tiene una enorme actividad literaria, escribiendo ensayos, teatro y novela. Es un escritor tremendamente activo y comprometido. En 1964 la conceden el Premio Nóbel de Literatura, que él rechaza para seguir afirmando su independencia y autonomía frente a cualquier posible denuncia o complicidad. Muere en París en 1980.

Sus obras principales:    Filosóficas: El ser y la nada (1943).   Crítica de la razón dialéctica (1960).
El existencialismo es un humanismo (1945).Literarias:   La náusea (novela; 1938).Los caminos de la  libertad (novela; 1949) La puta respetuosa (teatro; 1946) Las manos sucias (teatro;1948).

2.-Antropología existencialista: Sentido de la existencia humana:
El existencialismo de Sartre contempla al ser humano (SH) como una unidad cuyo ser consiste en la libertad. Nada de dualismos de cuerpo y alma, nada de separaciones abstractas de espíritu y materia: el SH es un existente en un mundo concreto. Reduce su ontología (tratado del ser) a antropología (tratado del SH) y ésta la trata de forma existencial: el primer principio del existencialismo es lo que de llama subjetividad.

Algunos rasgos fundamentales:
1) SH, es existencia antes que esencia.
Antes de definir quien es, sitúa al ser humano en el mundo concreto en el que vive. Su esencia será el resultado de los sucesivos actos de libre elección que ha ido realizando durante su vida. El se va proyectando en el acontecer de sus distintos avatares. Desde el momento que se disuelve el problema del ser en el del existir, se caracteriza al SH como proceso abierto y nunca concluido.
El pensamiento existencialista subraya el valor de la existencia humana concreta, no la abstracta: prefiere hablar de Pedro en particular, que del 'SH' en general. El existir cotidiano individual es lo primero que tenemos que tener en cuenta: es lo que existe de verdad, el que está ahí en el mundo, en la realidad que nos tropezamos todos los días.     El sentido que tiene la vida humana, no es una generalización abstracta; se trata de la orientación que cada uno queramos darle a nuestra propia existencia. Cada uno elige su manera de vivir, no ha elegido el existir o no existir, eso no está en nuestra mano. Pero, la forma de vivir, sí depende de nuestra libre elección. Cae dentro de las posibilidades del entorno social e histórico en el que cada uno desarrolla su vida. Y dentro de las distintas posibilidades que tenemos, preferimos unas y rechazamos otras. Es el ejercicio de la libertad; el SH es esencialmente libertad.

2) El SH es un  proyecto:
El SH es un ser proyectado, no programado; y este proyecto tiene que irse realizando en distintas situaciones concretas, pagando por ello el precio de perder otras muchas posibilidades que jamás van a poder ser realizadas. El SH es al mismo tiempo actor y autor de su propia historia. Solamente cuando asume esa enorme responsabilidad histórica en su existencia concreta de cada día es como se encuentra consigo mismo, es como va construyendo una existencia auténtica.

3) El SH es un ser arrojado a este mundo
El SH se ve como arrojado en un mundo concreto con el que se encuentra al nacer, en un mundo que él no ha hecho ni elegido, que otras generaciones lo han creado; y entonces, las cosas, las personas, las situaciones concretas, son las que le condicionan o interpelan la existencia real y concreta, y son las que le hacen tomar decisiones para crear así su futuro, ir realizando su vida, su existencia humana.

4) El SH es un ser angustiado por la muerte
La muerte es, ciertamente, el fin de la existencia; pero, no es el resultado final de un proceso que ha llegado a su plenitud, que ha alcanzado la meta; no es algo así como la cesación de algo que está ahí: la lluvia que cesa, el curso que se acaba, el tren que llega a la última estación. No es un suceso que me llega desde fuera: soy yo íntimamente entrelazado con mi propio fin. Yo llevo en mi entraña la capacidad de acabar, la posibilidad de mi propio fin, yo soy un ser-para-la-muerte, la muerte pertenece a la estructura constitutiva de mi existencia.

3.- El pensamiento de Sartre:
No sabemos a priori qué es el SH. «El SH, tal como lo concibe el existencialista, si no es definible, es porque empieza por no ser nada. Recordemos que su obra fundamental es “El ser y ka nada”. Sólo será después, y será tal como se haya hecho (...) El SH es el único que no sólo es tal como él se concibe, sino tal como él se quiere hacer».

         El SH es libertad
         El SH es responsabilidad.

- El SH es libertad: la libertad no es un problema filosófico, abstracto, puramente académico. Es un hecho intrínsecamente unido a la misma existencia de todo SH: Sartre considera al SH por su libertad, no por otra cosa: considera que cada acto humano se valora, no por su eficacia, sino según el grado de libertad con que se efectúa. Cada SH vale éticamente, no por formar parte de estructuras sociales o económicas o normas establecidas, sino por la capacidad que tiene de hacer uso de su propio poder de elección. La soberana autarquía de una libertad ilimitada, para la que todo está permitido con tal de que se ejerza.

- El SH es responsabilidad: si realmente la existencia es antes que la esencia, el SH es responsable de lo que él es, de lo que él se va haciendo, realizando; así, el primer paso del existencialismo es poner a todo SH en posesión de lo que es, y hacer descansar sobre él la responsabilidad total de su existencia. No depende de Dios, sino de sí mismo. El existencialismo es ateo. Y no solo depende de su estricta individualidad personal, sino que a través de las sucesivas elecciones, se va haciendo responsable de toda la humanidad, al ir eligiendo un tipo de SH determinado. Puede elegir un tipo de SH pacífico, o un tipo de SH violento, uno comprometido y otro que es un pasota, por ejemplo.

4.- La ética en  Sartre:
La moral existencialista parte de lo que puede ser el SH. El SH no es nada antes de irse realizando poco a poco, y conforme  se va construyendo a golpes de decisiones libres que producen angustia porque nunca sabremos si son las acertadas o no. No podemos elegir a priori lo que hay que hacer.  El SH se va haciendo al elegir en cada momento su moral, sus valores y se compromete en cada acción consigo mismo y con la humanidad. Va eligiendo el modelo de SH que quiere construir. Decisiones que no puede dejar de hacer, porque el SH está condenado a ser libre, nunca podemos dejar de tomar decisiones.

Las decisiones se toman teniendo en cuenta a los otros. Estamos constantemente en presencia de los otros, hasta en el momento en que nos acostamos y nos dormimos, pues los otros están ahí, aunque sea bajo la forma de objetos; si estoy a solas en mi habitación, en forma de recuerdo, de una carta abandonada en mi escritorio, de la lámpara que ha sido hecha por alguien, del cuadro que ha sido pintado por alguien; en una palabra, los otros siempre están ahí y me condicionan. Por tanto, mi respuesta, no es solamente una respuesta mía, sino que ya está condicionada por los otros desde el nacimiento, es una respuesta de carácter moral.

La moral de Sartre dice que no podemos decir a priori lo que hay que hacer. El SH se hace al ir eligiendo su moral, sus valores, En cada elección se compromete con la Realidad  con sus circunstancias concretas. Por eso, no podemos juzgar a nadie, cada cual tiene sus circunstancias personales. Dice que es mala fe si decide algo porque se lo imponen. La coherencia consigo mismo es buena fe. En su desamparo solo puede querer una cosa, la Libertad, como fundamento de todos los valores, es un ser libre que no puede querer otra cosa que la Libertad de los otros.
(Leer el ejemplo de la elección de un discípulo suyo, pag, 22 del texto ·”el existencialismo es un humanismo”).

5.- Conclusión:
Sartre resume su filosofía en estas dos afirmaciones:

a)     Existencia auténtica:
La existencia auténtica del SH  se caracteriza por vivir de acuerdo con su propio ser, por tener conciencia de su propia limitación. Y en el extremo de su limitación se sitúa el límite de su existencia que es la muerte. El SH auténtico no se escabulle de la presencia de la muerte, de la angustia de la nada. Mi existencia no es otra cosa que ir al encuentro de la muerte. Ante tal realidad se derrumba la propia tranquilidad, y el SH se ve abocado a la angustia y a la nada. Esta experiencia es un privilegio exclusivo del SH auténtico ante la conciencia de la muerte y el sentimiento de la nada. La angustia es un fenómeno común a todos los seres humanos.

Cuando el SH piensa sobre su existencia concreta, cuando tiene conciencia de su situación, vive en la angustia, entonces se despierta de todas las falsas ilusiones y seguridades, de su situación masificada, y empieza a verse a sí mismo en su auténtica desnudez; entonces se ve conducido a una opción radical: toma la personalísima decisión de realizarse a sí mismo, frente al absurdo del mundo sin sentido que le rodea. Es decir, la existencia auténtica es la realización de la libertad de elección.

La existencia auténtica es la que hace  que el SH no huya d sí mismo. La que va tomando decisiones en la soledad de su Yo, siempre teniendo en cuenta la realidad que le rodea y en la que está implicado. La que asume el riesgo de equivocarse, de no acertar con lo mejor por no tener todos los datos de la realidad en  su mano. Pero, se mueve no se queda quieto, inmóvil, no espera sentado a que pasen cosas, o a que otros le digan lo que tiene que hacer (su madre, los amigos, la TV). Es el que se enfrenta a la realidad, a la que hace frente, no huye. Se trata de una Libertad un tanto atormentada, que vive la angustia, el riesgo de vivir. Pero lo hace con una cierta gallardía. No es una existencia resignada que acepta pasiva y fatalmente los avatares de la vida. Ante la angustia de la muerte inevitable, opone el hermoso riesgo de vivir.

   En resumen: la existencia auténtica viene dada porque el sujeto afronta libremente su existencia real, el sinsentido del mundo, el absurdo de la muerte, y adopta una respuesta absolutamente personal, creadora de valores propios. La existencia auténtica es la realización de la libertad de elección: elegir siempre el ser, el existir, la Vida.

b)    Existencia no auténtica.
La existencia in-auténtica es la propia del sujeto que renuncia a la libertad de elegirse a sí mismo, de decidir su propia realización, y adopta respuestas mecánicas, anónimas, estereotipadas; se limita a hacer lo que siempre se ha hecho, a pensar “como Dios manda”, o sea, a una vida arrastrada por la corriente de este mundo, llena de la imparable oferta del consumo, una vida más o menos vegetativa, falsa, llena de ruidos, inquieta, anodina. El mundo tecnificado se impone hoy, con su alocado proceso de masificación. Es la consecuencia en gran parte del olvido del Ser. Incluyendo el ser de la naturaleza. El  mal que nos aqueja y que amenaza con arrasar violentamente a la humanidad es enteramente metafísico más que político. No se trata, pues, de un juego de niños; la recuperación del Ser no es un entretenimiento de filósofos de salón. Nos jugamos el porvenir de la humanidad.

    Se podría caracterizar este tipo de existencia, por los siguientes elementos:
- anonimato: ignorado, desconocido, disuelto entre la masa;
- mediocridad: hacer lo que la gente hace, decir lo que la gente dice, etc.;
- frivolidad: prefiere la charlatanería fácil, superficial o curiosidad banal;
- irresponsabilidad: no se plantea nunca los problemas reales, ni piensa las posibles so­lu­ci­o­nes que le exigen el esfuerzo de la decisión, tampoco prevé las consecuencias o implicacio­nes posteriores;
- inconsciencia: evadirse de la realidad de la muerte y de los grandes interrogantes de la existencia humana; anodino: insípido, insulso, insustancial, trivial, vulgar.

En resumen,
Sartre es un gran maestro, nos coloca frente a nosotros mismos. Estamos condenados a ser libres. No podemos nunca dejar de elegir. La Libertad es el valor fundamental de su ética. Una libertad atormentada por la angustia de tener que decidir cada día, en cada momento, lo que creemos que es lo mejor, teniendo como horizonte la muerte, pero que tiene la gran satisfacción de hacerse uno a sí mismo, tener su propia personalidad, una personalidad fuerte, asumiendo constantemente en su existir diario, la propia debilidad y la presencia de los otros, todos los que nos rodean.

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Seguridad y desamparo
(Pagina 22 de su obra “El existencialismo es un humanismo”.)
“Para dar un ejemplo que permita comprender mejor lo que es el desamparo, citaré el caso de uno de mis alumnos que me vino a ver en las siguientes circunstancias: su padre se había peleado con la madre y tendía al colaboracionismo; su hermano mayor había sido muerto en la ofensiva alemana de 1940, y este joven, con sentimientos un poco primitivos, pero generosos, quería vengarlo. Su madre vivía sola con él muy afligida por la semi traición del padre y por la muerte del hijo mayor, y su único consuelo era él. Este joven tenía, en ese momento, la elección de partir para Inglaterra y entrar en las Fuerzas francesas libres es decir, abandonar a su madre o bien de permanecer al lado de su madre, y ayudarla a vivir. Se daba cuenta perfectamente de que esta mujer sólo vivía para él y que su desaparición y tal vez su muerte la hundiría en la desesperación. También se daba cuenta de que en el fondo, concretamente, cada acto que llevaba a cabo con respecto a su madre tenía otro correspondiente en el sentido de que la ayudaba a vivir, mientras que cada acto que llevaba a cabo para partir y combatir era un acto ambiguo que podía perderse en la arena, sin servir para nada: por ejemplo, al partir para Inglaterra, podía permanecer indefinidamente, al pasar por España, en un campo español; podía llegar a Inglaterra o a Argel y ser puesto en un escritorio para redactar documentos. En consecuencia, se encontraba frente a dos tipos de acción muy diferentes: una concreta, inmediata, pero que se dirigía a un solo individuo; y otra que se dirigía a un conjunto infinitamente más vasto, a una colectividad nacional, pero que era por eso mismo ambigua, y que podía ser interrumpida en el camino. Al mismo tiempo dudaba entre dos tipos de moral. Por una parte, una moral de simpatía, de devoción personal; y por otra, una moral más amplia, pero de eficacia más discutible. Había que elegir entre las dos. ¿Quién podía ayudarlo a elegir? ¿La doctrina cristiana? No. La doctrina cristiana dice: sed caritativos, amad a vuestro prójimo, sacrificaos por los demás, elegid el camino más estrecho, etc., etc. Pero ¿cuál es el camino más estrecho? ¿A quién hay que amar como a un hermano? ¿Al soldado o a la madre? ¿Cuál es la utilidad mayor: la utilidad vaga de combatir en un conjunto, o la utilidad precisa de ayudar a un ser a vivir? ¿Quién puede decidir a priori? Nadie. Ninguna moral inscrita puede decirlo. La moral kantiana dice: no tratéis jamás a los demás como medios, sino como fines. Muy bien; si vivo al lado de mi madre la trataré como fin, y no como medio, pero este hecho me pone en peligro de tratar como medios a los que combaten en torno mío; y recíprocamente, si me uno a los que combaten, los trataré como fin, y este hecho me pone en peligro de tratar a mi madre como medio.”  
 Una difícil elección.    

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miércoles, 23 de marzo de 2016

OTRA ETICA Y OTRA MORAL SON POSIBLES



ÉTICA,  MORAL Y RELIGIÓN


José María García-Mauriño
 Abril de 2016



1.- Por qué esta distinción entre ética y moral: ¿dónde está el problema?
         ¿Qué es ética? ¿Qué es moral? ¿Qué relación tienen con la religión? ¿Son lo mismo o hay que hacer distinciones entre ellas? Hay mucha confusión acerca de estas cosas. Y esto crea muchos problemas. Significa entre otras cosas que el sistema tiene interés en que esto quede confuso. Ya diremos el porqué de este interés.

En el lenguaje ordinario ética y moral se emplean indistintamente, como si fueran sinónimos. Se entiende lo mismo al decir “aquí hay un problema ético” que cuando se dice “aquí hay un problema moral”.  ¿Qué es lo que hay por dentro?  Que al equiparar uno y otro, que la ética y la moral están en el mismo nivel, estamos haciendo un juicio de valor sobre algunas acciones de tipo personal, o de alcance social: esa acción, esa conducta, esa decisión, es buena o es mala o es dudosa.

¿Qué queremos decir cuando decimos “esto es una inmoralidad”, al ver una propaganda de tipo erótico o pornográfico, o  unos modelos de vestir de algunas mujeres, más que de hombres? Y si es una acción política, ¿es moral alcanzar un escaño en el parlamento por influencias de partidos? ¿O es moral hacerse millonario con especulaciones inmobiliarias? ¿Eso es bueno. es malo, es dudoso o es indiferente.?

¿Qué queremos decir al hablar de que una persona que ha sufrido una depresión por la muerte de un familiar, o un estudiante que ha suspendido, o que ha tenido un desengaño amoroso, están muy bajos de moral? ¿Es correcta la expresión de que vaya un general al campo de batalla a levantar la moral de las tropas? ¿Qué tienen que ver los estados de ánimo con la moral?

         ¿Es lo mismo decir que hoy día hay una enorme falta de ética? ¿o que  a la política lo que le falta es ética?. ¿Que los negocios se realizan sin ninguna clase de  ética? ¿O lo que falta en la sociedad de hoy es la moral?

         ¿Por qué hay tanto debate en educación sobre las clases de ética como sustituto se la religión? ¿Son equiparables ética y religión?
Si profundizamos  un poco,  podemos ver que ética y moral no son lo mismo. En la sociedad, los que están en el poder, la clase dominante, nos inducen a pensar que son más o menos lo mismo Nos imponen una única forma de pensar, sentir y valorar. Es parte del pensamiento único. Según ese pensamiento decimos que es Bueno  lo que ellos dicen que es bueno. Y decimos que es Malo o que no está bien, a lo que ellos dictaminan que es Malo o que no está bien. ¿Cuándo se puede decir que una persona es ética, o cuando es moral? ¿Cuáles son la ética y la moral vigentes en la actualidad? 
El problema que decía al principio consiste en que hacerse estas preguntas nos hace pensar y  nos hace valorar las cosas de distinta manera. Porque se trata nada menos que saber discernir de alguna manera lo que es Bueno y lo que es Malo. La ética y la moral, son dos niveles distintos, uno es el  ético y el otro es el moral, son dos maneras distintas de pensar y valorar las cosas y personas Y vuelvo a preguntar, para ser feliz, ¿hay que ser ético o moral? ¿Con qué código, o norma, trato de orientar mi vida, con la normativa que me imponen, por partte del poder civil o religioso, o con el sistema de principios y  valores que yo elijo y voy elaborando por mí mismo?

 2.- El ámbito de lo moral:
Lo moral se refiere siempre al campo de la conducta, de las  acciones: lo que se hace cada día, en cada institución (familiar, parlamento, economía, etc.), regido  por códigos concretos de conducta de tipo religioso o civil. . Se trata de las costumbres vigentes en la sociedad, regidas por unas normas que emanan de la misma sociedad sin saber a punto fijo quien o de dónde han salido esas normas concretas, de tipo familiar, o social o económico o político. Responde a lo que todo el mundo hace, a los comportamientos diarios de la gente, que ordinariamente se rigen por los deberes u obligaciones impuestas por la sociedad civil o religiosa.

La Moral prescribe lo inmediato para la acción, dictado por el orden establecido por los poderes sociales, políticos o económicos. La Globalización, el Mercado.

La Moral es lo sancionado por la costumbre, por las normas sociales establecidas, por lo de siempre, por lo que se ha hecho toda la vida..Y eso es lo Bueno, el salirse de esa normativa, de esas costumbre, se considera Malo o peligroso.

Algunas preguntas:
- ¿Por qué algunos estiman que es inmoral vivir juntos las parejas sin estar casados?
- ¿Qué significa estar casados por lo civil o por lo religioso?
- ¿Por qué se considera que es inmoral las parejas de hecho de homosexuales?
- ¿Es moral el inmovilismo, la sumisión mental, la aceptación pasiva de leyes, normas y precios que nos imponen, sin hacer nada?
- ¿Es moral hacerle el juego a las fabulosas inversiones futboleras y ver partidos?
- ¿Es moral jugar dinero en la Bolsa?
- ¿Es moral el aumento alarmante en gastos de cosmética, perfumería y estética?
-¿Es moral comprar en las rebajas sin verdadera necesidad?
-¿Es moral gastarse el 40 % de los ingresos en unas Navidades o en bodas?
-¿Es moral seguir comprando una serie de productos con  los que las multinacionales financian las armas, el narcotráfico y la prostitución?
¿Es moral enriquecerse a costa del erario  público, como ha sucedido en Valencia con  la ciudad de las artes y de las ciencias?
¿Es moral ver casos constantes de corrupción y callarse y no denunciarlos?
-¿Es moral buscar sobre todo la seguridad por encima de la Libertad?
-¿Es moral dejarse “convencer” por los programa de la TV sin hacer un esfuerzo de crítica, de querer saber por qué dicen eso o hacen esa publicidad?
- ¿Es moral ir a votar en unas elecciones sin estar convencido de lo que se vota y de las consecuencias políticas que puede tener para el país?
- ¿Es moral acostumbrarse a conocer el hambre que hay en el mundo, el aumento del gasto en armamento, las muertes por sida, etc. y no sentirse responsables?
-¿Somos personas morales o éticas?

Todas estas preguntas tienen una respuesta común: Sí, son morales, Pero no son éticas. Son morales porque responden a códigos de conducta impuestos por la sociedad que ha aceptado regirse por las normas del sistema capitalista, pero no se fundamentan en valores éticos. Por eso tenemos los innumerables casos  de  corrupción durante tantos años y que se siente avalada por algunas leyes y los corruptos aún no están en  la cárcel.

Desde el punto de vista jurídico no se pueden hacer distinciones de homosexuales y heterosexuales. Todos somos iguales ante la Ley, es decir, un reconocimiento de las personas en los mismos términos para las parejas homosexuales que para las heterosexuales. Un código moral o religioso no puede ser nunca un límite en una sociedad democrática. Su tarea no es hacer que todos sean iguales, sino que cada uno tenga derecho a ser diferente, es decir, a tener un proyecto de vida personal, a ser el que quiera ser. Una diferenciación de este tipo entre homosexuales y heterosexuales no sería nunca una diferenciación, sino una discriminación.

3.- El ámbito de lo ético
La ética es parte de la filosofía. Considera concepciones de fondo, busca principios, normas y valores que orientan la conducta de personas y sociedades. Una persona es ética cuando se orienta por principios y convicciones, no por lo que se ha hecho siempre, por lo que piensa todo el mundo o  por lo que dice la TV. Decimos entonces que tiene carácter y buen talante. La moral forma parte de la vida concreta. Trata de la práctica real de las personas que se expresan por costumbres, hábitos y valores aceptados. Una persona es moral cuando obra conforme a las costumbres y valores establecidos por la sociedad que, eventualmente, pueden ser cuestionados por la ética. Una persona puede ser moral, es decir, que sigue las costumbres propias de la sociedad,  pero no necesariamente es ética, porque para ser ética tendría que  ser coherente con  los valores y principios éticos.

Es una hipocresía tratar de defender los llamados “valores democráticos de  Occidente” a partir de  los atentados de Bruselas a fines de Marzo, y luego, no atender a los derechos de los refugiados. ¿Qué valores con esos? Resulta indignante defender esos supuestos valores cuando el primer valor de todos, el valor de la vida, está siendo machacado con  los refugiados que mueren cada día en el mar y los que mueren en las alambradas y en los campamentos, que no les dejan entrar en Europa, sea en Melilla o en Grecia, en Turquía,  o en Hungría .Los líderes europeos han perdido la decencia.

         Todas las éticas han nacido de la reflexión humana del ethos (carácter, hábito, costumbre), que es de naturaleza universal. El ethos configura la actitud de responsabilidad y cuidado ante la vida, la convivencia social, la preservación de la Tierra. Lo que buscamos ahora es un ethos que sea adecuado a la plataforma de la historia, que es global y planetaria. Problemas globales, éticas globales.

     Es, decir, que lo mismo la moral que la ética indican costumbres. Mos en latín, ethos en griego significan costumbre. Y con frecuencia no nos preocupamos en distinguirlos.

       La moral se refiere siempre al campo de la conducta, de las  acciones: lo que se hace cada día, en cada institución (familiar, parlamento, economía, etc.), regido  por códigos concretos de conducta de tipo religioso o civil. Se trata de las costumbres vigentes en la sociedad, regidas por unas normas que emanan de la misma sociedad sin saber a punto fijo quien o de dónde han salido esas normas concretas, de tipo familiar, o social o económico o político.

                            La ética sería la reflexión filosófica de los comportamientos humanos a la l uz de una serie de valores. La ética es el arte de vivir y de vivir con felicidad. Una y otra, ética y moral,  se refieren a la misma realidad. Las costumbres sociales y conductas personales de la gente y de la sociedad. Se trata de buscar la síntesis entre el ideal ético y la realidad social y política, englobadas ambas en  los conceptos de Ética y Moral. La moral es la moral vivida y la Ética es la moral pensada, decía Aranguren. 

         ¿A qué llamamos ética? Todos sabemos que proviene de la palabra griega ethos, que además de significar costumbres, comportamientos, tiene el significado de "morada". Es decir, el abrigo permanente de los animales, (establo) o de los seres humanos (casa). Los seres humanos delimitan su parcela y construyen su morada en la naturaleza, la madre Tierra. Y la madre naturaleza se llama en griego physis (fisis), que suena a física, algo tangible, material. Quiere decir que la morada le hace echar raíces en la realidad material, física, que le da seguridad y le hace sentirse bien en el mundo. Esta morada no viene ya dada de antemano, sino que debe de ser construida día a día mediante la actividad humana. Esta es la obra de la cultura. Es decir, el ethos no es una realidad acabada. La naturaleza humana lo mismo que el universo no es algo ya hecho y terminado de una vez por todas, sino que es una realidad que siempre se está haciendo. Entonces, es cuando ya podemos traducir ethos por ética. Y en este contexto parece como que se da una cierta identidad entre naturaleza, como la madre Tierra, y la naturaleza como sinónimo de naturaleza humana. ¿Son dos cosas tan distintas que las podamos separar?

1) La Ética es como una mesa de seis patas: la mesa significa la igualdad de todo Ser Humano y las 6 patas son los 6 valores básicos y universales: la Vida, el Amor, la  Libertad, la Justicia, la Verdad, la Igualdad. Son valores universales y universalizables, porque se puede aplicar a cualquier cultura o civilización.

2) La ética es vida, es el arte de vivir, y de vivir feliz, y la Vida es movimiento, no inmovilismo, es decir, esa pereza y comodidad, sobre todo la pereza mental para no pensar y “acostumbrarse a lo de siempre” que todo me lo den hecho y pensado. La ética es vida, es moverse, querer participar en la realidad de la vida diaria, en el entorno diario de la familia, del trabajo, de las amistades, del barrio, de la ciudad, de  la Política.

3) La ética no responde sólo a la pregunta ¿qué debo hacer?, sino ¿por qué debo hacer esto o lo otro? O por qué no debo hacerlo La ética es reflexión, es crítica, es filosofía.

¿Cuáles son la ética y la moral vigentes hoy? Las propias de una sociedad que ha aceptado regirse por las normas del sistema capitalista. Su moral dice: lo bueno es lo que permite acumular más,  con menos inversión y en el menor tiempo posible. Su moral concreta se expresa así: emplear la menor cantidad de gente posible, pagar menos salarios e impuestos y explotar mejor la naturaleza. La corrupción es parte del sistema capitalista por eso forma parte del quehacer social de muchos, estén o no estén en la cárcel.

4) La ética no se rige por normas, leyes o códigos, venidos desde fuera, impuestos  de una forma o de otra, por la sociedad o por la iglesia, sino que parte de una elección y elaboración de principios, normas y valores que cada cual va eligiendo a lo largo de su vida y con los cuales orienta su comportamiento. Puede ser que esa elección coincida con las normas vigentes (leyes y normas de tráfico, por ejemplo) o puede ser que no coincidan. No se trata de rechazar todo lo que viene de fuera, sino de ser autónomos, es decir, de rechazar lo impuesto, de darse cada uno sus propias leyes y normas. Es el paso de la ley impuesta a la libertad de conciencia. Es el ejercicio de la Libertad. Claro que hay que aceptar las leyes, pero hay que analizar si esas leyes están conformes con unos valores éticos, si están de acuerdo con los Derechos humanos o no y en qué medida.

5) La ética actual es una Ética Global: no bastan las éticas personalistas, individualistas, de hasta ahora. Estas se suponen, pero hay que darles un contenido mucho más amplio. A problemas globales, respuestas globales. El mundo está en crisis. Se puede decir que la Globalización económica y financiera no tiene ética, sí tiene poder económico y financiero, mucho más que político. El mundo es único, o no hay mundo. No hay dos o tres mundos, hay un solo mundo. No el Primero, Segundo, Tercer Mundo y hasta Cuarto Mundo. ¿Cuántos mundos? ¿Por qué tanta división, porqué tanto interés en dividirnos? Esto es síntoma de una crisis muy seria: la crisis social, la crisis del sistema de trabajo, la crisis ecológica, sobre todo la crisis de valores.

         Debemos reconocer que la Globalización económica y financiera, es decir, el capitalismo, todavía no ha dado respuesta a los grandes desafíos de la sociedad, como son la pobreza, el sida, el hambre en  el mundo, el paro, la paz, y un sinfín de otros males socioeconómicos. Sus planteamientos no pueden ofrecer soluciones, porque no tienen valores éticos, humanitarios. Lo que les preocupa es ese acaparamiento de la riqueza y de los medios tecnificados, de una mano de obra cada vez más reducida y peor pagada. Controlan esas grandes máquinas contables que distribuyen esa riqueza como les conviene,.Es  lo que se llama el Mercado, como son el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio, el Banco central europeo, y que a todo ello se le sigue llamando Globalización económica y financiera, pero en realidad es el Capitalismo puro y duro, o sea el Mercado.

Buscamos otra Ética que tenga como horizonte todos los valores humanos que se establecen en los 30 artículos de  los Derechos Humanos.

4.- Relación entre la moral y la religión:
Se podrían hacer estas preguntas:
         - ¿La moral es parte de la religión, o es la religión una parte de la moral?
         - ¿cuál es la diferencia entre religión y moral?  Porque una cosa es la vivencia moral          y otra distinta es la vivencia religiosa. ¿Se puede ser moral sin ser religioso?.
         - ¿es lo mismo ser religioso que tener fe?
         - ¿cuál es la diferencia entre religión y fe?
         - ¿cuál es la diferencia entre moral y ética y fe?
         - ¿Cuál es la exigencia de la moral cuando se vive desde la fe?.  

Solamente una precisión más: ¿Es la moral religiosa una perversión de la ética?
         Con este enunciado quiero decir que una moral que tiene su origen y fundamento en una religión basada en la ley, altera y trastorna completamente el sentido de la ética. Entendiendo por ética un conjunto de principios y valores que se da el sujeto a sí mismo para orientar la conducta de su vida.

         Ordinariamente, hasta ahora, la religión ha impuesto unas determinadas normas y obligaciones para entenderse con Dios (por ejemplo, en las confesiones, en las liturgias, en las Misas de los Domingos, y en todos los sacramentos: todo esto,  son las obras de la Ley). En este sentido la religión tiene un poder y un saber. Un poder político y económico. Y un saber teológico-moral, que es otra clase de poder. El saber moral ejerce un dominio sobre las conciencias, impone normas, preceptos y leyes que hay que cumplir bajo la pena de pecado o de excomunión (por ejemplo, el aborto, el suicidio, el divorcio, la eutanasia).

         El que domina es el que está arriba, el que se somete está debajo. El que sabe de estas cosas se siente superior a los que no las conocen. Una religión, cuyo centro es la ley y el rito, pero no el amor, conduce y empuja de manera irremediable a entender y experimentar a Dios como un juez que lleva cuenta minuciosa de lo que cada uno hace o deja de hacer. Un Dios que premia y castiga según la ley. La ley viene de Dios. Premia al que es observante de la ley y castiga al infractor de las leyes, sean los mandamientos de la ley de Dios o de la Iglesia, o las normas del Derecho Canónico.  Una religión y una moral que no se definen a partir de la vida y del amor, sino a partir de la retribución, no puede ser la religión de Jesús de Nazaret.

Y decía que algunas leyes religiosas son una perversión de la ética. Hablo de perversión ética en el sentido de "perturbar o alterar el estado de las cosas", como dice la real Academia de la lengua. ¿En qué consiste esa perversión, esa alteración de la naturaleza de las cosas? En que la moral, para ser auténtica, tendría que ser autónoma. Y no lo es, porque de hecho se vive una moral heterónoma. Una moral basada No en la libre autodeterminación del sujeto, sino en la fuerza que da la autoridad de donde provienen las leyes. Una moral basada en la religión y una religión centrada en la observancia de la ley, produce efectos alienantes. Los que asumen esa clase de religión, asumen ese tipo de moral.

 Decimos que es alienante a ese concepto `por el cual la persona alienada es un sujeto extraño a sí misma, es un producto de esta sociedad. Alienación hace referencia a algo «ajeno» a sí mismo, es lo mismo que enajenación. El sujeto se somete a las normas que vienen de fuera, religiosas o civiles, es  un «yo» que se extraña a sí mismo. Yo no soy yo, soy un producto de esas mismas normas religiosas o civiles, que no son las que yo he elegido, pero que no son  mías.
        
Resulta insostenible la actitud religiosa, que tapa lo ético en función de lo religioso; ¿Es que acaso se puede matar, robar, destrozar a los Seres Humanos conculcar Derechos Humanos, en “nombre de Dios”?. ¿Se puede matar en nombre de Dios, aunque se llame Alá? ¿Hay “licencia  para matar” en las guerras de religión? ¿Se pueden bendecir los crímenes de la Inquisición?¿Es este Dios el dueño de la Vida?

La religión es una realidad básica de la existencia humana. Plantea los problemas del sentido de la vida en esta tierra, el problema de los valores, cuál es el lugar del ser humano en el universo, y el problema de la salvación de este mundo de todos sus males. La religión intenta mostrarnos a dios. Cada religión tiene su dios. Tal vez es el mismo dios para todas, aunque con distintos nombres y cualidades. Una idea de dios común a toda la humanidad con formas diferentes. Dios sería un dios cósmico. Está dentro del cosmos como su creador o su ordenador. Se trata de un dios todo-poderoso, eterno, omnisciente, capaz de premiar a los buenos y castigar a los malos sensible a las oraciones y exigente de sacrificios y donaciones. Hay que pedirle perdón y pagar ese perdón por varios sacrificios. Es parte del universo al nivel más alto, sentado en el cielo de donde dirige el mundo entero. Es el autor del orden o de lo que los seres humanos llaman orden del mundo y que en realidad es el desorden del mundo. No quiere que se cambie ese orden.

El problema no está en creer en Dios o no creer en  Dios, sino en qué Dios creemos. El problema está en saber de qué dios hablamos y qué entendemos por religión. ¿Una religión sin dios? Hoy se vive una contradicción desconcertante de ver y sentir más religiosidad que nunca, y al mismo tiempo más increencia que nunca también.

Lo que está en crisis es el mismo concepto de religión. Y esto hace que abunden los agnósticos/as. Jesús no fundó ninguna religión, ni ninguna Iglesia, ni tampoco ninguna jerarquía. Toda religión tiene matices violentos, y a través de la historia muchas veces ha matado en nombre de Dios. La religión se caracteriza por estas tres cosas; a) Dogmas, donde expresa su pensamiento, sus verdades, b) su liturgia, donde expresa sus ritos (en la católica se reducen a los 7 sacramentos) y c) su moral, donde expresa su escala de valores, lo que es el mal y el bien, lo que es pecado, y lo que no es pecado etc. Hoy existe un rechazo a todo lo que huele a religión, se trata de la violencia que supone  la imposición de dogmas,  de ritos, o de morales más o menos rígidas y por tanto, proliferan los ateos y los agnósticos/as. Estamos en  una sociedad `plural, secular, laica, no confesional. Y queda mucho camino para que realmente vivamos en un Estado laico y en una sociedad laica.

Hoy a casi nadie le interesa el tema de Dios, ni tampoco el tema de la religión. Realmente el concepto Dios es una construcción puramente humana y nunca sabremos quien es Dios, si existe o no. Sabemos algo de lo que no es Dios, y nada, absolutamente nada,  de lo que realmente constituye su esencia.
           
B) Esta perversión es lo que aparece claro en la parábola del fariseo y el publicano (Lc.18,9). Ahí se retrata al personaje que se basa en ese tipo de religión, es decir, que tiene el convencimiento de estar cerca de Dios. Y produce tres efectos claros: seguridad en sí mismos, convicción de su superioridad y desprecio hacia los que viven de manera distinta. El individuo se siente seguro, tan seguro que no hay quien le haga dudar ni le haga cambiar sus propias ideas. A todas horas se empeñan en llevar razón. Está en posesión de la verdad.  Ni menos aún duda de su conducta que considera irreprochable. Se siente superior a los demás, porque ve claramente que su vida y sus obras responden a como tienen que ser las cosas. Y desprecia, con mayor o menor intensidad, a todos los que no entienden la vida y las costumbres como él la entiende. Es una alienación en toda regla. Una persona que configura así su religión y su moral es una persona más o menos incapacitada para amar. Es el trastorno más básico de la ética como tarea humana de autoconstrucción progresiva de la propia persona, una vida humana que debería estar relacionada por amor con otros seres humanos, y no con la prepotencia del que tiene la ley en su mano.

         El orgullo ético es todo lo contrario a sentirse débiles, pobres, llenos de faltas y errores. Es lo propio de un creyente humilde, reconocerse débil La experiencia vital de la debilidad, le hace a una persona estar más cerca de la realidad, que la que tiene una postura de orgullo y prepotencia. La experiencia viva de la debilidad es el punto de encuentro con el Dios de los débiles, con Jesús de Nazaret. Ninguna persona está por encima de otra persona ni es quien para juzgarla. Tampoco ninguna persona debe sentirse por debajo de ninguna otra. En el terreno de la ética nos colocamos todos en un plano de igualdad total.

Comprendo que para muchas personas les sea muy difícil separar en la práctica de cada día la moral de la religión. Es una experiencia viva que durante muchos años se ha hecho carne y sangre, casi consustancial con su manera de vivir. No es nada fácil desprenderse de este modo de entender la moral.

Resumiendo lo que he dicho, se puede sintetizar en estas tres cosas:

que no es lo mismo ética que moral y hay que saber distinguir, que esta distinción nos complica la vida, nos obliga a pensar de forma autónoma sin dejarse llevar por lo de siempre: que el sistema no quiere que pensemos, que ya él piensa por nosotros.
que la moral religiosa, como hasta ahora se ha observado, es alienante.

Que la religión es un tema que cada vez interesa menos.