viernes, 1 de febrero de 2019

MAYORES, PERO NO VIEJOS



José María Garcia-Mauriño
12 de Junio de 2014
30 de enero de 2019

1- Introducción: sociología de la vejez
Las culturas:
Hay culturas en las que cuidar de los mayores representa «un honor y una bendición», como ocurre en el mundo islámico o en el gitano. Pero, también hay testimonios de maltrato a las personas mayores desde la antigüedad, cuando los individuos que ya no podían valerse por sí mismos eran abandonados por la tribu.

 El maltrato puede ser físico, psíquico e incluso sexual, el tipo más frecuente es «la negligencia o el abandono», que tiene en el anciano consecuencias tales como deshidratación, desnutrición, ropa inadecuada o falta de cuidados médicos. Un ejemplo extremo, pero desgraciadamente habitual, se produce cada 31 de julio en las urgencias: algunas familias, deseosas de irse a la playa sin cargas molestas, dejan al abuelo o la abuela en el hospital y se marchan, en la confianza de que alguien se ocupará de cuidarlo.

 El trato inadecuado a las personas mayores procede, muy a menudo, de la sociedad en general. Se trata de la «violencia estructural» que generan las viviendas no adaptadas, las barreras arquitectónicas en las calles, las dificultades de acceso al transporte urbano o los semáforos que se ponen rojos sin dar tiempo a pasar a los peatones más lentos.

 El problema más grave es cultural:
«Socialmente, en el mundo occidental hay una devaluación de la vejez que se aprecia en los medios de comunicación, en la publicidad, en las películas». Como ejemplo, se puede destacar la obsesión por ocultar las huellas del paso del tiempo, desde las canas hasta las arrugas.
 «¿En qué quedamos? Llegar a viejo ¿es un éxito o un fracaso? –se preguntó la psicóloga del Hospital de San Rafael de Madrid–  Las personas mayores tienen una vida previa riquísima: han superado enfermedades, accidentes, guerras, malnutrición, pérdidas de seres queridos, problemas...». En ese aspecto, la Doctora Triviño reivindicó la madurez emocional de los ancianos, su capacidad para aceptar las dificultades de la vida, asumir las decisiones tomadas y superar miedos y convencionalismos sociales. Y sin embargo, recordó, los mayores son castigados porque, para la sociedad, resultan un recordatorio de la muerte: “Envejecer conlleva un declive biológica que podemos retrasar, pero seguiremos envejeciendo”.

La mayoría de las personas ancianas se sienten bien, están a gusto, y mantienen una vida activa, dice la Doctora,: viajan, asisten a espectáculos, hacen ejercicio físico, realizan labores de voluntariado y utilizan las nuevas tecnologías. Y por si fuera poco, con la crisis se han convertido también en el sostén económico fundamental de muchísimas familias: según una reciente encuesta de la Unión Democrática de Pensionistas, el porcentaje de mayores que ayudan económicamente a sus hijos y nietos ha pasado del 10% en 2010 al 60% en 2014.  Y mientras tanto, las pensiones pierden poder adquisitivo, el copago obliga a muchos enfermos y enfermas a renunciar a sus tratamientos y las personas solicitantes de la Ley de Dependencia se mueren aguardando ayuda en la lista de espera. «En muchos aspectos, los mayores están muy por encima de nuestra sociedad», concluyó un médico.


2.- Qué significa ser Mayores:
-         que tenemos una cierta edad: Pasados los 50 o los 60 llegamos a más de 70 o hasta 80,  y 90, es decir, Superada la edad juvenil y un poco más.
-         que tenemos algunas dificultades físicas, las piernas no nos sostienen como antes para andar, artrosis, dolores de espalda, perdemos mucha vista, oímos peor, paso  lento, etc.
-         que sentimos un cierto cansancio, agotamiento, sin ganas de hacer nada.

-         Significa que hemos llegado a ser ancianos, de 70 o de  80 y 90 años. Significa que esa edad va asociada al declive del organismo: es ley de vida y es una característica intrínseca a la naturaleza de cualquier ser vivo. Pero, llegar a anciano significa haber superado  las enfermedades y  la muerte en edades más tempranas, lo cual no lo ha conseguido el ser humano en épocas históricas previas o fuera del mundo occidentalizado en la actualidad. Si a esto añadimos que es la edad en la que se alcanza la madurez cognitiva, emocional, familiar y social, podríamos decir que el llegar a ser ancianos es sinónimo de éxito. Todo el mundo quiere llegar a viejo. Pero nadie quiere serlo. Vivimos en una sociedad que potencia los valores de la belleza, la riqueza y la juventud. En este sentido los ancianos parten con desventaja y, por desgracia, priman los aspectos negativos de la vejez.

-         Significa que vamos teniendo una serie de enfermedades que surgen debido al declive físico del ser humano: enfermedades cardiovasculares, pulmonares, digestivas, hepáticas, del sistema nervioso, etc., así como la proliferación de tumores y otras enfermedades degenerativas. Sin embargo, si consideramos la enfermedad como la pérdida de la salud en todos sus aspectos -biológicos, psicológicos y sociales-, no podemos olvidar que hacerse viejo conlleva sufrir la pérdida de seres queridos; perder, en ocasiones, parcial o totalmente la independencia funcional; sufrir un menoscabo de las relaciones sociales y de los recursos económicos; y, por supuesto, afrontar el acercamiento silencioso del propio final, de nuestra propia muerte.

3.- Qué significa ser viejos:

Todo el mundo quiere llegar a viejo, pero nadie quiere serlo. No es cuestión solamente de años, es un talante del espíritu, además de tener cierta edad. Hay que añadir Vida a la edad, no lo contrario, añadir años a la propia vida. Para no querer serlo conviene  mirar un poco en qué consiste ese talante.

 

a) Ser mayor consiste en vivir mirando demasiado el pasado, nostalgias llenas de recuerdos, repaso frecuente de fotos, etc. Las fotografías son siempre del pasado, no se hacen fotos del futuro.

b) Ser mayor consiste en querer mantener a toda costa ese estúpido mito de la eterna juventud. Quitarse arrugas, mirarse con frecuencia al espejo, aparentar un vigor físico, una belleza, etc, que no se tiene como antes, pero se sigue teniendo aunque  distinta.

c) Ser mayor consiste en evitar los CUATRO errores de la vejez:
ü la inmovilidad física (no moverse o moverse poco, no salir a la calle, no andar, no bailar, quedarse en casa viendo la TV)
ü la inmovilidad cerebral, , no hacer el esfuerzo de pensar, interesarse por saber qué pasa en el mundo, para qué o a quien voy a votar, leer un libro que me hace pensar, asistir a conferencias, debatir problemas, ideas, etc.
ü Inmovilidad  afectiva (mantener muy pocas relaciones afectivas con los amigos y amigas, los de siempre. Y no querer hacer nuevas amistades  
ü Inmovilidad relacional (no hacer el esfuerzo de querer  seguir manteniendo interés por lo que les pasa a todos y cada uno de la familia, hijos, nietos, yernos, nueras, abuelos, etc.

Ser viejos consiste también en varias cosas positivas:
1.     Hay que disfrutar de la vejez:
 Es fundamental la prevención del declive biológico. Para ello existen ya en nuestra sociedad muchos mecanismos puestos en marcha, ya que se es cada vez más consciente de la importancia de la prevención: campañas para reducir el consumo del tabaco y alcohol, campañas para comer de forma saludable y hacer ejercicio, entrenar nuestra mente, etc. Pero no debemos ser ilusos y pensar que eso va a impedir la llegada del declive biológico y de las consecuentes enfermedades, por lo que es fundamental también el cuidado de nuestro organismo enfermo para lo cual contamos con magníficas medidas médicas, quirúrgicas y farmacológicas. A pesar de ello, siempre podemos potenciar el positivismo. La sociedad debería realizar un esfuerzo por introducir un sistema de valores que potencie la felicidad por encima de la enfermedad y los problemas que esta sociedad genera: se puede seguir disfrutando de la familia, de los amigos y de la vida misma, a lo largo de todas las fases de nuestra existencia.

2.      Aceptar las dificultades,
En lugar de evitarlas o negarlas, es un gran paso hacia la felicidad, la aceptación de las propias limitaciones. Y finalmente, hagamos lo que hagamos, no debemos negar la finitud, la limitación de nuestra vida, de nuestra existencia: es algo natural. Eso lo saben hacer mejor que nadie los que son mayores que nosotros y debemos aprender muchas cosas de ellos.

3.      Envejecer con calidad de vida:
 Abordar el envejecimiento, al igual que cualquier otra etapa vital, requiere de madurez cognitiva y emocional: no hay una receta o unos pasos a seguir. Podríamos aludir a la tan conocida inteligencia emocional, que hace referencia a la capacidad de 'actuar sabiamente' en las relaciones humanas, regulando nuestras emociones a la hora de solucionar problemas y afrontar dificultades. Hay estudios que demuestran que la mayor madurez emocional se obtiene en la vejez, después de tantas y diversas experiencias vitales, vividas en primera persona. Esta inteligencia emocional lleva a afrontar la vejez, la enfermedad y la muerte de forma apacible, como una etapa más. Nuestros viejos son un ejemplo de esta inteligencia emocional: han sufrido una guerra, una postguerra, una dictadura y muchas dificultades familiares, sociales y económicas. Son tolerantes a la frustración, a la demora y al sufrimiento. Es una generación nacida para vivir y para luchar. ¿Qué sucederá dentro de unas décadas, cuando las nuevas generaciones criadas en el confort, el lujo y la inmediatez lleguen a viejos? ¿Tendrán esa inteligencia emocional? ¿Habrán sabido asimilar los recortes, la crisis, la falta de derechos humanos, como  el paro, la precariedad, que ya no tendrán  una pensión como nosotros?

4.     Nos da miedo la palabra vejez o ancianidad.
Pero, llegar a esa situación, a esas edades de los 70, 80 o 90 años  eso es algo magnífico, un éxito, un triunfo de la vida. Cada vez hay más personas mayores, y eso es un tremendo éxito», recalcó un geriatra, quien recordó que España tiene una de las esperanzas de vida más altas del mundo, en torno a 84 años para las mujeres y 80 para los hombres  A estas alturas de la vida ya tenemos que haber superado casi todos los miedos. Pero seguimos teniendo miedo por nuestros hijos o nietos, ¿qué será de ellos? ¿Tendrán trabajo, tendrán medios de vida?  Y en  estos últimos años, nuevos estudios, afirman que  se puede llegar a los 90 y más con plena lucidez. No es cuestión de añadir años a la vejez o ancianidad, sino de añadir vida a los años, es decir, la calidad de vida a la que se puede llegar.

5.     Cuatro consejos prácticos para los mayores:
Se trata de mantener en lo posible  la autonomía  y buena compostura  que es en definitiva, mantener la propia dignidad:
a) Ir siempre bien arreglado con traje limpio, no ir vestido de cualquier manera con ropa que da la impresión de abandono:
b) Ir siempre con la cabeza levantada, no ir encorvado, aunque cueste un poco mantener esa postura:
c) Nunca arrastrar los pies.
d) Tomar las SALES: es decir,  si sales de casa cada mañana, cada tarde, a pasear, a ir al cine, ir al mercado, si sales para ir de compras, o a tomar unas cañas con los amigos o amigas, te encontrarás mejor. Quedarse en casa, sentado en el sofá viendo la TV es una muerte lenta.

4.- El talante juvenil:
a)     Ser joven no es solo cuestión de edad, sino sobre todo de talante, de actitud  del espíritu, es una cualidad de la imaginación y de una fuerte intensidad emotiva.  Es la victoria del coraje sobre la timidez, de la aventura sobre la comodidad, del riesgo que supone el cambio frente a la comodidad.  

b)     Nosotros no sólo hemos sido jóvenes llenos de ilusiones, de amores, altruismos, de contradicciones también; hemos desplegado las alas y los sueños de conquista, hasta hemos amado locamente y rumiado desengaños. Esta juventud no ha pasado a mejor vida, está palpitante en las fibras más entrañadas de nuestro ser que no tiene por qué arrugarse, que puede ser nuevo cada día, si le dejamos renacer. Conjugar estas experiencias, actualizarlas, eso es VIVIR. Pero vivir, vivir, ¿Cuánta gente está viva a los 12, 15, 20, 40 o 60 años? ¡Cuánto muerto ambulante se cuela por las calles, las oficinas, las universidades, las discotecas, hasta por algunos escritores! Nos extraña ver una persona “VIVA” a los 80 o 90 años y a veces qué pocas facilidades le damos para que siga viviendo así, como tiene que ser.

c)      Se trata de SER joven de verdad, no de APARECER joven. De seguir creciendo en madurez, hacia dentro. La gran pregunta: ¿Cómo Ser joven de verdad, no en apariencia? ¿cómo vivir joven en esta sociedad tecnológica en la que estamos? ¿Se puede Ser joven, es decir, seguir siendo joven a pesar de la edad (porque no estamos hechos de una vez por todas, no somos seres estáticos, somos seres en constante evolución). Seguir sintiendo ilusiones por las cosas, por querer cambiar la realidad, por estar con los que luchan por una sociedad mejor, distinta, pero manteniendo siempre nuestra propia identidad.

d)     Joven es aquel mayor que todavía, a pesar de los años es capaz de asombrarse, de ser un inconformista, una persona rebelde, la que se maravilla ante los espectáculos de la naturaleza, la que se sigue haciendo preguntas como un chico insaciable: ¿Y esto por qué? ¿Y después qué? Es la que desafía los acontecimientos y encuentra alegría en el juego de la vida.

e)      Ser de verdad, existir, vivir, supone siempre una cierta actividad en contra del inmovilismo. El inmovilismo es un síntoma de muerte, la juventud es movimiento, es vida. ¿De qué actividad se trata? No de un activismo, de estar siempre haciendo cosas, de no parar un momento, sino de una actividad interior, que no es lo mismo que estar ocupado. Una actividad productiva. Actividad mental, afectiva, relacional, física., de tal modo que saquemos de dentro la enorme riqueza de la que estamos dotados. Esto significa renovarse, crecer, fluir, amar, estar activamente interesado en algo, dar lo mejor que tenemos.

f)      Plantearse cosas profundas: Esto lo planteaba Erich Fromm: “Si yo soy todo lo que tengo, y lo que tengo lo puedo perder, ¿Quién soy yo?”. Y yo pregunto,  Qué es lo que puedo perder? Salud, marido, mujer, hijos, amistades, dinero, posesiones, y acaso, la independencia  personal,  el cariño de los tuyos, la seguridad en ti misma, la autoestima. ¿Quién soy yo? Un Ser Humano magnífico, único e irrepetible, tu eres tus pensamientos, tus sentimientos, tu quehacer diario, tus motivaciones, tu entorno, -“yo soy yo y lo que me rodea”, decía Ortega- Aprender a ser felices, a estar a gusto consigo mismos con lo que tenemos y con lo que no tenemos. Siempre creciendo, nunca terminado del todo. Muchas personas mueren 2 o 3 años antes de ser enterrados.

g)     Una cosa importante: Hacerlo todo con pasión, no la pasión sexual solo, sino la pasión por la vida, pasión por la libertad, por la justicia, por la verdad, por los derechos humanos. Pasión por mantener viva la ilusión de vivir. Pasión por la democracia, pasión  por la política. Pasión por tolo lo que significa la Vida, pasión porque siga habiendo vida en todas las instituciones, en toda la tierra. Pasión por la paz, por un mundo sin fronteras. La fuerza de los revolucionarios no está en su ciencia; está en su fe, en su pasión, en su voluntad. “Es una fuerza religiosa, mística, espiritual. Es la fuerza del Mito. La emoción revolucionaria, es una emoción religiosa”, decía un pensador contemporáneo.

Por último, ¿Qué retos tiene la sociedad española con las personas mayores?
La sociedad española es, en general, sensible a las necesidades de las personas mayores. Se ha evolucionado en los recursos sanitarios y de investigación, con unidades de valoración del deterioro cognitivo, investigaciones sobre marcadores genéticos de la demencia, farmacología y otros potenciales tratamientos futuros. También han crecido los recursos sociales y económicos disponibles para ellos (aulas de mayores, centros cívicos, viajes organizados, descuentos en transporte, actividades lúdicas diversas, etc.). La famosa 'ley de la dependencia' ha generado un marco legal y económico para seguir avanzando y, a pesar de que la han recortado y de que los tiempos actuales no son muy favorables, el germen está alojado en la sociedad.

Adjunto: ejemplos de vida:
Hay grandes personajes de la historia, como Adenauer, Tiziano y Tintoretto, que nos han impartido lecciones magistrales en la asignatura de la vida.

Ejemplos como el famoso sabio de la antigüedad Catón, un romano que comenzó a estudiar griego a los 80 años.
A la misma edad, a los 80 años, Goethe acababa su obra maestra el "Fausto". Si se hubiera retirado obedecido a las sugerencias de tantos amigos: "A tu edad es mejor viajar; no exageres, ya has escrito mucho; puedes sentirte orgulloso...", ¿qué hubiera sucedido? Que hoy en día nos privaríamos quizás de la obra cumbre de la literatura alemana y nadie mencionaría el nombre de Goethe. Si a los 60 hubiera dejado de escribir sería un segundón, un don nadie.

Y los ejemplos son tantos... Me viene a la memoria el caso del compositor José Verdi. A sus 74 años regaló al mundo de la música el archiconocido "Otello". Años más tarde, rozando los 80, continúa su producción y da a luz al "Falstaff". Y como no era suficiente, a los 85 años de edad corona su vida con el "Ave María", el "Stabat Mater" y el "Te Deum".

A los 78 años el científico Juan Bautista Lamarck ponía punto final a sus investigaciones en el campo de la zoología, con una obra maestra, todavía reconocida y estudiada en nuestros días: "La Historia natural de los invertebrados".

También el renombrado filósofo Manuel Kant deja a la posteridad cultural una gran obra: "Antropología y Metafísica de las Éticas y Conflicto de las facultades". Acababa de festejar su cumpleaños número 70.

El cardenal Roncalli a sus 77 años de edad fue elegido Papa, Juan XXIII. Se pensaba quizás en una rápida transición, pero por cinco años guió la Iglesia universal y tuvo tiempo para convocar - nada más y nada menos - que un Concilio ecuménico, el Vaticano II.

Hace un par de años ha muerto un Joven a los 93 años, se llamaba José Luis Sampedro era catedrático de Economía.

Conclusión final:
Generar más recursos para mejorar la calidad de vida de las personas mayores es un gran reto. Pero no nos olvidemos que existe otro reto, más relacionado con los valores de la sociedad, y que supone la revalorización de la vejez: envejecer es positivo y morir mayor siendo joven  es todo un éxito. A mis 86 me ha costado muchos años y mucho trabajo, llegar a ser joven.  Esperamos que todas y todos podamos disfrutar de ese triunfo.


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martes, 1 de enero de 2019

MENTES SUMISAS



MENTALIDAD SUMISA

José María García Mauriño
Enero, 2019

Por mentalidad  entendemos esa capacidad que tiene todo ser humano  para pensar sobre unos determinados contenidos. Puede ser también  el conjunto de creencias y costumbres que conforman el modo de pensar, enjuiciar la realidad y actuar de un individuo o de una colectividad. O bien, es una “cultura y modo de pensar que caracteriza a una persona, a un pueblo, a una generación”. La mentalidad sumisa, o mentes sumisas, siempre hacen referencia  a modos de pensar de personas individuales o colectivos o pueblos. Mentalidad es el abstracto del concreto “mentes”.
Aquí vamos a tratar del poder que el sistema capitalista ejerce sobre las mentes de las personas, individual o colectivamente.

Una pregunta inicial,  ¿pensamos por nosotros mismos o pensamos con los valores propios del sistema? Porque el poder del sistema ya no es tanto un “poder opresor”, que no soportamos, cuanto un “poder seductor”, que nos complace y estamos a gusto conviviendo con él,  hasta hacernos ver la vida como realmente no es. Es la cultura capitalista la que se nos impone.  Se trata de la mentalidad sumisa a un ideario ya sea político, jurídico o religioso. Sumisión a un ideario que responde a intereses ocultos y quizá inconfesables. Pero, sobre todo, sumisión sin condiciones porque sabemos por experiencia que la sumisión nos da seguridad. Y bien sabemos que la satisfacción de nuestros intereses y la seguridad en nuestra posición, esas dos cosas, tienen más fuerza para determinar nuestra conducta, que los ideales éticos por más elementales o más sublimes que sean.

Partimos de esta constatación; vivimos inmersos en una sociedad regida por los valores del sistema capitalista, El capitalismo tiene dos objetivos claros: la acumulación de beneficios, de riquezas, y la dominación del mundo, Es un poder que domina y que crea sumisión, en personas, instituciones y pueblos. La mayoría de las personas viven sometidas a los dictámenes del sistema, en su pensamiento y en su proceder, pero sobre todo en su pensar. Hay muchos grados de sumisión, y en lo más alto se sitúa la alienación.

 A) Sometidos al poder del Sistema
El poder puede definirse de modo muy general como la posibilidad de imponer la propia voluntad sobre la conducta de otros (Max Weber). Se trata, pues, de un dominio que impone sumisión. El sistema no soporta a personas libres, las persigue y si puede  las elimina. Quiere personas, hombres y mujeres, sometidas a sus normas y valores. El sistema no tolera los Derechos Humanos.  Porque los DH son un canto a la libertad, empezando por el art, 1 “Todos los SH nacen libres e iguales…”

        Los instrumentos del poder son tres:
 1) La capacidad de intimidar, que usa la violencia y la coacción, y además amenaza con el castigo.
2) La capacidad de recompensar, que compra la adhesión con la promesa de estima, riquezas y honores; para eso se sirve de la ambición de los otros y su deseo de seguridad.
3) La capacidad de persuadir, que inculca una ideología que exalta el poder y presenta la obediencia y la sumisión como un bien deseable; se aureola de autoridad en el saber y en obrar, y explota la ignorancia o la falta de criterio y espíritu crítico.

        Los efectos propios del poder tienen este común denominador de crear la sumisión:
 a) la sumisión por temor hace cobardes;
 b) la sumisión por ambición hace despreciables;
c) la sumisión por ignorancia o falta de espíritu crítico, hace infantiles, gregarios.
Los tres instrumentos se combinan de maneras muy diversas. El gran triunfo del poder está en hacerse venerar e incluso amar por aquellos que oprime. Se trata de la “servidumbre voluntaria””: ser sumisos, más o menos esclavos del sistema, a quien servimos a gusto porque nos da seguridad.

B) La alienación:
En la cota máxima de la sumisión está la Alienación, Se trata de lo siguiente: Yo no soy yo, estoy alienado, enajenado, soy un ser ajeno a mí mismo, yo no me conozco a mí mismo, yo no pienso por mi mismo, soy un producto del sistema, el sistema lo abarca todo, lo penetra todo, pensamientos, sentimientos, modas, costumbres, lo económico, lo laboral, lo jurídico, lo social, etc. es el orden establecido, por eso,  en mi pensar, en  mi sentir, en  mi proceder, yo no soy yo, es el sistema el que actúa por mí. Es posible que no seamos conscientes del todo, de ese tremendo poder de persuasión que tiene el sistema.  Nos parece lo “más natural”, es el aire que respiramos. Es una lucha constante, larga y dura.  Si queremos vivir dignamente hay que vivir al margen del sistema. al menos en lo referente al modo de pensar. Es difícil, pero es posible. Hay que estar muy atentos para que no se nos “cuele” alguna norma o valor o costumbre propio del sistema. El sistema es perverso y no existe un “capitalismo de rostro humano”, que es una invención del pensamiento conservador para amortiguar los trazos duros e implacables del sistema. .

También la religión produce mentes sumisas, Porque la religión es jerarquía y obediencia y produce desigualdad y sumisión.

Para no ser sumisos, para ser medianamente libres,  hay que liberarse del sistema. Es preciso mantener siempre vivo el espíritu de rebeldía frente al sistema, para poder pensar distinto que el sistema, y llegar a actuar independiente del “orden establecido”.

 Y espíritu crítico frente a la religión para liberarse del dogmatismo católico.


¿Algún comentario?

miércoles, 5 de diciembre de 2018

POR UNA ESPIRITUALIDAD LAICA




1.Qué se entiende por espiritualidad Una posible definición de espiritualidad
La palabra espiritualidad deriva de «espíritu». Y en la mentalidad más común, espíritu se opone a materia. Estos conceptos de espíritu y espiritualidad como realidades opuestas a lo material y a lo corporal provienen de la cultura griega. Algunos filósofos griegos preferían siempre lo espiritual a lo material, el alma al cuerpo, el mundo de las ideas antes que el mundo de las realidades. De ella pasaron al castellano, al portugués, al francés, al italiano, e incluso al inglés y al alemán… Es decir, casi todo lo que puede llamarse «cultura occidental» está como contagiado de este concepto griego de lo espiritual. No pasa lo mismo, por ejemplo en la lengua quechua o guaraní o aymara, según nos dicen los que saben de estas cosas.

Con demasiada frecuencia se ha identificado la espiritualidad con lo religioso, lo piadoso, lo celestial, ajeno al mundo del más acá. Creo que es otra cosa. La espiritualidad no proviene de la religión.

Espiritualidad en su acepción semántica procede de “espíritu” palabra que ha llegado a nosotros después de un largo recorrido. Desde la tradición judeocristiana nos encontramos que desde el término hebreo femenino, “la ruaj”, el aliento de vida, pasando por su traducción griega “to pneuma” (convertida en una palabra neutra, que quiere decir “fuerza activa que da vida, sustenta, guía, gobierna todas las cosas”) hasta su traducción latina “spiritus” (masculina y patriarcal) que es cómo ha llegado a nosotros.

Creo que hay algo en común  en  todas estas traducciones y es la referencia clara a un principio vital, al hálito que da vida, que da existencia a todo lo que existe Y podemos llegar a este definición: El espíritu es la fuerza, la energía que alienta, la que da consistencia, a toda realidad, a cualquier realidad. Por tanto,  espiritualidad es el arte de vivir, de respirar, de acoger y de infundir espíritu( Arregi).

Una sociedad o persona espiritual sería, por tanto, la que va descubriendo la verdad de su Ser, la que descubre cuál es la energía que da aliento a su persona, su verdadera identidad, vislumbrando el Fondo Ultimo de la realidad (la Unidad que somos, formando un TODO con la naturaleza) y trata de vivir coherentemente con esa verdad experimentada, poniendo el aliento, la energía de todo lo que es vida, en el centro para cuidarla, defenderla y protegerla de un modo especial. Por un lado,  la vida de la Madre Tierra con la que formamos un todo orgánico y vital, y por otro  lado, la vida de los seres más amenazados, las vidas de las personas empobrecidas, 

 Desde esta aproximación conceptual podremos hablar de qué espiritualidad es la adecuada en cada momento de la historia, pero siempre remitida a lo Real para confrontarse con ello. Es, pues, un concepto dinámico, no estático y de profunda actualidad.

Espiritualidad, es la fuerza, la energía, que alienta la vida, la existencia, de cualquier realidad.  

Traducido quiere decir que la espiritualidad es un proyecto de vida. Una forma de vida cuyo centro no es el sujeto mismo. Ese que en primer lugar se mira a sí mismo y pone su aliento y sus energías en la propia perfección  y el propio desarrollo, sino que el centro de sus energías lo desplaza a las necesidades de los demás, a los problemas que los demás tienen, a la Justicia que reclaman los más necesitados. Estamos ante un cambio de  paradigma que nos obliga a revisar nuestra manera de vivir y de situarnos en la realidad 

2,- Espiritualidad y religión.
A veces se confunden espiritualidad y Religión. La espiritualidad que hemos definido prescinde de las religiones, puede ser vivida sin ellas, y hay religiones desprovistas de espiritualidad, asfixiadas por el peso de un doctrinarismo autoritario
Lo que caracteriza la espiritualidad posmoderna es, por una parte, la búsqueda, no del otro, sino de sí mismo, de la tranquilidad espiritual, de la paz, del sosiego del corazón. En ese sentido se trata de una espiritualidad egocéntrica, centrada sobre el propio ego. Y por otra parte, una espiritualidad política, volcada sobre la promoción de la justicia y de la paz, comprometida con la ética y la protección del medio ambiente. Es decir, una espiritualidad de testimonio y compromiso desde la apuesta por la justicia, la igualdad y el cuidado de la Tierra entre las instituciones y movimientos sociales.
La espiritualidad que propugnamos no es alentar más la religión si ésta es entendida como conjunto de  dogmas, verdades, normas morales y ritos. Una cosa es la fe y otra la religión. La verdadera espiritualidad de los cristianos  es la que alienta la vida de fe, no la que alienta la religiosidad.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         
La espiritualidad que alienta el proyecto de Jesús es una fuerza, un aliento de fe subversiva al promocionar Jesús un movimiento de fe que tiene su preferencia por los pobres,  por los últimos de la sociedad.  Es el proyecto del Reino de Dios, no un proyecto religioso, se trata de construir una sociedad alternativa.   
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
3.- Espiritualidad  y política
¿Qué tiene que ver la espiritualidad con la política?
Creemos que es un grave error pensar que la espiritualidad atañe a la vida privada y que la política se encarga de la vida pública. La espiritualidad de las personas y de las comunidades transforma la vida pública. La política -la calidad del trabajo y del salario, el sistema sanitario o educativo, el cuidado de la naturaleza, la vivienda en que vivimos…- nos configura en lo más íntimo de nuestra vida privada. La política -la grande y la pequeña, ambas inseparables- es el cuidado del bien común de la humanidad, empezando por los últimos, y de todos los seres empezando por los más amenazados. ¿Pero cómo cuidaremos y salvaremos la vida si la política carece de espiritualidad o de alma?
Lo que no puede haber es una política verdadera sin espiritualidad. Claro que lo mismo vale a la inversa: no puede haber una verdadera espiritualidad que, de una u otra manera, no se traduzca en praxis política, con la ambigüedad y riesgos que le son inherentes. La “espiritualidad pura” no existe. No existe el espíritu sin carne común de mundo y de acción social estructurada. No puede haber una espiritualidad apolítica.
Una espiritualidad política supone devolver su auténtica verdad:
Sería la vuelta al sentido originario de  la política como técnica y arte de atender a las necesidades de la ciudadanía, de la polis. Es decir, vivir el auténtico sentido de la política: la búsqueda del mayor bien posible para el mayor número de personas. Para Platón y Aristóteles la política era inseparable de la ética Cuando hablamos de la Política no hablamos de partidos políticos, sino de la gestión del Bien común.
Por tanto, cultivar una espiritualidad política supone cultivar personal y comunitariamente un talante, una manera de estar en la realidad y una manera de organizar la gestión de la polis y el gobierno que haga del bien común el centro de los esfuerzos y preocupaciones. Una parte muy importante del Bien Común es la vida y la felicidad de la mayoría de la humanidad, concretamente 5.250 millones de SH,
La espiritualidad política es la que alienta el cambio político en favor de la mayoría en  nuestro país, el que se ocupa y se preocupa de que estén cubiertas las necesidades básicas de la mayoría de la ciudadanía, de los más POBRES Y EXCLUIDOS. Sin este planteamiento no se puede hablar de auténtica espiritualidad.
D)    Espiritualidad y ética
La espiritualidad que propugnamos es fundamentalmente laica, lejos de cualquier manifestación religiosa, pero no en contra de ella. Si la espiritualidad es la fuerza que alienta la realidad, esa fuerza se cifra en la actividad política, que también es ética, porque ética y política son inseparables. Situamos la Ética en los principios, normas y valores propios de la actividad Ética. Nada material, nada que se palpe por los sentidos. Pura Utopía.

Dado que la espiritualidad. es la fuerza que alienta la realidad, si nos situamos en  la enorme realidad de los 7.200 millones de SH que habitan el planeta ahora en  2018,  tenemos que dibujar una ética y una espiritualidad, universales.

Espiritualidad ética es la ética subversiva que trata de dar vida a la inmensa población de las personas empobrecidas del mundo.

En definitiva
La espiritualidad de hoy y del futuro, estimamos que es y será una espiritualidad comprometida con la realidad, y por tano  una espiritualidad subversiva,  (Subvertir significa mover el ánimo de la gente para inducirle a adoptar una actitud rebelde u hostil para cambiar el orden público y moral, dice el Diccionario de Lengua),  es decir,  la que mira el mundo  desde los excluidos y se ocupa de los de abajo, de las personas empobrecidas, para cambiar este orden injusto. Se trata de tener una espiritualidad nueva, una versión ética, claramente comprometida, con los valores básicos de la ética, es decir, con la vida, la justicia,  la libertad, la verdad, la igualdad, la paz. Se trata de sacudir las conciencias para instalarnos en la óptica de la Vida, de los derechos humanos, de la dignidad, para desmontar el poder de los de arriba y reconstruir los auténticos valores de los de abajo, del pueblo sufriente. Se trata de hacerles justicia y que gocen de verdad de las auténticas libertades. Repetimos, no  sólo una  mirada, una versión, sino sobre todo una espiritualidad del compromiso ético.

. Si no es una espiritualidad comprometida decididamente con los valores éticos de la vida, la justicia, la libertad,  sólo será una espiritualidad burguesa, más o menos piadosa, religiosa, encerrada en sí misma y descomprometida con la realidad Las dos son bastante incompatibles.
Se trata de elegir entre dos modelos de espiritualidad que responden a dos visiones distintas de ver el  mundo o lo vemos desde los oprimidos o lo vemos desde cierta comodidad.

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miércoles, 17 de octubre de 2018

COHERENCIA




José María García Mauriño
8 de Octubre de 2018

Buscamos la coherencia:
         1. Sentido de la búsqueda.
         Los seres humanos, siempre estamos en actitud de búsqueda. Porque no partimos de una clarividencia en la política, en la ética, en nuestra fe. Solemos ir "a tientas". Porque partimos de una situación de dudas y perplejidades. Y dentro de la oscuridad que nos envuelve nos esforzamos en aclararnos algo en estos temas. Por eso venimos aquí a pensar, a dialogar y debatir para tener un mínimo de claridad.

         Es una actitud permanente de búsqueda de la verdad, si queremos avanzar en nuestra madurez. Porque somos personas que nos estamos haciendo, nunca estamos hechos del todo, aunque tengamos 135 años. Sin embargo, queremos pensar, queremos acertar en nuestros compromisos, en nuestro proyecto de vida. Buscamos porque estamos inquietos y queremos gozar de una cierta paz interior, de una cierta calidad de vida, a pesar de las dificultades y problemas.

.2. Sentido de la coherencia.
         La coherencia es una actitud ética elemental para una persona  que quiere proceder en conciencia. Una persona es coherente cuando sus pensamientos, sus palabras y sus acciones van en la misma dirección y están relacionados entre sí y conforme a un modelo de ser humano. Es frecuente considerar que los elementos coherentes son compatibles entre sí; en concreto, si la forma de pensar de decir y hacer es compatible con su forma de ser, de irse haciendo, con su manera concreta de vivir, de desarrollar su personalidad, su profesión, su familia,, su  compromiso.

         La pregunta que se puede hacer es ésta: ¿hay conexión entre sus pensares, sus decires y sus acciones? ¿hay contradicciones entre sus actitudes y sus comportamientos profesionales, religiosos, políticos, éticos?, o, por el contrario, ¿existe un cierto equilibrio? Por ejemplo, pensar y estar más o menos convencido de lo nefasto que es la sociedad de consumo, y luego en la práctica seguir consumiendo cosas innecesarias, seguir los modos y las modas de comprar. Si se piensa que es bueno 'darse la buena vida', ¿por qué se tiene reparo en exponer este pensamiento ante los demás? ¿por qué se tiene reparo en proceder así, por una conciencia de culpabilidad de no actuar por lo más duro, por lo más costoso? Se trata de una dialéctica difícil de vivir.

         El pensamiento no es algo diferente de los sentimientos ni de las actitudes; no voy a hacer un análisis psicológico del pensamiento, pero es elemental que nuestra manera de pensar no puede ser nunca químicamente pura, no puede ser ajena a lo que cada uno ha vivido desde su infancia, y sigue viviendo; cada uno elige sus pensamientos, elige sus libros, su música, se va formando su modo de pensar conforme a unos autores que prefiere y deja a otros, lo mismo que elige sus películas, sus comidas, sus amigos o sus vacaciones. Cuando uno defiende una manera de pensar, hay algo más que pura abstracción mental, es toda una manera de ver el mundo, de interpretar la realidad, desde su sentir, desde su vida. Tal vez sea la expresión de un estar despierto o estar medio dormido. ¿Es un pensamiento crítico, o es repetir lo que todo el mundo dice o piensa? La formación del pensamiento en los múltiples temas que nos rodean es algo muy complejo; nunca está hecho de todo, siempre se está haciendo. ¿Cómo formularías tú, tu pensamiento político, tu pensar cristiano, o indiferente, o tus propias convicciones?

         Las palabras son, de una forma o de otra, expresión de una determinada forma de pensar. Se piensa una realidad, y se expone con palabras esa manera de ver la realidad. Lo difícil es decir siempre lo que se piensa, suponiendo que suele pensar seriamente lo que dice. Porque hay personas, situaciones o entornos en los que la llamada "prudencia" aconsejan callar, o envolver el propio pensamiento en papel de celofán, o sencillamente decir algo distinto o lo contrario de lo que se piensa. El decir lo que se piensa es ya una valentía y una postura de cierta gallardía. Es la ética. Solemos tener miedo de decir lo que pensamos, por aquello de quedar bien o el qué dirán. Las palabras son el vehículo imprescindible de la comunicación humana. Es necesario, creo yo, un esfuerzo por saber decir las cosas, por tratar de definir, de esclarecer lo que queremos decir. Podemos producir confusión o producir claridad.

         Los hechos, las actuaciones, los comportamientos, son harina de otro costal. ¿Se sitúan en la misma línea del pensamiento y la palabra? O ¿cada una va por su lado? Ser personas coherentes quiere decir que su pensar, su decir y su actuar van en la misma dirección. Se puede llamar esta coherencia a eso de "ser consecuentes"; y es muy difícil ser consecuentes, tanto más cuanto los valores éticos son más elevados. Hay que tener en cuenta que “si no vives como piensas, acabarás pensando como vives”. No se puede separar el pensamiento de la vida. ¿Existe una misma línea entre lo que se piensa, lo que decimos y el voto que emitimos en unas elecciones? ¿Nuestro compromiso, el que sea, es fruto de esta coherencia? ¿Tenemos una mínima coherencia de nuestro pensar y sentir, con el partido o sindicato o asociación, con el que nos sentimos más o menos afines, sin pretender una total coincidencia que nunca se dará?

         Por último, la coherencia ético-política significa aceptar el hecho del pluralismo político de ideologías y morales, que nos lleva a una actitud ética de tolerancia. Como es más fácil la postura del dejarse llevar, del conformismo, de adaptarse, de no sobresalir, pienso que habría que insistir mucho más en una postura de insumisión y disidencia: es decir, en posturas críticas. Criticar a la sociedad supone aplicar seriamente el principio de tolerancia; este principio es la orientación básica de una persona que es coherente con la situación del  país que quiere vivir en democracia.
La falta de coherencia se traduce en falta de credibilidad, en los partidos políticos, en las instituciones, en  los Estados  y en cualquier persona.

Denunciamos la falta de coherencia de muchos Estados que han firmado la Declaración Universal de los DDHH, la han incorporado en su ordenamiento jurídico, y luego, tienen una praxis política en la sociedad civil, completamente distinta.

Denunciamos la falta de coherencia de muchos políticos que llevan un parlamento y una praxis muy alejada de la que hacen gala en sus declaraciones.

Denunciamos  la falta de coherencia de la Iglesia Católica por llevar una praxis regida por el poder, el prestigio y el dinero que se aparta completamente del mensaje inicial del Evangelio.



sábado, 15 de septiembre de 2018

¿Un laico cristiano?



José María García Mauriño
Septiembre 2018


La  pregunta la formulo así, porque pienso que lo primero es la consideración de la persona, Qué significa que una persona sea laica? Se trata de una distinción clerical que la Iglesia hizo en el s.II distinguiendo entre clérigos y laicos. La sociedad no está formada por clérigos  (el clero lo forman Papa, Obispos, Curas frailes, monjes y monjas) y laicos, La sociedad está formada por hombres y mujeres, ricos y pobres, gobernantes y gobernados, etc. La sociedad es un mosaico de individuos y de pueblos, de comunidades,  diferentes en sus creencias, y convicciones, que pueden ser confesionales o no; unos y otras como particulares. Los laicos lo forman todos los demás que no son clérigos,  son la mayoría. Y se podrían definir como “un ciudadano o ciudadana de a pie”. Y cualquier ciudadano/a puede abrazar cualquier creencia o religión, o no tener ninguna. Cualquier laico puede ser cristiano, budista, musulmán, etc. o no tener ninguna religión, o tener sus propias convicciones. No hay ninguna contradicción entre ser laico y ser cristiano.

¿Qué añade la laicidad al Cristianismo? Entiendo por laicidad un principio de convivencia democrática que promueve y garantiza el derecho a la Libertad de Conciencia de las personas. Además, la separación efectiva de Iglesia-Estado. Separación de la esfera civil de la religiosa. Un Estado que legisla y actúa para todos los ciudadanos y ciudadanas diferentes, de forma que todos puedan vivir en igualdad con el máximo de libertades. La religión tiene carácter sagrado, y el Evangelio es laico. Y, por tanto, el cristianismo, la religión cristiana, no puede comprender a Cristo desde lo sagrado, sino desde lo laico.

La laicidad pone las cosas en su sitio Lo primero es la persona y sus derechos fundamentales, después la elección de religión o creencia o convicción, o no tener ninguna religión ni creencia. Y en otro orden, el Estado, en el ámbito de lo político, y la religión en  el ámbito de lo sagrado, sin confundir los planos, sin injerencias de lo sagrado, de las morales cristianas, y credos religiosos en las decisiones, leyes, normas, propias del ámbito sociopolítico.




jueves, 28 de junio de 2018

¿Qué es preferible la Moral o la Ética?



REFLEXIONES SOBRE ETICA Y MORAL

¿MORAL VIVIDA, ÉTICA PENSADA?
José María García Mauriño
Junio 2018
Si profundizamos  un poco,  podemos ver que ética y moral no son lo mismo. En la sociedad, los que están en el poder, la clase dominante, nos inducen a pensar que son más o menos lo mismo. Nos imponen una única forma de pensar, sentir y valorar. Es parte del pensamiento único. Según ese pensamiento decimos que es Bueno  lo que ellos dicen que es bueno. Y decimos que es Malo o que no está bien, a lo que ellos dictaminan que es Malo o que no está bien. ¿Cuándo se puede decir que una persona es ética, o cuando es moral? ¿Cuáles son la ética y la moral vigentes hoy? 
El problema consiste en que hacerse estas preguntas nos hace pensar y  nos hace valorar las cosas de distinta manera. Porque se trata nada menos que saber discernir de alguna manera lo que es Bueno y lo que es Malo. La ética y la moral, son dos niveles distintos,  son dos maneras distintas de pensar y valorar las cosas y las personas.  Y vuelvo a preguntar, por ejemplo, para llegar a alcanzar un cierto grado de felicidad, ¿hay que ser ético o hay que ser moral? ¿Con qué código, o norma de conducta, trato de orientar mi vida, con la normativa que me imponen, por parte del poder civil o religioso, o con el sistema de principios y  valores que yo elijo y voy elaborando por mí mismo? La ética no responde sólo a la pregunta ¿qué debo hacer?, sino ¿por qué debo hacer esto o lo otro? O por qué no debo hacerlo.

Según la sentencia de Aranguren (la moral es la moral vivida, la ética es la moral pensada) la diferencia entre ética y moral sería esta. La moral es la que orienta las costumbres de la ciudadanía por los códigos de conducta imperantes en la sociedad. Lo que está vigente. Lo que hace todo el mundo.  La ética es la reflexión filosófica sobre dichas conductas. Lo moral se refiere siempre al campo de la conducta, de las acciones: lo que se hace cada día, en cada institución (familia, parlamento, economía, etc.), regido por códigos concretos de conducta de tipo religioso o civil. Se trata de las costumbres vigentes en la sociedad, regidas por unas normas que emanan de la misma sociedad sin saber a punto fijo de quien o de dónde han salido esas normas concretas, de tipo familiar,  social,  económico o político. Responde a lo que todo el mundo hace, a los comportamientos diarios de la gente, que ordinariamente se rigen por los deberes u obligaciones impuestas por esta sociedad capitalista, sea de tipo civil o del ámbito religioso. Prescribe lo inmediato para la acción, dictado por el orden establecido por los poderes sociales, políticos o económicos

 Sabiendo que se trata de una sociedad capitalista, muchos comportamientos que son manifiestamente inmorales, aparecen como “normales” porque se adaptan a las normas establecidas en la sociedad. Y seguimos pensando que la ética no es lo mismo que la moral. La ética no puede confundirse con la llamada "moral". No es lo mismo ética que moral. Cuando la ética se confunde con el orden existente, con lo que está establecido, con lo de siempre, con la moral vigente, se convierte en una máquina de construcción y de conservación del sistema social vigente, es decir, del sistema capitalista. Hemos visto cómo la moral de la guerra, por ejemplo, se identificaba con el destino del petróleo, y el derecho internacional con el reparto actual del poder. La cultura de la guerra que han creado los centros de poder, ha logrado presentar el conflicto armado como una pieza necesaria de la misma naturaleza de las cosas, algo propio del paisaje humano. La ética tiene un paisaje de principios, normas y valores que resulta irrenunciable: un síndrome de valores, como diría Erich Fromm, como son la libertad, la justicia, la Vida, la verdad, la solidaridad, la paz, el respeto por los derechos humanos, que se convierten en convicciones y orientaciones de conducta, muy distinto al que ofrece la “moral”. La ética siempre será una reflexión crítica, a la luz de los Derechos humanos o de los valores éticos, que juzga al sistema social vigente. Y el pensamiento crítico siempre es molesto al orden establecido. Criticar es juzgar con valentía, es identificar méritos y debilidades; desvelar lo oculto, actuar de forma abierta y no dogmática; llamar a las cosas por su nombre. Es una actividad que implica riesgos porque teme los juicios que puedan descubrir sus errores y debilidades. La crítica es, por naturaleza, polémica; genera discordias y enemigos, pero también amigos. Puede producir ideas y conocimientos, así como cambios, siempre necesarios, en las obras y en los seres humanos. De ahí que lo normal es que el poder establecido o dominante trate siempre de suprimir o de ocultar la crítica  No quiere, ni soporta un sistema de pensamiento que ponga al descubierto  las contradicciones de unas conductas que se dicen “morales” porque siguen las normas y leyes establecidas, pero que esas conductas no son éticas. Y hay un cierto clamor popular de “falta de ética” en la sociedad, no de falta de moral.

Al llegar aquí no tengo más remedio que hacerme unos serios interrogantes: por ejemplo. ¿Qué significa la paz para los que hacen la guerra? ¿Es acaso la paz el fin que persiguen cuando acaben la guerra? ¿Es lo mismo paz que sumisión a las condiciones de paz que imponen los vencedores? ¿Se pueden llamar vencedores a los que ganan la guerra? San Agustín, en su obra "La ciudad de Dios" definía la paz como la "tranquilidad en el orden"; pero, nos preguntamos ¿de qué orden se trata? la guerra del Golfo se terminó en 1991, hubo desfiles militares victoriosos, medallas, condecoraciones, ascensos, ¿acaso hemos alcanzado la paz en el Golfo? ¿Ha alcanzado la humanidad una suficiente estatura moral para crear un nuevo orden? ¿Ya hemos establecido un criterio ético de convivencia, de diálogo y de comunicación humanas entre los pueblos y sus culturas? ¿Modificará alguien su sistema ético por lo ocurrido con  los refugiados, por las muertes incesantes de emigrantes en  el Mediterráneo? ¿Acaso no nos plantean problemas éticos estos escenarios?
Actuar moralmente es actuar conforme a los códigos de conducta de nuestra cultura, forma de vida o grupo social. En el límite es actuar conforme a algún código. Llamo ética a la reflexión sobre las morales concretas en las que siempre estamos.
El desafío ético que nos impone la sociedad mundial caracterizada por un gran pluralismo cultural y un sistema económico que hace crecer la diferenciación económica y la desigualdad social en el planeta, es el de encontrar un fundamento intercultural que respete la diversidad moral e incluso la favorezca, pero que al mismo tiempo pueda criticar a todas las morales por igual. En los países pobres la estructuración del poder mundial se hace muy visible y presente en la vida cotidiana de millones de personas. La filosofía moral en los países industrializados muchas veces obvia la pregunta de los efectos de su acción y de sus morales concretas sobre la mayoría de la humanidad aunque se hable de derechos humanos. Se reflexiona más sobre las condiciones del diálogo democrático, el lenguaje y sus implicaciones en el interior de los países ricos, que sobre las consecuencias y los efectos mundiales de su modo de vida respecto a los demás modos de vida del planeta. Quizás es en los países pobres donde pueden plantearse preguntas que muchas filosofías morales de los países ricos no pueden responder porque no están interesados en plantearse determinadas preguntas.
Una definición de ética podría ser ésta: es el conjunto de principios, normas y valores que cada uno/a va eligiendo libremente durante su vida, para orientar correctamente su conducta. Se podría dar otra definición. Por tanto, la ética no es intemporal: unos principios, normas y valores que sirven para todos los tiempos. Cada uno, cada una, va eligiendo (es el problema de la libertad) y priorizando una escala de valores que le sirven para orientar su conducta concreta, la de su vida personal y  única. La vida siempre es temporal y por tanto, histórica.
La definición que da Wikipedia:
 El término ética proviene de la palabra griega ethos, que originariamente significaba “morada”, “lugar donde se vive” y que terminó por señalar el “carácter” o el “modo de ser” peculiar y adquirido de alguien; la costumbre (mos-moris: la moral).
La ética tiene una íntima relación con la moral, tanto que incluso ambos ámbitos se confunden con bastante frecuencia. En la actualidad se han ido diversificando la Ética son el conjunto de normas que vienen del interior de la persona y la Moral las normas que vienen del exterior; es decir, de la sociedad.