sábado, 4 de junio de 2016
ELECCIONES, JUNIO 2016
No se trata de “votar”, de echar la papeleta
en la urna, sino de elegir un programa
de gobierno
No se trata de votar a un partido o
coalición, sino de elegir un programa de gobierno.
Para eso, hay que enterarse cuál es el
programa de gobierno que se parece más al que cada uno, cada una, desea. O cuál
es el programa de gobierno que necesita el país para sacarnos de este
atolladero.
Se trata de elegir un gobierno que sea capaz
de gobernar la vida de 47 millones de españoles, que sea capaz de crear
condiciones de vida digna para todos y todas,
no de elegir lo mejor para los intereses y los negocios de las clases
pudientes y adineradas. Es nada menos que la voluntad del pueblo, según el art.
21 de los DH. . “La voluntad
del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se
expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse
periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro
procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto”. (Art. 23 de la Constitución).
Decía Platón (filósofo griego del siglo IV
a.c.) “el poder crea leyes que hacen
creer que son para todos”. Y Sócrates: “el poder no puede cumplir las leyes que
él misma ha creado”.
La situación del país es parte de la situación del mundo. En
el mundo manda el imperialismo y en España también. Solo 62 personas tienen tanta riqueza como la mitad de la humanidad,
en concreto, 3.580, millones de Seres Humanos. En España, más de 3 millones de
personas de las clases medias han bajado a ser clases bajas a causa de esta
crisis-estafa. El 22,5 % de la población está en riesgo de pobreza, o sea, 10
millones y medio de personas al borde de la pobreza severa. (INE Mayo 2016).
¿Dónde queda esa pretendida “recuperación”
económica?
El
paro, la exclusión social, la precariedad, la pobreza, son los temas de
mayor gravedad. Junto con la Ley mordaza, la LOMCE de la enseñanza, la ley electoral, la ley laboral, etc. Todo
queda bajo el epígrafe de una colosal desigualdad, de tipo económico, político,
social, laboral y cultural.
El aumento de las desigualdades, de la
pobreza y de la exclusión social en la Comunidad de Madrid es evidente, 927.177
personas (casi el 15% de las personas madrileñas) viven en la pobreza. Siendo 200.000 las familias con
todos los miembros en paro. De
ellas 300.000 personas padecen privación material severa, y 242.000 menores de
18 años, cerca de uno de cada tres niños y niñas crecen en la pobreza en
Madrid. (Caritas Mayo 2016)
Este es el “régimen” en el que estamos
metidos.
3.- El régimen está en crisis
La crisis del régimen que asola nuestro
sistema político encuentra su origen en las dificultades de la oligarquía para
gestionar la crisis económica y sus efectos. El desprestigio de las
instituciones políticas, desde el Congreso hasta los partidos políticos, está
vinculado a la pérdida de legitimidad de quienes han gobernado y dirigido
nuestro país durante las últimas décadas. Incapaces de convencer, han tenido
que recurrir a la coerción y la represión para mantener el orden -la ley
mordaza o la reforma del código penal son expresiones características de ello.
España no es una verdadera democracia,
aunque celebre elecciones. Tiene comportamientos propios de una dictadura.
Podemos llamarlo “régimen”. El régimen español. O sin medias tintas: la
dictadura española. El partido gobernante, heredero del franquismo, ganó unas
elecciones avaladas internacionalmente y reconocidas por la oposición, pero
tras su victoria ha estado violando
sistemáticamente los derechos humanos: pobreza, paro, desahucios, malnutrición
infantil, gente pasando frío y buscando comida en contenedores. También los
derechos políticos: ley mordaza, abusos policiales, palizas y disparos que
dejan manifestantes tuertos, activistas sociales detenidos y numerosos presos
políticos (sindicalistas, huelguistas, independentistas vascos o catalanes) Como
toda dictadura, España tiene un régimen corrupto: el partido gobernante ha
saqueado regiones y ayuntamientos, y evadido millones al extranjero. La
Justicia, controlada por el gobierno, intenta mantener una apariencia de
independencia, pero la norma es la impunidad.
Efectivamente, la ciudadanía ya no cree con la
misma convicción en las instituciones que hasta ahora han enmarcado la vida
social y política de nuestro país. Pero no es una simple cuestión de relato, fe
o concepción del mundo. Hay algo más profundo: el agotamiento de las formas con
las que la oligarquía de nuestro país se articulaba para garantizar la
acumulación de capital, es decir, la buena marcha de la economía.
Bajo el modelo de especulación y pelotazo inmobiliario las grandes empresas y
grandes fortunas de nuestro país habían casado sus intereses con una élite
política corrupta y clientelar,. La profundidad de la crisis económica ha
deshecho esa red de intereses, levantando al mismo tiempo una polvareda de
casos de corrupción y estafa por todas partes del territorio español.
En ese marco de contención de toda protesta
popular, el hecho que empiecen a aparecer partidos no completamente alineados
con la lógica del capital dominante, con propuestas de gobierno que se atrevan
a levantar (un poco) la voz contra el amo imperial, ya es un peligro en este
cuadro de situación. Ninguno de los gobiernos que recorrieron Latinoamérica en
estas últimas décadas con talantes más o menos “progresistas” (esa palabra
confusa que da para todo, aunque nunca se especifique qué es), se propusieron
cambios estructurales profundos. Es posible que tampoco en España los partidos “emergentes”
pretendan esos cambios.
4.-La crisis
de régimen se resolverá con ruptura o reforma
El dilema
fundamental se centra entre ruptura o reforma. Entre una reforma encaminada a hacer los cambios necesarios para reajustar
el Estado a las nuevas necesidades de la acumulación de capital, coincidente
con los intereses de las grandes empresas y grandes fortunas, y una ruptura que plantee una alternativa al sistema político y al
régimen de acumulación, coincidente con las necesidades objetivas de las clases
populares. Se observa que la disyuntiva no es entre un Gobierno de cambio y
otro que no lo sea; todos los Gobiernos y alternativas son de cambio. Un
proceso político de restauración o reforma es precisamente eso: la salida de la
crisis de régimen con un Estado rearticulado, legitimado y funcional a la
acumulación de capital en su nuevo tipo.
Las grandes empresas y las grandes fortunas,
cuyos beneficios están en juego, han suscrito una hoja de ruta –la de las
reformas estructurales neoliberales- que tiene como objetivo recuperar la
acumulación de capital sobre la base del incremento de la explotación laboral y
la pérdida de derechos sociales. Otra vuelta de tuerca: más privatizaciones,
más recortes, más flexibilidad, más desigualdad. Ahora bien, la economía no
opera en el vacío, sino en instituciones políticas, que están cada vez más al
servicio del gran capital.
Hay tres partidos políticos -PP, Ciudadanos
y PSOE- que agitan ahora la bandera del anticomunismo con objeto de atacar
las posiciones políticas de la alianza entre Podemos, IU y las confluencias.
Suena a burda y recurrente esta maniobra para usar el miedo como arma
electoral, pero esta vuelta a las viejas consignas reaccionarias no deja de ser
sintomática.
Dice el catedrático de Literatura Juan
Carlos Rodríguez que «lo que debería resultar más sorprendente es sin embargo
lo que menos sorprende». Se refiere al hecho de que deberíamos asombrarnos ante
un sistema que es capaz de dejar sin trabajo a más de un millón y medio de
hogares y sin vivienda a centenares de miles de familias, por citar dos
ejemplos. Sin embargo, hemos naturalizado esos dramas estructurales. Decimos la vida es así y seguimos a otras
cosas. Pero no es la vida, sino esta vida. Concretamente esta vida bajo el capitalismo. Bajo
un sistema regido por un principio básico de maximización de ganancias y que
mercantiliza todo a su paso, desde los objetos hasta los seres vivos y los
recursos naturales. Un sistema, llamado capitalismo, que nos esclaviza a un
nuevo Dios llamado mercado que opera con
caprichosos y cambiantes deseos de rentabilidad.
Este es el asunto más incontestable acerca
de la actualidad del comunismo. Allá donde haya explotación, habrá lucha, y
donde haya opresión, habrá resistencia. No importarán las etiquetas, ni tampoco
la diversidad de los sujetos. Allá donde la explotación derive en miseria,
desigualdad, desahucios, carencias básicas y otros obstáculos para el
desarrollo de una vida en libertad, habrá contestación. En breve, siempre que
hay capitalismo, habrá una especie de socialismo como alternativa. Esto es
inevitable, llámese como se quiera.
Los partidarios del proceso de restauración
o reforma tratan de convencer a las clases populares de la necesidad de que se
resignen ante su nueva situación o incluso para que sigan confiando en un
porvenir mejor. Mientras eso sucede emergen distintas opciones de ruptura cuyo
mensaje político está basado siempre en la protección de las clases populares.
Pero la sustancia política es muy diferente si esa opción procede de la derecha
o de la izquierda. Del primer tipo estamos viendo un crecimiento espectacular
en toda Europa con la proliferación de partidos populistas de ultraderecha, xenófobo
y fascistas. Del segundo tipo hemos visto procesos esperanzadores en el
mediterráneo, especialmente en Grecia y España. Esta es, sin duda, la batalla
política más inmediata: la de la representación política de las clases
populares.
Con ese caballito de batalla de la
corrupción, los partidos que se presentan como no adictos al régimen, como “díscolos”,
comienzan a ser bombardeados, perseguidos, hasta que la política de
acorralamiento da sus resultados. ¿Alguien se podrá creer todo este montaje? No
importa si el hecho en sí mismo es real o no. En la guerra (y esto es una
guerra, absolutamente, sin miramientos: ¿quién dijo que ya han terminado las luchas de clases?) la
primera víctima es la verdad. Estamos en guerra, una guerra imperialista que
trata de dominar el mundo mediante la acumulación imparable del capital. La
verdad es que seguimos en guerra y que la corrupción es una tapadera del
Capitalismo puro y duro. La corrupción es, al menos hoy día, algo absolutamente
“normal” en las prácticas humanas, propias del sistema. Para un cambio verdadero,
el auténtico enemigo a vencer no es la corrupción, sino la injusticia.
Los “Papeles de Panamá” intentan ser como
una demostración de ese nuevo “espíritu de transparencia” que ahora pareciera
derramarse sobre el continente, con Washington a la cabeza liderando esa “lucha
titánica”, ayudando a nuestras “atribuladas” sociedades a salir de ese cáncer
putrefacto.
Seguimos pensando que un cambio real es algo
más que un cambio de formas más o menos cosmético, algo más que repartir con
alguna equidad las migajas que no consumen los sectores acomodados; estos pasos
tibios son apenas una puerta de entrada. Si pensamos que la dignificación del
ser humano es algo más que cobrar un salario “decente”, hagamos nuestra aquella
máxima del Mayo Francés de 1968 que reclamaba: “Seamos realistas: pidamos lo
imposible”.
Estos partidos de centro-izquierda caen, en
definitiva, porque no tienen la más mínima posibilidad de imponerse. Y más
temprano que tarde, el sistema tiene medios cómo sacudírselos de encima, con
este nuevo ardid de la lucha contra la corrupción. Por eso, repito, para un cambio
de verdad, genuino, el auténtico enemigo a vencer no es la corrupción, sino la
injusticia.
8.-Las últimas medidas no son suficientes
Las medidas que se han
adoptado en España, como pueden ser los recortes o ajustes estructurales, no
han permitido resolver la fragilidad sistémica de la banca internacional, ni
recuperar la estabilidad económica, ni crear suficiente empleo ni mejorar las
condiciones de vida de toda la población. Todo lo contrario, después de casi
nueve años de crisis, la economía mundial vive bajo la amenaza de nuevos
latigazos financieros y con la actividad económica bajo mínimos, por no hablar
de la crisis ambiental y de la social en muchos países como consecuencia de la
situación económica tan precaria.
Los organismos que impulsaron
políticas de austeridad que simplemente buscaban concentrar el ingreso en los
niveles de renta y riqueza más elevada, han conseguido sus objetivos, pero a
costa de aumentar aún más la deuda y de no recuperar el empleo sino de
transformarlo en trabajo más precario y con menos derechos sociales asociados.
Los más honestos han tenido que reconocer que la justificación teórica que dieron
en su día ha resultado un verdadero fiasco.
“Ninguna Democracia ni gobierno electo es
perfecto, decía el premio Nóbel de la paz, Pérez Esquivel. Pero no podemos
permitir que grupos conspiradores violen la Constitución en nombre de su
defensa. Toda Democracia es perfectible si cuenta con participación social. Hoy
está en cuestionamiento la democracia delegativa, donde el pueblo vota, queda
por cuatro años en estado de indefensión, y los gobernantes hacen lo que
quieren y no lo que deben. El desafío actual es pasar de la democracia
representativa, a la democracia participativa, donde la sociedad decida sobre
los grandes problemas que afectan al país, en vez de los grandes núcleos de
poder económico internos y externos. A los pueblos de Nuestra América nos queda
la resistencia social, cultural y política para defender los derechos de todos,
incluidas nuestras democracias”.
(Pérez Esquivel, Premio Nóbel de la paz.
Mayo 2026)
N.B, La dictadura es una forma de gobierno
en la cual el poder se concentra en torno a la figura de un solo individuo o de
una élite, generalmente a través de la consolidación de un gobierno de facto,
que se caracteriza por una ausencia de división de poderes, una propensión a
ejercitar arbitrariamente el poder.
Hay dictaduras y dictaduras. No es
comparable la supuesta dictadura de Cuba o Venezuela, con la dictadura de
Pinochet en Chile, o la de Videla en Argentina, o la de Somoza en Nicaragua, o
la de Franco en España o la de Hitler en Alemania. Estas últimas fueron
terriblemente sangrientas, las otras no lo son.
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sábado, 7 de mayo de 2016
EL LAICISMO A DEBATE (5)
POR LA AUTOFINANCIACIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA.
NO AL ACUERDO SOBRE ASUNTOS ECONÓMICOS. NO A LAS CASILLAS DEL IRPF
A pesar de que la Constitución Española declara en su artículo 16.3 la no confesionalidad del Estado, el Acuerdo sobre Asuntos Económicos entre el Estado español y la Santa Sede, fechado en 1979 pero negociado antes de entrar en vigor la Constitución, blinda un privilegiado régimen económico para la Iglesia Católica (IC), cargado de subvenciones directas y exenciones fiscales, en los siguientes términos:
A) SUBVENCIONES. “El Estado se compromete a colaborar con la Iglesia católica en la consecución de su adecuado sostenimiento económico…” (art. II.1). A esos efectos “el Estado consignará en sus Presupuestos Generales la adecuada dotación a la Iglesia católica, con carácter global y único, que será actualizada anualmente”. (Art. II.4) ”El Estado podrá asignar a la Iglesia Católica un porcentaje del rendimiento de la imposición sobre la renta o el patrimonio neto u otra de carácter personal (Art: II.2)
B) EXENCIONES FISCALES. Estarán exentas de impuestos sobre la renta o sobre el consumo todas las publicaciones eclesiásticas, las actividades de enseñanza en seminarios diocesanos o Universidades de la Iglesia, y la compra de objetos de culto. (Art.III)
De igual modo, “la Conferencia Episcopal, las diócesis, las parroquias y las Órdenes religiosas tendrán derecho a las siguientes exenciones tributarias: (Art. IV)
1- IBI de templos, residencias de obispos y sacerdotes, edificios parroquiales y de la Curia, Seminarios y Universidades eclesiásticas, Conventos y casas de Órdenes religiosas…;
2- Impuestos sobre la renta y sobre el patrimonio (salvo en los casos de explotaciones económicas o de ganancias de capital);
3 -Impuestos sobre Sucesiones, Donaciones y Transmisiones Patrimoniales;
4- Impuesto sobre construcciones y obras
5- Contribuciones especiales sobre los bienes dedicados al culto o formación religiosa.
C) Otros BENEFICIOS FISCALES. El Art. V recoge que “las Entidades religiosas que se dediquen a actividades religiosas, benéfico-docentes, médicas u hospitalarias, o de asistencia social tendrán derecho a los beneficios fiscales que el ordenamiento jurídico-tributario del Estado español prevé para las entidades sin fin de lucro”
Dicho sistema de subvenciones y exenciones fiscales queda atado y bien
atado para el futuro en el Protocolo Adicional al Acuerdo que establece: “Siempre que se modifique sustancialmente el
ordenamiento jurídico-tributario español, ambas partes concretarán los
beneficios fiscales y los supuestos de no sujeción que resulten aplicables de
conformidad con los principios de este Acuerdo”
Importa subrayar también que el citado Acuerdo recoge (Art. II.5) el compromiso de la Iglesia Católica “de lograr por sí misma los recursos suficientes para la atención de sus necesidades”), algo que ha incumplido sistemáticamente desde los primeros años.
Y que dicho incumplimiento no sólo ha sido tolerado por el Estado, sino que fue enterrado en 2006, cuando un nuevo acuerdo con el gobierno del PSOE le otorgaba a la IC dos nuevos privilegios: a) aumentar la financiación por la vía del IRPF de los ciudadanos, pasando del 0,52% al 0,7% del impuesto de la renta; y b) eliminar el citado compromiso de autofinanciación progresiva de la IC. Lo pactado en 1979 quedaba, de facto, vulnerado.
¿Qué significa todo ello en términos económicos y políticos? Pues que todo este conjunto de transferencias dinerarias y de exenciones suman una cifra no inferior a los 11.000 millones de €/año que el Estado otorga o perdona al conjunto de las entidades de la IC; que el conjunto de los beneficios fiscales aludidos (suponen unos 2.500 millones de euros) permite considerar a la IC como un verdadero ‘paraíso fiscal’, tanto por lo que deja de tributar directamente como por las desgravaciones fiscales que disfrutan los ciudadanos que hacen donativos a las diversas entidades de la IC; y que todo este privilegiado régimen económico pone en entredicho la aconfesionalidad del Estado español y lo sitúan, de facto, al nivel del Estado franquista del Nacionalcatolicismo.
En este contexto de subordinación del Estado al poder del Catolicismo, creyentes y no creyentes nos enfrentamos estos días a la campaña de Declaración de la Renta y a la campaña “X tantos que necesitan tanto” de la Conferencia Episcopal, como uno de los instrumento de financiación de la IC.
Las Cristianas/os de Base de Madrid (CCBM) nos seguimos cuestionando si es éticamente admisible este tipo de privilegios en medio de tanta pobreza social. Más aún cuando observamos cómo esa campaña eclesiástica apela a la caridad: “atender a los que necesitan tanto”, dice el eslogan. Pero ¿todos los que necesitan tanto encuentran respuesta en la IC? ¿No es, más bien, responsabilidad del Estado implantar políticas sociales que atiendan las necesidades de toda la ciudadanía? ¿No será mejor mecanismo para redistribuir la riqueza, poner en marcha la justicia fiscal, antes que apelar a la caridad?
Y, si nos preguntamos en qué medida responde al evangelio de Jesús esta posición de privilegio de la IC en España, la respuesta no puede ser más deprimente. La IC institucional es inmensamente rica (tiene mayor patrimonio que el propio Estado), no está sufriendo la crisis, disfruta de un verdadero paraíso fiscal, inmatricula a su favor bienes de propiedad colectiva y, además, mantiene absoluta opacidad en sus cuentas. Esta situación, que muchos consideran incluso ilegal, es, desde luego, antievangélica.
De todo lo cual se deduce que para los cristianos/as sigue siendo una prioridad política la denuncia y derogación de los actuales Acuerdos con la Santa Sede; que la jerarquía de IC debe dar pasos firmes y urgentes para asumir el compromiso de autofinanciación, renunciando a sus hirientes privilegios; y que los ciudadanos, además de empujar en esa dirección, debemos hoy afrontar nuestra Declaración de la renta, dejando en blanco las casillas de asignación tributaria que se nos presentan (ya sólo las marcan un tercio de los declarantes), para que los impuestos de todos sean destinados a satisfacer las necesidades de todas las personas, sin distinción de credos o adscripción ideológica.
sábado, 23 de abril de 2016
SARTRE . UNA LIBERTAD ATORMENTADA
José María García
Mauriño
14 de Abril de 2016
1.- Quien es Jean Paul Sartre:
Es un filósofo existencialista francés del siglo XX que nace en París
en 1905. Cuando muere su padre de muy niño, se ocupan de su educación su madre
y su abuelo. Niño solitario e introvertido, mostró desde el comienzo de sus
estudios un vivo el interés por la literatura y una brillante capacidad
expresiva. Obtiene su licenciatura en Filosofía en 1929 y ejerce de profesor de
esta materia en diversos Institutos. Conoce a Simone de Beauvoir (escritora y
pensadora que escribió "El segundo sexo" de extraordinaria y profunda
reivindicación femenina) que será su compañera inseparable durante toda su
vida. En 1939 se incorpora al ejército francés, siendo hecho prisionero de los
alemanes en 1940. Forma parte del movimiento "Resistencia" frente a
la ocupación de los nazis. Funda la Revista "Tiempos Modernos". Terminada la Guerra tiene una
enorme actividad literaria, escribiendo ensayos, teatro y novela. Es un
escritor tremendamente activo y comprometido. En 1964 la conceden el Premio
Nóbel de Literatura, que él rechaza para seguir afirmando su independencia y
autonomía frente a cualquier posible denuncia o complicidad. Muere en París en
1980.
Sus obras principales: Filosóficas:
El ser y la nada (1943). Crítica de la
razón dialéctica (1960).
El existencialismo es un humanismo (1945).Literarias: La náusea (novela; 1938).Los caminos de
la libertad (novela; 1949) La puta
respetuosa (teatro; 1946) Las manos sucias (teatro;1948).
2.-Antropología existencialista: Sentido de la
existencia humana:
El existencialismo de Sartre contempla al ser humano (SH) como una
unidad cuyo ser consiste en la libertad. Nada de dualismos de cuerpo y alma,
nada de separaciones abstractas de espíritu y materia: el SH es un existente en
un mundo concreto. Reduce su ontología (tratado del ser) a antropología (tratado
del SH) y ésta la trata de forma existencial: el primer principio del
existencialismo es lo que de llama subjetividad.
Algunos rasgos fundamentales:
1) SH, es existencia antes que
esencia.
Antes de definir quien es, sitúa al ser humano en el mundo concreto en
el que vive. Su esencia será el resultado de los sucesivos actos de libre
elección que ha ido realizando durante su vida. El se va proyectando en
el acontecer de sus distintos avatares. Desde el momento que se disuelve el
problema del ser en el del existir, se caracteriza al SH como proceso abierto y
nunca concluido.
El pensamiento existencialista subraya el valor de la existencia
humana concreta, no la abstracta: prefiere hablar de Pedro en particular, que
del 'SH' en general. El existir cotidiano individual es lo primero que tenemos
que tener en cuenta: es lo que existe de verdad, el que está ahí en el
mundo, en la realidad que nos tropezamos todos los días. El sentido que tiene la vida humana, no es
una generalización abstracta; se trata de la orientación que cada uno queramos
darle a nuestra propia existencia. Cada uno elige su manera de vivir, no ha
elegido el existir o no existir, eso no está en nuestra mano. Pero, la forma de
vivir, sí depende de nuestra libre elección. Cae dentro de las posibilidades
del entorno social e histórico en el que cada uno desarrolla su vida. Y dentro
de las distintas posibilidades que tenemos, preferimos unas y rechazamos otras.
Es el ejercicio de la libertad; el SH es esencialmente libertad.
2) El SH es un proyecto:
El SH es un ser proyectado, no programado; y este proyecto tiene que
irse realizando en distintas situaciones concretas, pagando por ello el precio
de perder otras muchas posibilidades que jamás van a poder ser realizadas. El SH
es al mismo tiempo actor y autor de su propia historia. Solamente cuando asume
esa enorme responsabilidad histórica en su existencia concreta de cada día es
como se encuentra consigo mismo, es como va construyendo una existencia
auténtica.
3) El SH es un ser arrojado a
este mundo
El SH se ve como arrojado en un mundo concreto con el que se
encuentra al nacer, en un mundo que él no ha hecho ni elegido, que otras
generaciones lo han creado; y entonces, las cosas, las personas, las
situaciones concretas, son las que le condicionan o interpelan la existencia
real y concreta, y son las que le hacen tomar decisiones para crear así su
futuro, ir realizando su vida, su existencia humana.
4) El SH es un ser angustiado
por la muerte
La muerte es, ciertamente, el fin de la existencia; pero, no es el
resultado final de un proceso que ha llegado a su plenitud, que ha alcanzado la
meta; no es algo así como la cesación de algo que está ahí: la lluvia que cesa,
el curso que se acaba, el tren que llega a la última estación. No es un suceso
que me llega desde fuera: soy yo íntimamente entrelazado con mi propio fin. Yo
llevo en mi entraña la capacidad de acabar, la posibilidad de mi propio fin, yo
soy un ser-para-la-muerte, la muerte pertenece a la estructura constitutiva de
mi existencia.
3.- El pensamiento de Sartre:
No
sabemos a priori qué es el SH. «El SH, tal como lo
concibe el existencialista, si no es definible, es porque empieza por no ser
nada. Recordemos que su obra fundamental es “El ser y ka nada”. Sólo será
después, y será tal como se haya hecho (...) El SH es el único que no sólo es
tal como él se concibe, sino tal como él se quiere hacer».
El SH es libertad
El SH es responsabilidad.
- El SH es libertad: la libertad no es un problema filosófico, abstracto, puramente
académico. Es un hecho intrínsecamente unido a la misma existencia de todo SH:
Sartre considera al SH por su libertad, no por otra cosa: considera que cada
acto humano se valora, no por su eficacia, sino según el grado de libertad con
que se efectúa. Cada SH vale éticamente, no por formar parte de estructuras
sociales o económicas o normas establecidas, sino por la capacidad que tiene de
hacer uso de su propio poder de elección. La soberana autarquía de una libertad
ilimitada, para la que todo está permitido con tal de que se ejerza.
- El SH es responsabilidad:
si realmente la existencia es antes que la esencia, el SH es responsable
de lo que él es, de lo que él se va haciendo, realizando; así, el primer paso
del existencialismo es poner a todo SH en posesión de lo que es, y hacer
descansar sobre él la responsabilidad total de su existencia. No depende
de Dios, sino de sí mismo. El existencialismo es ateo. Y no solo depende de su
estricta individualidad personal, sino que a través de las sucesivas
elecciones, se va haciendo responsable de toda la humanidad, al ir eligiendo un
tipo de SH determinado. Puede elegir un tipo de SH pacífico, o un tipo de SH
violento, uno comprometido y otro que es un pasota, por ejemplo.
4.- La ética en
Sartre:
La
moral existencialista parte de lo que puede ser el SH. El SH no es nada antes
de irse realizando poco a poco, y conforme
se va construyendo a golpes de decisiones libres que producen angustia
porque nunca sabremos si son las acertadas o no. No podemos elegir a priori lo
que hay que hacer. El SH se va haciendo
al elegir en cada momento su moral, sus valores y se compromete en cada acción
consigo mismo y con la humanidad. Va eligiendo el modelo de SH que quiere
construir. Decisiones que no puede dejar de hacer, porque el SH está condenado a ser libre, nunca podemos dejar de tomar
decisiones.
Las
decisiones se toman teniendo en cuenta a los otros. Estamos constantemente en
presencia de los otros, hasta en el momento en que nos acostamos y nos
dormimos, pues los otros están ahí, aunque sea bajo la forma de objetos; si
estoy a solas en mi habitación, en forma de recuerdo, de una carta abandonada
en mi escritorio, de la lámpara que ha sido hecha por alguien, del cuadro que
ha sido pintado por alguien; en una palabra, los otros siempre están ahí y me
condicionan. Por tanto, mi respuesta, no es solamente una respuesta mía, sino
que ya está condicionada por los otros desde el nacimiento, es una respuesta de
carácter moral.
La
moral de Sartre dice que no podemos decir a priori lo que hay que hacer. El SH
se hace al ir eligiendo su moral, sus valores, En cada elección se compromete
con la Realidad con sus circunstancias
concretas. Por eso, no podemos juzgar a nadie, cada cual tiene sus
circunstancias personales. Dice que es mala
fe si decide algo porque se lo imponen. La coherencia consigo mismo es buena fe. En su desamparo solo puede
querer una cosa, la Libertad, como fundamento de todos los valores, es un ser
libre que no puede querer otra cosa que la Libertad de los otros.
(Leer
el ejemplo de la elección de un discípulo suyo, pag, 22 del texto ·”el
existencialismo es un humanismo”).
5.- Conclusión:
Sartre resume su filosofía en
estas dos afirmaciones:
a)
Existencia auténtica:
La existencia auténtica del SH se caracteriza por vivir de acuerdo con su
propio ser, por tener conciencia de su propia limitación. Y en el extremo de su
limitación se sitúa el límite de su existencia que es la muerte. El SH
auténtico no se escabulle de la presencia de la muerte, de la angustia de la
nada. Mi existencia no es otra cosa que ir al encuentro de la muerte. Ante tal
realidad se derrumba la propia tranquilidad, y el SH se ve abocado a la
angustia y a la nada. Esta experiencia es un privilegio exclusivo del SH
auténtico ante la conciencia de la muerte y el sentimiento de la nada. La
angustia es un fenómeno común a todos los seres humanos.
Cuando el SH piensa sobre su existencia concreta, cuando tiene
conciencia de su situación, vive en la angustia, entonces se despierta de todas
las falsas ilusiones y seguridades, de su situación masificada, y empieza a
verse a sí mismo en su auténtica desnudez; entonces se ve conducido a
una opción radical: toma la personalísima decisión de realizarse a sí mismo,
frente al absurdo del mundo sin sentido que le rodea. Es decir, la existencia
auténtica es la realización de la libertad de elección.
La existencia auténtica es la que hace que el SH no huya d sí mismo. La que va
tomando decisiones en la soledad de su Yo, siempre teniendo en cuenta la
realidad que le rodea y en la que está implicado. La que asume el riesgo de
equivocarse, de no acertar con lo mejor por no tener todos los datos de la
realidad en su mano. Pero, se mueve no
se queda quieto, inmóvil, no espera sentado a que pasen cosas, o a que otros le
digan lo que tiene que hacer (su madre, los amigos, la TV). Es el que se
enfrenta a la realidad, a la que hace frente, no huye. Se trata de una Libertad
un tanto atormentada, que vive la angustia, el riesgo de vivir. Pero lo hace
con una cierta gallardía. No es una existencia resignada que acepta pasiva y
fatalmente los avatares de la vida. Ante la angustia de la muerte inevitable,
opone el hermoso riesgo de vivir.
En resumen: la existencia
auténtica viene dada porque el sujeto afronta libremente su existencia real, el
sinsentido del mundo, el absurdo de la muerte, y adopta una respuesta
absolutamente personal, creadora de valores propios. La existencia auténtica es
la realización de la libertad de elección: elegir siempre el ser, el existir, la Vida.
b)
Existencia no auténtica.
La existencia in-auténtica es la propia del sujeto que renuncia
a la libertad de elegirse a sí mismo, de decidir su propia realización, y
adopta respuestas mecánicas, anónimas, estereotipadas; se limita a hacer lo que
siempre se ha hecho, a pensar “como Dios manda”, o sea, a una vida arrastrada
por la corriente de este mundo, llena de la imparable oferta del consumo, una
vida más o menos vegetativa, falsa, llena de ruidos, inquieta, anodina. El
mundo tecnificado se impone hoy, con su alocado proceso de masificación. Es la
consecuencia en gran parte del olvido del Ser. Incluyendo el ser de la
naturaleza. El mal que nos aqueja y que
amenaza con arrasar violentamente a la
humanidad es enteramente metafísico más que político. No se trata, pues, de un juego de niños;
la recuperación del Ser no es un entretenimiento de filósofos de salón. Nos
jugamos el porvenir de la humanidad.
Se podría caracterizar este
tipo de existencia, por los siguientes elementos:
- anonimato: ignorado, desconocido, disuelto entre la masa;
- mediocridad: hacer lo que la gente hace, decir lo que la gente dice,
etc.;
- frivolidad: prefiere la charlatanería fácil, superficial o
curiosidad banal;
- irresponsabilidad: no se plantea nunca los problemas reales, ni
piensa las posibles soluciones que le exigen el esfuerzo de la decisión,
tampoco prevé las consecuencias o implicaciones posteriores;
- inconsciencia: evadirse de la realidad de la muerte y de los grandes
interrogantes de la existencia humana; anodino: insípido, insulso,
insustancial, trivial, vulgar.
En resumen,
Sartre es un gran maestro, nos coloca frente a nosotros mismos.
Estamos condenados a ser libres. No podemos nunca dejar de elegir. La Libertad
es el valor fundamental de su ética. Una
libertad atormentada por la angustia de tener que decidir cada día, en cada
momento, lo que creemos que es lo mejor, teniendo como horizonte la muerte, pero
que tiene la gran satisfacción de hacerse uno a sí mismo, tener su propia
personalidad, una personalidad fuerte, asumiendo constantemente en su existir
diario, la propia debilidad y la presencia de los otros, todos los que nos
rodean.
---oOo---
Seguridad y desamparo
(Pagina
22 de su obra “El existencialismo es un humanismo”.)
“Para
dar un ejemplo que permita comprender mejor lo que es el desamparo, citaré el caso de uno de mis alumnos que me vino a ver
en las siguientes circunstancias: su padre se había peleado con la madre y
tendía al colaboracionismo; su hermano mayor había sido muerto en la ofensiva
alemana de 1940, y este joven, con sentimientos un poco primitivos, pero
generosos, quería vengarlo. Su madre vivía sola con él muy afligida por la semi
traición del padre y por la muerte del hijo mayor, y su único consuelo era él.
Este joven tenía, en ese momento, la elección de partir para Inglaterra y
entrar en las Fuerzas francesas libres es decir, abandonar a su madre o bien de
permanecer al lado de su madre, y ayudarla a vivir. Se daba cuenta
perfectamente de que esta mujer sólo vivía para él y que su desaparición y tal
vez su muerte la hundiría en la desesperación. También se daba cuenta de que en
el fondo, concretamente, cada acto que llevaba a cabo con respecto a su madre
tenía otro correspondiente en el sentido de que la ayudaba a vivir, mientras
que cada acto que llevaba a cabo para partir y combatir era un acto ambiguo que
podía perderse en la arena, sin servir para nada: por ejemplo, al partir para Inglaterra,
podía permanecer indefinidamente, al pasar por España, en un campo español;
podía llegar a Inglaterra o a Argel y ser puesto en un escritorio para redactar
documentos. En consecuencia, se encontraba frente a dos tipos de acción muy
diferentes: una concreta, inmediata, pero que se dirigía a un solo individuo; y
otra que se dirigía a un conjunto infinitamente más vasto, a una colectividad
nacional, pero que era por eso mismo ambigua, y que podía ser interrumpida en
el camino. Al mismo tiempo dudaba entre dos tipos de moral. Por una parte, una
moral de simpatía, de devoción personal; y por otra, una moral más amplia, pero
de eficacia más discutible. Había que elegir entre las dos. ¿Quién podía
ayudarlo a elegir? ¿La doctrina cristiana? No. La doctrina cristiana dice: sed
caritativos, amad a vuestro prójimo, sacrificaos por los demás, elegid el
camino más estrecho, etc., etc. Pero ¿cuál es el camino más estrecho? ¿A quién
hay que amar como a un hermano? ¿Al soldado o a la madre? ¿Cuál es la utilidad mayor:
la utilidad vaga de combatir en un conjunto, o la utilidad precisa de ayudar a
un ser a vivir? ¿Quién puede decidir a priori? Nadie. Ninguna moral inscrita
puede decirlo. La moral kantiana dice: no tratéis jamás a los demás como
medios, sino como fines. Muy bien; si vivo al lado de mi madre la trataré como
fin, y no como medio, pero este hecho me pone en peligro de tratar como medios
a los que combaten en torno mío; y recíprocamente, si me uno a los que
combaten, los trataré como fin, y este hecho me pone en peligro de tratar a mi
madre como medio.”
Una
difícil elección.
---oOo---
miércoles, 23 de marzo de 2016
OTRA ETICA Y OTRA MORAL SON POSIBLES
ÉTICA, MORAL Y RELIGIÓN
José María García-Mauriño
Abril de 2016
1.-
Por qué esta distinción entre ética y moral: ¿dónde está el problema?
¿Qué es ética? ¿Qué es moral? ¿Qué relación tienen con la
religión? ¿Son lo mismo o hay que hacer distinciones entre ellas? Hay mucha
confusión acerca de estas cosas. Y esto crea muchos problemas. Significa entre
otras cosas que el sistema tiene interés en que esto quede confuso. Ya diremos
el porqué de este interés.
En el lenguaje ordinario
ética y moral se emplean indistintamente, como si fueran sinónimos. Se entiende
lo mismo al decir “aquí hay un problema ético” que cuando se dice “aquí hay un
problema moral”. ¿Qué es lo que hay por
dentro? Que al equiparar uno y otro, que
la ética y la moral están en el mismo nivel, estamos haciendo un juicio de
valor sobre algunas acciones de tipo personal, o de alcance social: esa acción,
esa conducta, esa decisión, es buena o es mala o es dudosa.
¿Qué queremos decir cuando
decimos “esto es una inmoralidad”, al ver una propaganda de tipo erótico o
pornográfico, o unos modelos de vestir
de algunas mujeres, más que de hombres? Y si es una acción política, ¿es moral
alcanzar un escaño en el parlamento por influencias de partidos? ¿O es moral
hacerse millonario con especulaciones inmobiliarias? ¿Eso es bueno. es malo, es
dudoso o es indiferente.?
¿Qué queremos decir al hablar
de que una persona que ha sufrido una depresión por la muerte de un familiar, o
un estudiante que ha suspendido, o que ha tenido un desengaño amoroso, están
muy bajos de moral? ¿Es correcta la expresión de que vaya un general al campo
de batalla a levantar la moral de las tropas? ¿Qué tienen que ver los estados
de ánimo con la moral?
¿Es lo mismo decir que hoy día hay una enorme falta de
ética? ¿o que a la política lo que le
falta es ética?. ¿Que los negocios se realizan sin ninguna clase de ética? ¿O lo que falta en la sociedad de hoy
es la moral?
¿Por qué hay tanto debate en educación sobre las clases de
ética como sustituto se la religión? ¿Son equiparables ética y religión?
Si profundizamos un poco, podemos ver que ética y moral no son lo mismo.
En la sociedad, los que están en el poder, la clase dominante, nos inducen a
pensar que son más o menos lo mismo Nos imponen una única forma de pensar,
sentir y valorar. Es parte del pensamiento único. Según ese pensamiento decimos
que es Bueno lo que ellos dicen que es
bueno. Y decimos que es Malo o que no está bien, a lo que ellos dictaminan que
es Malo o que no está bien. ¿Cuándo se puede decir que una persona es ética, o
cuando es moral? ¿Cuáles son la ética y la moral vigentes en la actualidad?
El problema que decía
al principio consiste en que hacerse estas preguntas nos hace pensar y nos hace valorar las cosas de distinta
manera. Porque se trata nada menos que saber discernir de alguna manera lo que
es Bueno y lo que es Malo. La ética y la moral, son dos niveles distintos, uno
es el ético y el otro es el moral, son dos
maneras distintas de pensar y valorar las cosas y personas Y vuelvo a
preguntar, para ser feliz, ¿hay que ser ético o moral? ¿Con qué código, o norma,
trato de orientar mi vida, con la normativa que me imponen, por partte del
poder civil o religioso, o con el sistema de principios y valores que yo elijo y voy elaborando por mí
mismo?
2.- El ámbito de lo moral:
Lo moral se refiere siempre
al campo de la conducta, de las
acciones: lo que se hace cada día, en cada institución (familiar,
parlamento, economía, etc.), regido por
códigos concretos de conducta de tipo religioso o civil. . Se trata de las
costumbres vigentes en la sociedad, regidas por unas normas que emanan de la
misma sociedad sin saber a punto fijo quien o de dónde han salido esas normas
concretas, de tipo familiar, o social o económico o político. Responde a lo que
todo el mundo hace, a los comportamientos diarios de la gente, que
ordinariamente se rigen por los deberes u obligaciones impuestas por la
sociedad civil o religiosa.
La Moral prescribe lo
inmediato para la acción, dictado por el orden establecido por los poderes
sociales, políticos o económicos. La Globalización , el Mercado.
La Moral es lo sancionado por
la costumbre, por las normas sociales establecidas, por lo de siempre, por lo
que se ha hecho toda la vida..Y eso es lo Bueno, el salirse de esa normativa,
de esas costumbre, se considera Malo o peligroso.
Algunas preguntas:
- ¿Por qué algunos estiman
que es inmoral vivir juntos las parejas sin estar casados?
- ¿Qué significa estar
casados por lo civil o por lo religioso?
- ¿Por qué se considera que
es inmoral las parejas de hecho de homosexuales?
- ¿Es moral el inmovilismo,
la sumisión mental, la aceptación pasiva de leyes, normas y precios que nos
imponen, sin hacer nada?
- ¿Es moral hacerle el juego
a las fabulosas inversiones futboleras y ver partidos?
- ¿Es moral jugar dinero en la Bolsa ?
- ¿Es moral el aumento
alarmante en gastos de cosmética, perfumería y estética?
-¿Es moral comprar en las
rebajas sin verdadera necesidad?
-¿Es moral gastarse el 40 %
de los ingresos en unas Navidades o en bodas?
-¿Es moral seguir comprando
una serie de productos con los que las
multinacionales financian las armas, el narcotráfico y la prostitución?
¿Es moral enriquecerse a
costa del erario público, como ha sucedido
en Valencia con la ciudad de las artes y
de las ciencias?
¿Es moral ver casos
constantes de corrupción y callarse y no denunciarlos?
-¿Es moral buscar sobre todo
la seguridad por encima de la
Libertad ?
-¿Es moral dejarse
“convencer” por los programa de la
TV sin hacer un esfuerzo de crítica, de querer saber por qué
dicen eso o hacen esa publicidad?
- ¿Es moral ir a votar en
unas elecciones sin estar convencido de lo que se vota y de las consecuencias
políticas que puede tener para el país?
- ¿Es moral acostumbrarse a
conocer el hambre que hay en el mundo, el aumento del gasto en armamento, las
muertes por sida, etc. y no sentirse responsables?
-¿Somos personas morales o
éticas?
Todas estas preguntas tienen
una respuesta común: Sí, son morales, Pero no son éticas. Son morales porque
responden a códigos de conducta impuestos por la sociedad que ha aceptado
regirse por las normas del sistema capitalista, pero no se fundamentan en
valores éticos. Por eso tenemos los innumerables casos de
corrupción durante tantos años y que se siente avalada por algunas leyes
y los corruptos aún no están en la
cárcel.
Desde el punto de vista
jurídico no se pueden hacer distinciones de homosexuales y heterosexuales.
Todos somos iguales ante la Ley ,
es decir, un reconocimiento de las personas en los mismos términos para las
parejas homosexuales que para las heterosexuales. Un código moral o religioso
no puede ser nunca un límite en una sociedad democrática. Su tarea no es hacer
que todos sean iguales, sino que cada uno tenga derecho a ser diferente, es
decir, a tener un proyecto de vida personal, a ser el que quiera ser. Una
diferenciación de este tipo entre homosexuales y heterosexuales no sería nunca
una diferenciación, sino una discriminación.
3.-
El ámbito de lo ético
La ética es parte de la
filosofía. Considera concepciones de fondo, busca principios, normas y valores
que orientan la conducta de personas y sociedades. Una persona es ética cuando
se orienta por principios y convicciones, no por lo que se ha hecho siempre,
por lo que piensa todo el mundo o por lo
que dice la TV. Decimos entonces que tiene carácter y buen talante. La moral
forma parte de la vida concreta. Trata de la práctica real de las personas que
se expresan por costumbres, hábitos y valores aceptados. Una persona es moral
cuando obra conforme a las costumbres y valores establecidos por la sociedad
que, eventualmente, pueden ser cuestionados por la ética. Una persona puede ser
moral, es decir, que sigue las costumbres propias de la sociedad, pero no necesariamente es ética, porque para
ser ética tendría que ser coherente
con los valores y principios éticos.
Es una hipocresía tratar de
defender los llamados “valores democráticos de Occidente” a partir de los atentados de Bruselas a fines de Marzo, y
luego, no atender a los derechos de los refugiados. ¿Qué valores con esos?
Resulta indignante defender esos supuestos valores cuando el primer valor de
todos, el valor de la vida, está siendo machacado con los refugiados que mueren cada día en el mar
y los que mueren en las alambradas y en los campamentos, que no les dejan
entrar en Europa, sea en Melilla o en Grecia, en Turquía, o en Hungría .Los líderes europeos han
perdido la decencia.
Todas
las éticas han nacido de la reflexión humana del ethos (carácter, hábito, costumbre), que es de naturaleza
universal. El ethos configura la actitud de responsabilidad y cuidado ante la
vida, la convivencia social, la preservación de la Tierra. Lo que buscamos
ahora es un ethos que sea adecuado a
la plataforma de la historia, que es global y planetaria. Problemas globales,
éticas globales.
Es, decir, que lo mismo la moral que la
ética indican costumbres. Mos en latín, ethos en griego significan costumbre. Y
con frecuencia no nos preocupamos en distinguirlos.
La moral se refiere siempre al campo de
la conducta, de las acciones: lo que se
hace cada día, en cada institución (familiar, parlamento, economía, etc.),
regido por códigos concretos de conducta
de tipo religioso o civil. Se trata de las costumbres vigentes en la sociedad,
regidas por unas normas que emanan de la misma sociedad sin saber a punto fijo
quien o de dónde han salido esas normas concretas, de tipo familiar, o social o
económico o político.
La ética sería la reflexión filosófica de
los comportamientos humanos a la l uz de una serie de valores. La ética es el
arte de vivir y de vivir con felicidad. Una y otra, ética y moral, se refieren a la misma realidad. Las
costumbres sociales y conductas personales de la gente y de la sociedad. Se
trata de buscar la síntesis entre el ideal ético y la realidad social y
política, englobadas ambas en los conceptos
de Ética y Moral. La moral es la moral vivida y la Ética es la moral pensada, decía
Aranguren.
¿A
qué llamamos ética? Todos sabemos que proviene de la palabra griega ethos, que además de significar
costumbres, comportamientos, tiene el significado de "morada". Es
decir, el abrigo permanente de los animales, (establo) o de los seres humanos
(casa). Los seres humanos delimitan su parcela y construyen su morada en la
naturaleza, la madre Tierra. Y la madre naturaleza se llama en griego physis (fisis), que suena a física,
algo tangible, material. Quiere decir que la morada le hace echar raíces en la
realidad material, física, que le da seguridad y le hace sentirse bien en el
mundo. Esta morada no viene ya dada de antemano, sino que debe de ser
construida día a día mediante la actividad humana. Esta es la obra de la
cultura. Es decir, el ethos no es una
realidad acabada. La naturaleza humana lo mismo que el universo no es algo ya
hecho y terminado de una vez por todas, sino que es una realidad que siempre se
está haciendo. Entonces, es cuando ya podemos traducir ethos por ética. Y en este contexto parece como que se da una
cierta identidad entre naturaleza, como la madre Tierra, y la naturaleza como
sinónimo de naturaleza humana. ¿Son dos cosas tan distintas que las podamos
separar?
1) La Ética es como una
mesa de seis patas: la mesa significa la igualdad de todo Ser Humano y las
6 patas son los 6 valores básicos y universales: la Vida , el Amor, la
Libertad , la Justicia , la Verdad , la Igualdad. Son valores universales y
universalizables, porque se puede aplicar a cualquier cultura o civilización.
2) La ética es vida, es el
arte de vivir, y de vivir feliz, y la
Vida es movimiento, no inmovilismo, es decir, esa pereza y
comodidad, sobre todo la pereza mental para no pensar y “acostumbrarse a lo de
siempre” que todo me lo den hecho y pensado. La ética es vida, es moverse,
querer participar en la realidad de la vida diaria, en el entorno diario de la
familia, del trabajo, de las amistades, del barrio, de la ciudad, de la Política.
3) La ética no responde sólo
a la pregunta ¿qué debo hacer?, sino ¿por qué debo hacer esto o lo otro? O por
qué no debo hacerlo La ética es reflexión, es crítica, es filosofía.
¿Cuáles son la ética y la
moral vigentes hoy? Las propias de una sociedad que ha aceptado regirse por las
normas del sistema capitalista. Su moral dice: lo bueno es lo que permite
acumular más, con menos inversión y en
el menor tiempo posible. Su moral concreta se expresa así: emplear la menor
cantidad de gente posible, pagar menos salarios e impuestos y explotar mejor la
naturaleza. La corrupción es parte del sistema capitalista por eso forma parte
del quehacer social de muchos, estén o no estén en la cárcel.
4) La ética no se rige por
normas, leyes o códigos, venidos desde fuera, impuestos de una forma o de otra, por la sociedad o por
la iglesia, sino que parte de una elección y elaboración de principios, normas
y valores que cada cual va eligiendo a lo largo de su vida y con los cuales
orienta su comportamiento. Puede ser que esa elección coincida con las normas
vigentes (leyes y normas de tráfico, por ejemplo) o puede ser que no coincidan.
No se trata de rechazar todo lo que viene de fuera, sino de ser autónomos, es
decir, de rechazar lo impuesto, de darse cada uno sus propias leyes y normas.
Es el paso de la ley impuesta a la libertad de conciencia. Es el ejercicio de
la Libertad. Claro que hay que aceptar las leyes, pero hay que analizar si esas
leyes están conformes con unos valores éticos, si están de acuerdo con los
Derechos humanos o no y en qué medida.
5) La ética actual es una Ética
Global: no bastan las éticas
personalistas, individualistas, de hasta ahora. Estas se suponen, pero hay que
darles un contenido mucho más amplio. A problemas globales, respuestas
globales. El mundo está en crisis. Se puede decir que la Globalización
económica y financiera no tiene ética, sí tiene poder económico y financiero,
mucho más que político. El mundo es único, o no hay mundo. No hay dos o tres
mundos, hay un solo mundo. No el Primero, Segundo, Tercer Mundo y hasta Cuarto
Mundo. ¿Cuántos mundos? ¿Por qué tanta división, porqué tanto interés en
dividirnos? Esto es síntoma de una crisis muy seria: la crisis social, la
crisis del sistema de trabajo, la crisis ecológica, sobre todo la crisis de
valores.
Debemos
reconocer que la
Globalización económica y financiera, es decir, el
capitalismo, todavía no ha dado respuesta a los grandes desafíos de la
sociedad, como son la pobreza, el sida, el hambre en el mundo, el paro, la paz, y un sinfín de
otros males socioeconómicos. Sus planteamientos no pueden ofrecer soluciones,
porque no tienen valores éticos, humanitarios. Lo que les preocupa es ese
acaparamiento de la riqueza y de los medios tecnificados, de una mano de obra
cada vez más reducida y peor pagada. Controlan esas grandes máquinas contables
que distribuyen esa riqueza como les conviene,.Es lo que se llama el Mercado, como son el Fondo
Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial del
Comercio, el Banco central europeo, y que a todo ello se le sigue llamando
Globalización económica y financiera, pero en realidad es el Capitalismo puro y
duro, o sea el Mercado.
Buscamos otra Ética que tenga como horizonte todos
los valores humanos que se establecen en los 30 artículos de los Derechos Humanos.
4.-
Relación entre la moral y la religión:
Se podrían hacer estas
preguntas:
-
¿La moral es parte de la religión, o es la religión una parte de la moral?
-
¿cuál es la diferencia entre religión y moral?
Porque una cosa es la vivencia moral y
otra distinta es la vivencia religiosa. ¿Se puede ser moral sin ser religioso?.
-
¿es lo mismo ser religioso que tener fe?
-
¿cuál es la diferencia entre religión y fe?
-
¿cuál es la diferencia entre moral y ética y fe?
-
¿Cuál es la exigencia de la moral cuando se vive desde la fe?.
Solamente una precisión más: ¿Es la moral religiosa una perversión
de la ética?
Con
este enunciado quiero decir que una moral que tiene su origen y fundamento en
una religión basada en la ley, altera y trastorna completamente el sentido de
la ética. Entendiendo por ética un conjunto de principios y valores que se da
el sujeto a sí mismo para orientar la conducta de su vida.
Ordinariamente,
hasta ahora, la religión ha impuesto unas determinadas normas y obligaciones
para entenderse con Dios (por ejemplo, en las confesiones, en las liturgias, en
las Misas de los Domingos, y en todos los sacramentos: todo esto, son las obras de la Ley ). En este sentido la
religión tiene un poder y un saber. Un poder político y económico. Y un saber
teológico-moral, que es otra clase de poder. El saber moral ejerce un dominio
sobre las conciencias, impone normas, preceptos y leyes que hay que cumplir
bajo la pena de pecado o de excomunión (por ejemplo, el aborto, el suicidio, el
divorcio, la eutanasia).
El
que domina es el que está arriba, el que se somete está debajo. El que sabe de
estas cosas se siente superior a los que no las conocen. Una religión, cuyo
centro es la ley y el rito, pero no el amor, conduce y empuja de manera
irremediable a entender y experimentar a Dios como un juez que lleva cuenta
minuciosa de lo que cada uno hace o deja de hacer. Un Dios que premia y castiga
según la ley. La ley viene de Dios. Premia al que es observante de la ley y
castiga al infractor de las leyes, sean los mandamientos de la ley de Dios o de
la Iglesia , o
las normas del Derecho Canónico. Una
religión y una moral que no se definen a partir de la vida y del amor, sino a
partir de la retribución, no puede ser la religión de Jesús de Nazaret.
Y decía que algunas leyes religiosas son una
perversión de la ética. Hablo de perversión ética en el sentido de
"perturbar o alterar el estado de las cosas", como dice la real
Academia de la lengua. ¿En qué consiste esa perversión, esa alteración de la
naturaleza de las cosas? En que la moral, para ser auténtica, tendría que ser autónoma.
Y no lo es, porque de hecho se vive una moral heterónoma. Una moral basada No
en la libre autodeterminación del sujeto, sino en la fuerza que da la autoridad
de donde provienen las leyes. Una moral basada en la religión y una religión
centrada en la observancia de la ley, produce efectos alienantes. Los que
asumen esa clase de religión, asumen ese tipo de moral.
Decimos
que es alienante a ese concepto `por el cual la persona alienada es un sujeto
extraño a sí misma, es un producto de esta sociedad. Alienación hace referencia a algo «ajeno» a sí
mismo, es lo mismo que enajenación. El sujeto se somete a las normas que vienen
de fuera, religiosas o civiles, es un «yo» que se extraña a sí mismo. Yo no
soy yo, soy un producto de esas mismas normas religiosas o civiles, que no son
las que yo he elegido, pero que no son
mías.
Resulta insostenible la actitud religiosa, que tapa lo ético en
función de lo religioso; ¿Es que acaso se puede matar, robar, destrozar a los
Seres Humanos conculcar Derechos Humanos, en “nombre de Dios”?. ¿Se puede matar
en nombre de Dios, aunque se llame Alá? ¿Hay “licencia para matar” en las guerras de religión? ¿Se
pueden bendecir los crímenes de la Inquisición?¿Es este Dios el dueño de la
Vida?
La religión es una realidad
básica de la existencia humana. Plantea los problemas del sentido de la vida en
esta tierra, el problema de los valores, cuál es el lugar del ser humano en el
universo, y el problema de la salvación de este mundo de todos sus males. La religión
intenta mostrarnos a dios. Cada religión tiene su dios. Tal vez es el mismo
dios para todas, aunque con distintos nombres y cualidades. Una idea de dios
común a toda la humanidad con formas diferentes. Dios sería un dios cósmico.
Está dentro del cosmos como su creador o su ordenador. Se trata de un dios
todo-poderoso, eterno, omnisciente, capaz de premiar a los buenos y castigar a
los malos sensible a las oraciones y exigente de sacrificios y donaciones. Hay
que pedirle perdón y pagar ese perdón por varios sacrificios. Es parte del
universo al nivel más alto, sentado en el cielo de donde dirige el mundo
entero. Es el autor del orden o de lo que los seres humanos llaman orden del
mundo y que en realidad es el desorden del mundo. No quiere que se cambie ese
orden.
El problema no está en creer
en Dios o no creer en Dios, sino en qué
Dios creemos. El problema está en saber de qué dios hablamos y qué entendemos
por religión. ¿Una religión sin dios? Hoy se vive una contradicción desconcertante
de ver y sentir más religiosidad que nunca, y al mismo tiempo más increencia
que nunca también.
Lo que está en crisis es el mismo concepto de religión. Y esto hace
que abunden los agnósticos/as. Jesús no fundó ninguna religión, ni ninguna
Iglesia, ni tampoco ninguna jerarquía. Toda religión tiene matices violentos, y
a través de la historia muchas veces ha matado en nombre de Dios. La religión
se caracteriza por estas tres cosas; a) Dogmas, donde expresa su pensamiento,
sus verdades, b) su liturgia, donde expresa sus ritos (en la católica se
reducen a los 7 sacramentos) y c) su moral, donde expresa su escala de valores,
lo que es el mal y el bien, lo que es pecado, y lo que no es pecado etc. Hoy
existe un rechazo a todo lo que huele a religión, se trata de la violencia que
supone la imposición de dogmas, de ritos, o de morales más o menos rígidas y
por tanto, proliferan los ateos y los agnósticos/as. Estamos en una sociedad `plural, secular, laica, no
confesional. Y queda mucho camino para que realmente vivamos en un Estado laico
y en una sociedad laica.
Hoy a casi nadie le interesa
el tema de Dios, ni tampoco el tema de la religión. Realmente el concepto Dios
es una construcción puramente humana y nunca sabremos quien es Dios, si existe
o no. Sabemos algo de lo que no es Dios, y nada, absolutamente nada, de lo que realmente constituye su esencia.
B) Esta perversión es lo que aparece claro en la parábola
del fariseo y el publicano (Lc.18,9). Ahí se retrata al personaje que se
basa en ese tipo de religión, es decir, que tiene el convencimiento de estar
cerca de Dios. Y produce tres efectos claros: seguridad en sí mismos,
convicción de su superioridad y desprecio hacia los que viven de manera
distinta. El individuo se siente seguro,
tan seguro que no hay quien le haga dudar ni le haga cambiar sus propias ideas.
A todas horas se empeñan en llevar razón. Está en posesión de la verdad. Ni menos aún duda de su conducta que considera
irreprochable. Se siente superior a
los demás, porque ve claramente que su vida y sus obras responden a como tienen
que ser las cosas. Y desprecia, con
mayor o menor intensidad, a todos los que no entienden la vida y las costumbres
como él la entiende. Es una alienación en toda regla. Una persona que configura
así su religión y su moral es una persona más o menos incapacitada para amar.
Es el trastorno más básico de la ética como tarea humana de autoconstrucción
progresiva de la propia persona, una vida humana que debería estar relacionada
por amor con otros seres humanos, y no con la prepotencia del que tiene la ley
en su mano.
El orgullo ético es todo lo contrario a sentirse débiles,
pobres, llenos de faltas y errores. Es lo propio de un creyente humilde,
reconocerse débil La experiencia vital de la debilidad, le hace a una persona
estar más cerca de la realidad, que la que tiene una postura de orgullo y
prepotencia. La experiencia viva de la debilidad es el punto de encuentro con
el Dios de los débiles, con Jesús de Nazaret. Ninguna persona está por encima
de otra persona ni es quien para juzgarla. Tampoco ninguna persona debe
sentirse por debajo de ninguna otra. En el terreno de la ética nos colocamos
todos en un plano de igualdad total.
Comprendo que para muchas personas les sea
muy difícil separar en la práctica de cada día la moral de la religión. Es
una experiencia viva que durante muchos años se ha hecho carne y sangre, casi
consustancial con su manera de vivir. No es nada fácil desprenderse de este
modo de entender la moral.
Resumiendo lo que he dicho, se puede sintetizar en estas tres cosas:
que no es lo mismo ética que moral y hay que saber distinguir, que
esta distinción nos complica la vida, nos obliga a pensar de forma autónoma sin
dejarse llevar por lo de siempre: que el sistema no quiere que pensemos, que ya
él piensa por nosotros.
que la moral religiosa, como hasta ahora se ha observado, es
alienante.
Que la religión es un tema
que cada vez interesa menos.
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