viernes, 26 de julio de 2013

ETICA GLOBAL

  



José María García-Mauriño
Marzo  de 2013




1.- Frente a la Globalización económica y financiera, una ética global

      En este nuevo escenario del Planeta, con la Globalización económica y financiera, la ingeniería genética, los medios de comunicación sin fronteras, la pobreza que llega al 80% de la población mundial, no bastan las éticas personalistas, individualistas, de hasta ahora. Estas se suponen, pero hay que darles un contenido mucho más amplio. A problemas globales, respuestas globales. El mundo está en crisis. Se puede decir que la Globalización económica y financiera no tiene ética, sí tiene un enorme poder económico y financiero, mucho más que político. El mundo es único, No hay dos o tres mundos, hay un solo mundo. No el Primero, Segundo, Tercer Mundo y hasta Cuarto Mundo. ¿Cuántos mundos? ¿Por qué tanta división, porqué tanto interés en dividirnos? Esto es síntoma de una crisis muy seria: la crisis social, la crisis del sistema de trabajo, la crisis ecológica.

      Problemas sociales: no hay dos clases sociales, el proletariado y la burguesía, hoy están los que viven bien, sólo unos 1.000 millones de seres humanos, y los que se mueren antes de tiempo, unos 5.000 millones de personas. El mundo de los ricos y el mundo de los excluidos. Unos el 99% , otros el 1%.

      La crisis del trabajo: las nuevas formas de producción, cada vez más automatizadas, prescinden del trabajo humano; en su lugar entra la máquina inteligente. Se fusionan las grandes empresas, los grandes bancos, todos quieren sacar el máximo rendimiento económico. Prescinden de los costes, y echan fuera a miles de trabajadores y trabajadoras que van a formar parte del mundo de los excluidos. Si no hay trabajo, ¿habrá ocio? ¿y de qué viven, de qué comen?  ¿Cómo hacer funcionar un salario ciudadano?

      Y la crisis ecológica, por llamarla de alguna manera: la naturaleza se va muriendo, la tierra que pisamos, los campos que nos nutren, van desapareciendo. Los daños ambientales se difunden por todo el planeta. Los acuerdos de Kyoto no se ven respaldados por muchos países, entre ellos EEUU, Japón y Canadá. La Tierra es un ser vivo y en ella vivimos los seres humanos. Somos un solo mundo, formamos un todo orgánico  y vivo. Esta unidad, naturaleza y 7.000 millones de personas, está siendo desbaratada. Es una totalidad, una unidad indivisible, no es un agregado de partes, no es un mosaico de regiones, pueblos, países, continentes, y océanos disociados. Es una malla formada por una red muy compleja de interdependencias, de interconexiones de muchas clases: el mundo es un sistema uno y supercomplejo. Esta complejidad entraña una fragilidad digna de mucho cuidado. Y es urgente la ética del cuidado.

      Es mucho lo que hoy día está en peligro. Este nuevo escenario plantea nuevos interrogantes, muchísimas dudas. El gran desafío ético y político son los dos tercios de la humanidad, pobres, excluidos, oprimidos, parados, inmigrantes. Nos plantean muchas exigencias. A todos. No se puede mirar a otro lado, nos miramos a nosotros mismos, nos exigimos a nosotros mismos, porque formamos parte de este universo. Somos el pequeño tornillo de una máquina gigantesca. Y es una máquina viva, y somos unos tornillos vivos. ¿En manos de quienes está esa máquina? ¿Quien la gobierna?

      Podemos decir que la Globalización económica y financiera que tratamos es un proceso complejo que no es neutro, se trata de un desarrollo específico, el desarrollo económico financiero capitalista que pone su objetivo en conseguir el máximo beneficio en el menor tiempo posible y por encima de cualquier otra consideración. Esta Globalización no la puede evitar ningún país, ni ninguna organización. Por ejemplo, no se puede controlar la Globalización sin las organizaciones multilaterales. No se pueden abrir los mercados sin pasar por la Organización Mundial del Comercio. La deuda de los países pobres, que suman la cantidad de 2,6 Billones de dólares (499 billones de pts.), no se puede anular sin contar con el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional. No se pueden promover reformas sociales más elevadas sin la Organización Internacional del Trabajo. ¿Todo tiene que depender de las decisiones de estos altos organismos?

      Debemos reconocer que la Globalización económica y financiera todavía no ha dado respuesta a los grandes desafíos de la sociedad, como la pobreza, el sida y un sinfín de otros males socioeconómicos. Sus planteamientos no pueden ofrecer soluciones, porque no tienen valores éticos, humanitarios. Lo que les preocupa es ese acaparamiento de la riqueza, de  las fuentes de energía y de los medios tecnificados, de una mano de obra cada vez más reducida y peor pagada, unas grandes máquinas contables que distribuyen esa riqueza como les conviene, llamadas Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Organización Mundial del Comercio, y que a todo ello se le sigue llamando Globalización económica y financiera.

2.- Una ética basada en la naturaleza

      Asistimos en la actualidad a un poderoso retorno a la naturaleza. La naturaleza es mucho más que la natura de los medievales y la naturaleza de los modernos. Nos sentimos más cercanos de la physis (fisis) de los griegos. Esta naturaleza es el conjunto articulado de todas las energías del universo. Esta naturaleza es el punto de partida de una ética global. Todas las éticas han nacido de la reflexión humana del ethos (carácter, hábito, costumbre), que es de naturaleza universal. El ethos configura la actitud de responsabilidad y cuidado ante la vida, la convivencia social, la preservación de la Tierra. Lo que buscamos ahora es un ethos que sea adecuado a la plataforma de la historia, que es global y planetaria. Problemas globales, éticas globales.

      ¿A qué llamamos ética? Todos sabemos que proviene de la palabra griega ethos, que además de significar costumbres, comportamientos, tiene el significado de "morada". Es decir, el abrigo permanente de los animales, nido, madriguera,  (establo) o de los seres humanos (casa). Los seres humanos delimitan su parcela y construyen su morada en la naturaleza, la madre Tierra. Y la madre naturaleza se llama en griego physis (fisis), que suena a física, algo real, material. Quiere decir que la morada le hace echar raíces en la realidad material, física, le da seguridad y le hace sentirse bien en el mundo. Esta morada no viene ya dada de antemano, sino que debe de ser construida día a día mediante la actividad humana. Esta es la obra de la cultura. Es decir, el ethos no es una realidad acabada. La naturaleza humana lo mismo que el universo no es algo ya hecho y terminado de una vez por todas, sino que es una realidad que siempre se está haciendo. Entonces, es cuando ya podemos traducir ethos por ética. Y en este contexto parece como que se da una cierta identidad entre naturaleza, como la madre Tierra, y la naturaleza como sinónimo de naturaleza humana. ¿Son dos cosas tan distintas que las podamos separar?

Fundamentos de una ética natural:

      Desde el punto de vista filosófico y estrictamente racional, nos parece irrenunciable una reflexión sobre la naturaleza humana. Para un ethos universal y planetario esta cuestión es crucial. El ser humano se encuentra arraigado como un ser-en-el-mundo junto a otros y dentro de la naturaleza.
      Para Aristóteles, el centro del ethos, de la morada, era la felicidad humana, en el sentido de gozar de una situación de autonomía personal y social. Entre los griegos del tiempo del Filósofo, toda persona era al mismo tiempo un individuo y un ciudadano de la polis (la ciudad). El ser persona lo constituía el ser individual y el ser político. Un animal político, según la misma definición aristotélica: un ser vivo en su dimensión individual y en su dimensión política. La condición social del ser humano hace que el negro sea lo mismo que el blanco y todos tenemos la misma dignidad. Y no podemos alcanzar la felicidad si no desarrollamos todas nuestras capacidades personales y políticas en la realidad política y social de nuestro entorno. Sin dividir por un lado el subjetivismo de la persona y por otro, el lado social o político de su entidad. No se podían separar. Son una sola cosa.

      El término naturaleza aparece en los filósofos griegos cuando tratan de interpretar el universo; y casi todos sus tratados se titulan peri fiseos, acerca de la naturaleza. El sentido etimológico de este término es el mismo en todas las lenguas indoeuropeas; y significa: nacer, brotar desde dentro, surgir, desarrollarse, salir hacia fuera. En el interior de las cosas está la razón y la fuerza última de sus características o propiedades. Siempre una realidad viva, dinámica, nunca estática. El fuego tiene la propiedad de quemar, las cosas son 'pesadas' por naturaleza. La naturaleza tiene una fuerza interna que le hace moverse, cambiar, crecer, mejorar. Y la naturaleza del hombre es rigurosamente corpórea. La relación ser humano-naturaleza es dialéctica. Y encontramos en ella el respeto, la convivencia, la adaptación, la tolerancia, la solidaridad entre todos y todas.
      La felicidad lleva consigo el ser virtuoso. La virtud, en griego es areté y significa la capacidad física de hacer algo bien. Es decir, ese esfuerzo, esa actividad del alma, que realiza la recta razón (el 'orzos logos') por conseguir la felicidad con la plena realización humana; a la naturaleza del ser humano le corresponde como cualidad primordial, la razón. Y vivir bien, éticamente, es vivir según los dictados de la razón. Entonces, concluimos, que no hay diferencia entre vivir según la naturaleza y vivir según la razón: la bondad o malicia de los actos siempre se enjuician teniendo como punto de referencia al orden entero de la naturaleza humana. Lo moral, para los griegos, es inseparable de lo físico. (hablamos del 'vicio' que tiene la puerta que no cierra bien; o de las 'virtudes' medicinales que tienen tales hierbas, etc.). La ética no fué en Grecia cuestión propiamente moral, sino física. La virtud por antonomasia de la vida moral es la justicia o dikaiosine, pero en Grecia no tiene el significado moderno de justicia, sino el de justeza, de 'ajustamiento' al orden de la naturaleza. Así, la felicidad es ese ajustamiento al orden natural. La felicidad simplemente humana consiste en restablecer en nosotros mismos y en la sociedad, el orden natural.

      La naturaleza humana, la llamamos también physis (fisis), en el sentido de energía originaria, algo que crece, se desarrolla, tiene fuerza interior. La razón, el logos, forma parte del ser humano, es un órgano de la misma naturaleza que le capacita para captar lo que es bueno y lo que es malo para la morada humana. El logos (la razón) y el ethos forman un matrimonio feliz y armónico. Pero tanto el logos como el ethos no están en el aire, no se sitúan en el terreno de lo conceptual o abstracto, sino que están insertados dinámicamente en la realidad de la historia. Los dos forman un proyecto de vida por el que van caminando a través de los tiempos. Tienen una orientación, una senda, marcada por la ética para andar por la vida con acierto y rectitud.

      ¿Qué quiere decir que una persona tiene ética? Significa que esa persona posee unos principios, normas y valores, con los que orienta su caminar por la vida para alcanzar la felicidad. Significa que tiene hecha una opción fundamental por la vida, valor ético supremo, así como otros valores, justicia, libertad, amor, verdad, igualdad. ¿Qué quiere decir que una persona carece de moral? Que esa persona carece de principios y actúa en la práctica, en su comportamiento y conducta diaria, como si no tuviera esos principios elementales éticos. Por tanto, falta de ética, es falta de principios y actitudes fundamentales. Falta de moral, significa realizar en la vida actos contrarios a los principios.

      En resumen: lo natural o físico, y lo moral o ético no eran entre los orígenes griegos, dos órdenes distintos, sino dos momentos de un mismo orden, el orden natural, o el ordo naturae. Por tanto, de la misma naturaleza se puede deducir todo el mundo de la ética: de la naturaleza, del ES se puede deducir la conducta, el DEBER-SER. No son dos cosas distintas, sino una misma cosa, la naturaleza que no es estática, inmóvil, fija, sino que es una sustancia que está en constante cambio y movimiento. Por eso, no se contenta con ser o 'estar', sino que avanza constantemente en esa tendencia viva hacia un deber-ser. Es decir, hacia la Utopía. La naturaleza lleva consigo el impulso ético. Deducimos, lógicamente, que los comportamientos, las conductas, lo que debemos ser cada uno de nosotros en nuestras actividades como personas, tenemos como punto de referencia insoslayable la naturaleza. Si hay conductas que van en contra de esta naturaleza, sus conductas son malas, perversas, van contra el orden natural. Todo lo que favorezca este orden tiene que ser necesariamente bueno. Si se ajusta a este orden es bueno, si se aleja de este orden es malo. El punto de referencia, insistimos, es la naturaleza, no el llamado "orden económico internacional", propio de la Globalización neoliberal.

Aplicación del ethos de la naturaleza a la Globalización económica:

      Pero esta naturaleza no es algo separado del universo. Forman un todo, una globalidad. No está el ser humano en el Planeta tierra como un huésped. No es la persona la que "domina" la Tierra. No está aquí para explotarla. No se pueden explotar las selvas de Guatemala y del Ecuador para conseguir más pozos de petróleo. La United Fruit Company con media Guatemala dentro ha explotado su riqueza agrícola para crear una nueva industria agroalimentaria más rentable. No estamos contra la madre Tierra, sino a su lado, formando un todo orgánico con ella. Los seres humanos que habitamos este planeta, formamos parte de él. Y la razón, el logos, de los seres humanos, no pueden estar en contra de su propia naturaleza. Sólo algunos desalmados son los que exprimen los recursos y riquezas de este planeta para beneficio propio y para pobreza del resto de la humanidad.

      La ética por naturaleza no es violenta. No se puede hablar de una ética agresiva. Porque la naturaleza física y la naturaleza humana no son de por sí violentas. Tienen un proceder gradual y pacífico en la búsqueda de la felicidad de todos los seres humanos. No consiguen sus fines de un golpe, o dando golpes, sino dando pasos, con respeto a sí mismos y a su entorno. Su modelo de desarrollo es gradual, sostenible, siguiendo las etapas propias de su naturaleza, al margen de los valores de ganancia y consumo. Respecto a la cuestión social, los excluidos, los parados, los oprimidos, los inmigrantes, todos los pobres de la Tierra, la naturaleza no los reconoce, no acumula residuos. No son un producto natural de su proceso. Forman parte de un proceso antinatural. El hecho de que el sistema mundial excluya prácticamente a dos tercios de la humanidad, denuncia su carácter anti-natural.

3.- La revolución de la ética.

      En la actualidad, la producción, distribución y comercialización de los bienes naturales y culturales, aquellos que son necesarios para vivir, son profundamente desiguales, porque privilegia a unas minorías que detentan el poder, el tener y el saber, frente a unas mayorías que ni tienen, ni saben ni pueden. Los bienes económicos llevan en su entraña un destino, una orientación clara: deben de servir a la mayoría, al bien común, para cubrir las elementales necesidades de la vida humana. Como son la tierra, el trabajo, la vivienda, la salud, la educación, la cultura, participación, ambiente, descanso y fiesta. La vida de todos y de todas, sin excluir a ningún ser humano. Si estos bienes se desvían, si se orientan, al bien particular, al beneficio de unos pocos, están tergiversando el sentido originario y natural de esos bienes. En eso consiste la corrupción, en des-naturalizar una cosa. Si ahora estamos así, es porque el modo de producción dominante, que en su conjunto podríamos llamar el Mercado, es el que impone este capitalismo neoliberal, llamado Globalización. La ética va más allá de lo puramente individual. Va a la raíz del ser humano, que es a la vez personal y político, y además forma un todo con la madre Tierra. Si se acepta sin más esta Globalización económica y financiera, sería ir en contra de su propia naturaleza. Hay que asegurar al pobre, al oprimido, a todos los excluidos de la Tierra que vivan, no que vayan muriendo antes de tiempo. El equilibrio sistema-Tierra debe permitir que todos los seres vivos sigan existiendo y viviendo.
      Decía un alto empresario norteamericano a un profesor universitario de ética: "Usted se enfrenta a las principales fuerzas de la naturaleza. Usted es un ingenuo (...) Sólo existe un único sistema de sistemas. Es un sistema internacional de las monedas que determina la totalidad de la vida en este planeta. Ese es el orden natural de las cosas (...) El mundo es un conjunto de empresas inexorablemente determinadas por las leyes inmutables de los negocios. El mundo es un inmenso negocio". (La cursiva es mía).

      El intento de cambiar las actuales formas de relación de los hombres con la naturaleza, y la relación de los seres humanos entre sí, es ya una revolución. La ética fundada en la naturaleza debería afrontar la cuestión de los excluidos. Es cuestión de cambiar este modo de producción tan altamente competitivo y tan mínimamente cooperativo. Es decir, que esas tecnologías punta que sustituyen a la fuerza de trabajo, que sólo privilegian las ganancias de los grandes (bancos, empresas, medios de comunicación), lleguen a todos y a todas de tal manera que se vaya acabando el paro estructural, la pobreza universal y la exclusión social.
      Este sistema que llamamos Globalización, no tiene delante de él nada más y nada menos que la Utopía de miles y miles de trabajadores, y millones de excluidos de todos los países. Son las fuerzas antiglobalizadoras. En Génova, Julio 2001, se han reunido más de 800 asociaciones antiglobalizadoras. La ética es Utopía, es un deber-ser, basada en valores fundamentales. Y es radicalmente contradictoria con la racionalidad del sistema. Nosotros optamos por una vida para todos y todas, incluida la naturaleza. No se trata de una ética en abstracto, sino la vida humana en concreto, en su carácter absoluto y universal. Pero, nos tropezamos con el Mercado. Este ídolo moderno de la Globalización (como parte del sistema de economía de libre mercado) es el que decide sobre la vida y la muerte de la humanidad y del cosmos. La ley del Mercado llega a ser lo absoluto y la vida humana lo relativo. Lo principal es el beneficio, las personas no cuentan, o solo cuentan en relación con el beneficio. La idolatría de este Mercado está exigiendo vidas humanas todos los días.

      La revolución de la ética consiste en decirle al Mercado que va en contra de la naturaleza de las cosas y de las personas. El Mercado no es "natural". Intentan persuadir a la gente que las leyes económicas son "leyes naturales", como si fueran inmóviles, necesarias, y que todos tenemos que acatar. Como si fueran las leyes físicas o cósmicas como puede ser la ley de la gravedad, o las leyes que rigen el movimiento de los astros. El Neoliberalismo no es el estado natural del hombre o mujer. Quieren que nos resignemos pensando que las cosas son como son porque así son de su natural.
      Los criterios que rigen la ética son universales y universalizables. Los criterios que rigen el mercado no son universales ni universalizables. Ahora los quieren universalizar, "globalizar". Este Mercado no es universalizable, porque es un mercado de muerte no de vida. No es universalizable este consumo propio de los europeos y americanos, o del Occidente. No es universalizable la producción de armamentos, ni el escudo antimisiles, tampoco las drogas y la prostitución. No es universalizable este sistema de Medios de Comunicación social. Imponernos unas leyes del mercado como si fueran la solución de los problemas de la humanidad; lo único que se exige es "tener fe en el mercado". El presidente Bush decía en la reunión del G-8 en Génova que para que aumentara la prosperidad en el mundo, había que disminuir los impuestos, disminuir el grado de representatividad de los ciudadanos y ampliar la libertad de mercado (Julio 2001).

      ¿Se pueden explicar las leyes del mercado por las leyes de la naturaleza, por ese "ordo naturae"? ¿Las leyes del mercado llegan a todos y a todas, con la finalidad última de que la gente, los 7.000 millones de personas que hay en este Planeta, existan y vivan? La naturaleza humana, incluido el cosmos, se rigen por unos principios y valores que llevan al desarrollo de los seres vivos y a la felicidad de los seres humanos. La fuerza que tiene este mercado no tiene paralelo con la fuerza intrínseca que tiene la naturaleza. La fuerza moral, intelectual y espiritual de los pobres y excluidos es más fuerte que el poder del dinero y de las armas más potentes.

      Esta revolución de la ética no está llamada a regular o humanizar  el sistema actual, para evitar sus abusos y excesos. Algunos proponen una "economía social de mercado". Es la propuesta de la doctrina social de la Iglesia católica. Es el tipo de Iglesia conservadora que busca una reconciliación entre el neoliberalismo y el cristianismo[1]. Y busca reelaborar una doctrina social dentro de la lógica de la economía neoliberal del mercado. En este proyecto se invierten millones de dólares y trabajan en él miles de intelectuales afines a las Iglesias católica o protestante. Aquí se identifica la defensa de la vida, de la familia y del mercado, se busca moralizar el mercado y evangelizar a los empresarios. Este proyecto tiene mucho poder, pero no tiene ética.

Una ética desde las víctimas.

      Tratamos de establecer una posible ética global, frente a la Globalización económica y financiera. Difícil tarea. Al menos señalar una jerarquía de valores prioritarios en todas nuestras actividades políticas y privadas para lograr una pronta satisfacción de las necesidades más básicas de cualquier ser humano. Esas necesidades no están satisfechas en la mayoría de la población, en más de 4.000 millones de seres humanos. Estas personas son las víctimas de este sistema. Es una exigencia de decencia planetaria, de un nuevo pacto ético de la humanidad. Al menos de facilitar la obtención de los mínimos que reclama este Universo. Difícil tarea por no tener respuestas claras sobre cómo afrontar tantas preguntas en este nuevo siglo. ¿Cómo afrontar la Deuda de 499,2 Billones de pesetas -2,6 Billones de dólares- que tiene el Tercer Mundo? ¿Cómo afrontar la pobreza producida por este modelo de desarrollo occidental?

      Es una ética anti-Globalización económica y financiera, porque nuestra ética es el arte de vivir, es un sistema de valores humanitarios que orientan la vida de todo el planeta, incluidos los 7.000 millones de seres humanos. Lo importante es que la gente viva y viva con dignidad. Los que propugnan la Globalización económica y financiera no se puede decir que tengan ética, aunque tengan mucho poder. Proponemos estas orientaciones fundamentales, siguiendo a Leonardo Boff[2]:

 Atención a la naturaleza:  ética del cuidado

      Esta atención a la naturaleza significa tener los ojos abiertos a la realidad, a esta realidad, saber mirarla y estar atento a sus necesidades y tratar de satisfacerlas. Atenderla es cuidarla si queremos sobrevivir. Atender a un niño es cuidar de que no le falte lo esencial, estar con él y no mirar a otro lado, des-cuidarse. Se precisa, pues, un cambio estructural, una revolución básica que reorganice las relaciones de cada uno consigo mismo, de las personas entre sí, y de las personas con la naturaleza. Una nueva forma de vivir no destructiva del ser humano o de la tierra.

      En realidad solo se cuida lo que se quiere. Y solamente queremos aquellas cosas o personas que cuidamos. Lo que merece ser respetado, ("respeto y veneración ante toda forma de vida" que diría Sweitzer), merece seguir existiendo y viviendo. Una cosa esencial del ser humano es el cuidado: una relación amorosa con la realidad, todo lo que amamos lo cuidamos, si no lo cuidamos se deshumaniza. Atender y cuidar nuestro único Planeta. Atender y cuidar sobre todo a los pobres, los excluidos, los inmigrantes. Atender y cuidar nuestros propios cuerpos y salud. Tener mucho cuidado con nuestros compromisos de amor y de justicia a los demás. Cuanto más cuidamos de las cosas más duran. Las cosas con sus valores y sus mensajes. Hay que tener sensibilidad para captar el mensaje que hay detrás de cada realidad.

. Una respuesta adecuada: ética de la responsabilidad.

      Toda persona tiene que responder de su existencia, de su vida, junto con la existencia y la vida de los demás y de la Tierra misma. Y así se hace corresponsable, se hace solidaria. Se trata de la supervivencia de todos los seres humanos y del resto de los seres vivos. Sentirse responsable es sentirse sujeto de conductas en un sentido que favorezca la naturaleza. Esta sería la respuesta adecuada. Es un imperativo categórico según Kant: "Obra de tal manera que las consecuencias de tu acción no sean destructivas para con la naturaleza, la vida y la Tierra". Se podría formular una triple responsabilidad: con respecto al ambiente, ante la calidad de vida de todos los seres, y responsabilidad generacional.

      La vida es sagrada, toda vida, desde el ser más ínfimo, la ameba proteus,  hasta llegar al ser humano. Participamos del mismo código genético, y por tanto, respondemos solidariamente de él. Desde aquí, instaurar la ética de la vida. La ética es el arte de vivir. La vida como centro, el centro no lo tiene la economía. Aquí la filosofía puede hacer su aporte. La estructura básica del ser humano no es solamente la del logos-razón, sino también la sensibilidad, la afectividad.

 Cohesión armoniosa: ética de la solidaridad y del diálogo

      Existe una interdependencia de todos los seres que es el fundamento de una convivencia armoniosa, no conflictiva. Como esta interdependencia creada por el sistema no nos sirve, hay que partir de algo más sencillo. Un consenso mínimo entre los hombres y las mujeres que entreteja otro tipo de relación completamente distinto que nos ayude a vivir. Nosotros hemos creado el artilugio de la autodestrucción. Podríamos destruir varias veces la propia tierra. La vida depende de la solidaridad. Nadie se da la vida a sí mismo, sino que la recibe de alguien que la acoge solidariamente y la introduce en la comunidad de los humanos. Comunidad política, comunidad social, familiar. Esto tiene que cambiar, pero ¿cómo?

      Si de verdad queremos vivir tenemos que organizarnos para ello. Nos salvaremos a través de una ética mínima entre los humanos. Un pacto ético que pueda salvar a la humanidad. La aceptación de un  código ético universal: los Derechos Humanos. Una ética del diálogo planetario. Una norma que respete el proceso de relación y comunicación. Sería inmoral no sentar a la misma mesa a los excluidos y silenciados, desde una base de igualdad y simetría, aceptando que participen en el discurso comunicativo. Una óptica nueva, en función de la vida y los sistemas para la vida. No solamente actos. Es cuestión de generar actitudes. Una visión diferente de la realidad. Superar esta visión economicista pero sí  materialista de crear más bienes y servicios. Pasar a una visión más social, a una ética del compartir. Que el centro de todo no sea el mercado. El centro es la persona, los pueblos con sus potencialidades. Y la economía no como centro sino como medio para su desarrollo.

---oOo---






    [1] Ver el interesante artículo de Paul Richard, en la Revista "Frontera", 17, Enero-Marzo 2001,p. 84
    [2] Puede verse el excelente libro recientemente aparecido "Etica planetaria desde el Gran Sur", Ed, Trotta, Madrid 2001.

martes, 23 de julio de 2013

TRES PRINCIPIOS DEMOCRÁTICOS


En España, para tratar de establecer  una convivencia pacífica, democrática, en un Estado laico y en una sociedad plural, estimamos que es preciso tener en cuenta estos tres principios fundamentales, aceptando la Constitución de 1978:

 

1.- Principio de Laicidad:

Se entiende como laicidad del Estado la independencia y separación efectiva entre el Estado y las iglesias, entre los planos secular y religioso. En clave histórica, diríamos que es la autonomía de lo político y civil respecto a lo religioso. Esa separación de esferas afecta tanto al orden económico y político como al doctrinal y moral. En nuestro país dicha autonomía tiene muchas aristas, pues venimos de etapas históricas de plena identificación entre la Iglesia y el Estado. Sobre todo, desde 1978 vivimos en unas coordenadas en las que, según nuestra Constitución, (art. 16.3) el Estado español es aconfesional, es decir, no se adscribe a ninguna confesión religiosa. Ello no quiere decir que sea contrario a la religión, ni que profese varias confesiones a la vez. Significa simplemente que es laico, independiente de todo credo religioso. Estado aconfesional es equivalente a Estado laico. Sin embargo, la Laicidad efectiva, en la sociedad y el Estado, exige una serie de medidas, reivindicadas cada vez más por distintos sectores de la sociedad, que afectan de modo esencial a la Iglesia Católica, dado su estatus preferencial frente a otras confesiones. Un Estado democrático no puede ser confesional, no puede participar de una confesión religiosa particular, porque eso discrimina a los ciudadanos que participan de cualquier otra convicción.

El artículo 16.3 continúa "Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones." Es una manifiesta contradicción en los términos del propio artículo. No hay ninguna confesión de carácter estatal; pero expresa un papel reconocido a las creencias religiosas en el ámbito público, que no se reconoce a los demás formas de convicciones. Y la cita expresa de la Iglesia Católica es en sí un privilegio clerical. Una vez más se confunde el sujeto de los derechos fundamentales; que no es la institución Iglesia Católica y otras religiones, sino el de aquellos ciudadanos de creencias religiosas.

 

La actual situación también colisiona con nuestro marco jurídico constitucional. El contenido y contexto político de los Acuerdos Santa Sede-Estado español  representan una herencia manifiesta del Concordato franquista de 1953. De hecho, el primer acuerdo (1976) es netamente pre-constitucional y los otros cuatro, de 1979, -firmados tres días hábiles después de la entrada en vigor de la Constitución- sólo son formalmente post-constitucionales, pero contienen privilegios para la Iglesia Católica que van contra la Constitución. Chocan frontalmente con principios y derechos fundamentales, como el de Igualdad Art. 14; o el de la libertad de Conciencia. Todo ello, convierte en letra muerta el Artículo 9 .2 de la CE: “Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social”

 

Por respeto a la Constitución y a los derechos fundamentales en ella recogidos, tales Acuerdos. deben ser derogados y sustituido por leyes acordes a un Estado democrático de derecho, es decir, con máximo respeto a las libertades civiles de los ciudadanos y bajo los principios de no discriminación y no confesionalidad del Estado.

 

Creemos que nuestro desarrollo político exige superar definitivamente la implicación y mutua subordinación de facto, entre  el ejercicio de gobernar y la influencia doctrinal  religiosa. No son entendibles los residuos de Nacionalcatolicismo que subyacen en, por ej., los “juramentos ante la Biblia” en actos estrictamente políticos o la asistencia oficial de servidores públicos, en cuanto tales, a celebraciones religiosas. Menos aún lo es, la exención a las Confesiones Religiosas de impuestos que son obligatorios para todos los ciudadanos, o el reconocimiento a la Iglesia Católica de competencia jurídica para apropiarse de bienes de carácter público por el mero hecho de no estar registrado.

 

2.- Principio de igualdad:

La igualdad es el principal principio de la organización de la sociedad política democrática. No hay autentica libertad sin igualdad; y la igualdad sin libertad es un engaño. En España esta consagrada en el artículo 14 de la Constitución de 1979: "Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social." Y, repetimos, en el 9.2 "Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integren sean reales y efectivas;..."

 

Todos sabemos que vivimos en una sociedad caracterizada por el pluralismo y en ella afirmamos que hay condiciones para llevar a la práctica el derecho a la “igualdad”  Creemos que es posible armonizar la igualdad de derechos de los ciudadanos con el pluralismo de creencias, concretamente las creencias religiosas. Como es lógico, tenemos presente que el pluralismo de creencias y de valores es un hecho sociológico, en tanto que la igualdad es un derecho fundamental de los ciudadanos, Parece razonable que la conditio sine qua non para que la igualdad sea posible, en una sociedad plural, es que los poderes constitutivos del Estado de Derecho no privilegien a ninguna confesión religiosa sobre las demás. Porque únicamente en una sociedad en la que nadie es privilegiado será posible la “no discriminación”. Es evidente que, desde el momento en que una confesión religiosa es favorecida legalmente (o se da pie para que lo sea), los adeptos a esa confesión gozan de unas ventajas que rompen la igualdad de derechos con los demás ciudadanos.  Como es lógico, si se privilegia legal o económicamente a la Iglesia católica, inevitablemente los no católicos ateos, agnósticos, indiferentes, quedan en inferioridad de condiciones. Es decir, se establece un principio de desigualdad que es anticonstitucional. Por tanto, con esto  queremos decir que toda ley o toda decisión económica que tenga como consecuencia favorecer los intereses legales, económicos, docentes o de cualquier clase de una determinada institución religiosa, anteponiendo esos intereses a los de las demás confesiones, o convicciones filosóficas, introduce en la convivencia de los ciudadanos un principio de discriminación que rompe la igualdad de todos. Lo contrario supondría un principio de discriminación que haría extremadamente difícil la convivencia ciudadana en esta sociedad plural. Esto es lo que está pasando con los Acuerdos Santa Sede-Estado español de enero de 1979.

 

Por otra parte,  la Constitución Española establece con claridad y firmeza la igualdad de derechos y, por tanto, es evidente que, desde el punto de vista constitucional, no privilegia a ninguna confesión religiosa sobre las demás confesiones y convicciones que, de hecho cuentan con seguidores en España. Pero esto es verdad solamente si la situación se analiza a primera vista, es decir, de manera superficial. Porque, como sabe todo el mundo, la religión cristiana ha sido en España, durante siglos, no sólo la religión privilegiada, sino sobre todo la religión única y, en gran medida, se puede decir  que ha sido también la religión oficial. Esto es cierto hasta el punto de que el cristianismo ha sido uno de los pilares constitutivos de la cultura occidental. Más aún, esta religión única y, en buena medida, oficial, sigue teniendo su centro organizativo y administrativo en Roma, es decir, en Europa. Y desde Europa ha sido exportada a otros continentes.

Hay que tener en cuenta que las verdades de la religión cristiana y sus normas han sido utilizadas por españoles y europeos para  legitimar la colonización, la dominación y el imperialismo de las potencias españolas y muchas europeas, y de la cultura occidental  sobre el resto del mundo. Como es lógico, una historia que ha estado marcada de manera tan profunda y con consecuencias tan graves no se puede borrar por la fuerza de unas normas constitucionales, por mucho consenso parlamentario que obtengan en este momento. Porque, al hablar de todo este asunto, estamos ante una cultura de siglos, asumida e integrada en la sangre misma de las ideas más queridas por millones de ciudadanos de España y de toda Europa. En este sentido, parece lógico afirmar que el Parlamento español debe vigilar cuidadosamente para que las verdades y las normas religiosas, que vienen dictando la iglesia católica desde hace siglos, y las que rigen ahora desde 1979, no tengan ningún tratamiento de preferencia en nuestro país. Los españoles y europeos no deberíamos olvidar nunca que tenemos asimiladas las enseñanzas y las normas de nuestra vieja tradición cristiana como algo enteramente lógico y natural, cosa que no es así para los millones de personas que conviven en España y en toda Europa y que proceden de tradiciones culturales y religiosas que poco o nada tienen que ver con el cristianismo.

 

No olvidemos que, cuando se trata del catolicismo, la pertenencia a una Iglesia multinacional obliga a los católicos a profesar fe y obediencia a una instancia que se escapa al control de los Estados. Porque, aparte de su carácter multinacional, cuando hablamos de la Iglesia católica, estamos hablando, no sólo de una religión, sino además de un Estado. Un Estado que tiene sus embajadores (los Nuncios), sus relaciones diplomáticas internacionales, y que tiene la ventaja de que puede jugar, en el gran juego de la política, con dos barajas: la baraja que usa las cartas marcadas por la ley (concordatos, acuerdos, pactos internacionales...) y la baraja que usa las cartas marcadas por la conciencia, es decir, se sirve (como lo hacen otras religiones) de la presión de los sentimientos de culpa sobre las conciencias de muchos ciudadanos. Lo cual  es “jugar con ventaja”. Porque, cuando los obispos ven que les conviene, utilizan los procedimientos propios de la diplomacia y los derechos que se derivan de los acuerdos de Estado. Y cuando consideran que es más eficaz actuar como pastores de almas, presionando a las conciencias y sacando a relucir los argumentos y el lenguaje que se deriva del Evangelio.

 

Por estar convencidos de que ninguna confesión religiosa ni cosmovisión alguna puede imponer su moralidad al conjunto de la sociedad; por entender que la libertad de conciencia es anterior y superior a la libertad de las organizaciones para difundir sus propias creencias y puntos de vista, reclamamos del estado un marco jurídico nuevo que garantice el derecho de los ciudadanos a la libertad de conciencia moral, así como el compromiso por consolidar una Ética pública basada en el respeto a los Derechos Humanos. y a los principios y valores democráticos recogidos en  la Constitución.

Ello exige, entre otras prácticas políticas, la promulgación de una nueva Ley de libertad de conciencia y la búsqueda de un consenso social sobre valores democráticos fundamentales a preservar en nuestro  ordenamiento jurídico, que superen los atavismos de un Nacionalcatolicismo hace tiempo superado por la sociedad española.

 

3.- Principio de Tolerancia.

La tolerancia según  la  “Declaración de Principios sobre la Tolerancia” de la UNESCO  de 1995,  “consiste en el respeto, la aceptación y el aprecio de la rica diversidad de las culturas de nuestro mundo, de nuestras formas de expresión y medios de ser humanos. La fomentan el conocimiento, la actitud de apertura, la comunicación y la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. La tolerancia consiste en la armonía en la diferencia. No sólo es un deber moral, sino además una exigencia política y jurídica. La tolerancia, la virtud que hace posible la paz, contribuye a sustituir la cultura de guerra por la cultura de paz”.

Advierte la UNESCO que “tolerancia no es lo mismo que concesión, condescendencia o indulgencia. Ante todo, la tolerancia es una actitud activa de reconocimiento de los derechos humanos universales y las libertades fundamentales de los demás. En ningún caso puede utilizarse para justificar el quebrantamiento de estos valores fundamentales. La tolerancia han de practicarla los individuos, los grupos y los Estados”.

 

El principio de tolerancia, como se deduce del documento de la UNESCO, se basa en que todos y todas somos iguales, aunque tengamos distintas creencias, convicciones, y comportamientos. La ciudadanía exige una actitud de aceptarse y soportarse mutuamente en el espacio público de la sociedad que es de todos. La laicidad va muy unida a la tolerancia (que viene del verbo latino tollere que quiere decir soportar, aceptar, tener paciencia) que significa liberar a la política y a la moral de toda tutela religiosa, colocando en su lugar a la razón. Cuando en una sociedad laica se admite el hecho de una inmigración constante de muy distintos países y continentes, esto implica la  diversidad de religiones, credos y morales. Entonces, la tolerancia es una llamada a la ciudadanía para llegar a convivir pacíficamente y crecer personalmente. Los problemas vienen de la convivencia ciudadana del día a día, con el otro que es distinto, cuando surgen personas y grupos (los inmigrantes) que ponen en cuestión unos valores y formas de vivir  que se consideraban inapelables.

Ese reconocimiento no es una etiqueta de validez, ni de consentimiento. La tolerancia rechaza la imposición dogmática. No admite el planteamiento de los Acuerdos de 1979. Supone el debate de progreso, la crítica, la sátira de las ideas o de otro tipo de características, siempre que éstas no inciten a actos contra las personas que los ostentan y que no lesionen sus derechos. Y mucho menos es un permiso de “todo vale”; no consiente los actos ilegales bajo la excusa de que corresponde a manifestaciones "naturales", tradicionales, intimas de la fe, de orden revelado, de la etnia, de la cultura, de la lengua, de la tradición. “La tolerancia con la intolerancia es también intolerancia.”

---oOo---

 

Propugnamos el laicismo, entendiendo por tal  el pensamiento y la actuación orientados a la consecución y defensa del Estado Laico, de la Laicidad de sus Instituciones y de la actuación consecuente de los Cargos Públicos en el ejercicio de sus funciones. El laicismo es una posición política de reclamación del cumplimiento por parte del Estado de una nota esencial de la democracia y de los Derechos Humanos: la laicidad que es la Igualdad de los Individuos en el Derecho Fundamental a la Libertad de Conciencia.

Aunque somos conscientes de la existencia de un laicismo que, tal vez busca la desaparición social de las religiones, o aquél otro que trata de reducir las creencias y las prácticas religiosas al ámbito de lo estrictamente privado, sin visibilidad en el plano social, decimos que no compartimos ni uno ni otro. Creemos en la libre expresión de cualquier creencia religiosa y de su derecho a expresarse públicamente. Pero, dada nuestra coyuntura, abogamos con más fuerza aún por la separación e independencia real de las religiones y el poder político. Hoy, en España, sigue siendo un reto, urgente por olvidado, el objetivo de instaurar un Estado Laico en una sociedad plural.

 

José María García-Mauriño


Julio 2013

sábado, 29 de junio de 2013

COMENTARIOS A LOS DERECHOS HUMANOS

 

José María García-Mauriño

21 de Junio de 2013

 

 Artículo 1. Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

 

1) Todos los seres humanos:

En el planeta tierra somos en 2013, 7.000 millones de SH: Y solo el 1% o sea sólo 700.000 personas en todo el mundo forman esa clase social que domina y oprime al resto del mundo. Y viven bien o muy bien. Y el 99% restante, la inmensa mayoría, viven mal o muy mal. Una colosal desigualdad. Ese 1 % posee el 80% de la riqueza mundial. Y 2/3 partes de la humanidad pasa hambre, miseria y necesidad. Y sin embargo, todos somos SH.

Israel solo tiene 6 millones de Habs.. Y tiene miedo a Irán que tiene cerca de 80 millones de habs y puede tener la bomba atómica. Por primera vez en la historia de la especie humana, hemos desarrollado claramente la capacidad de destruirnos a nosotros mismos. Y así llevamos desde 1945. Es ahora cuando al fin se está reconociendo que hay procesos a más largo plazo, como la destrucción medioambiental, que van en esa misma dirección; quizá no de la destrucción total pero sí al menos hacia la destrucción de la posibilidad de una Existencia decente.

Todos los SH vivimos en  esta Tierra, Ahí cabemos todos.. La Tierra es un planeta pequeño, limitado en sus recursos, y ya viejo. Tenemos que vivir teniendo en cuenta las capacidades de suministro y de reposición propias de la Tierra, no a nuestro capricho. La estamos destrozando. La especie homo sapiens/demens ha ocupado ya el 83% del planeta, y ha consumido excesivamente, hasta el punto de que el planeta ha sobrepasado ya en un 25% su capacidad de regeneración. Si continuamos con esta lógica el planeta va a quebrar, como quiebra cualquier empresa que gasta más de lo que gana.

 

2) Nacen:

El nacimiento es un hecho obligatorio. Nadie nos ha pedido permiso para nacer. Nadie nos ha preguntado si queríamos nacer o no. Nos encontramos con nuestra existencia entre las manos y nos vemos abocados a hacer frente a esta situación y luchar toda la vida  para vivir dignamente.

Todos los días nacen 245.000 niños. Y la mayoría no van a llegar a los 5 años porque viven en unas condiciones de pobreza tales  que le lleva a morir antes de tiempo.

 El hecho del nacimiento nos hace pensar que no es del todo indiferente el lugar donde se nace. No es lo mismo nacer en el Congo que en España o que en Arabia o en Brasil. Pero, se nazca donde se nazca todos somos SH, todos pertenecemos a la única raza humana que puebla este Planeta, y tenemos la categoría de SH, de ser Personas.

Al nacer todos llevamos en  nuestra entraña una enorme riqueza, la de tener todos los Derechos Humanos, que nadie nos  los puede quitar.

 

3) Libres e iguales:

La libertad y la igualdad son dos características inalienables de todo SH. Todo SH es capaz de decidir libremente sobre su destino, personal o comunitario. La libertad y la igualdad son  los dos pilares sobre los que se asienta la Democracia.

 Cada SH va poco a poco desarrollando la capacidad intrínseca de tomar decisiones. No somos libres del todo, nos vamos haciendo libres poco a poco.

 Todo SH es igual a otro SH, NO hay distinción entre hombre y mujer, el rico y el pobre, el listo y el menos listo. Todos somos SH y pertenecemos a la misma raza humana. Lo contrario a la igualdad es el privilegio. Por eso no entendemos que un diputado tenga una pensión con solo 7 años de trabajo y a los demás se nos exija 35 años. ¿Acaso se puede decir que es verdad que todos somos iguales ante la ley?. Ni a Franco ni al Rey Juan Carlos se les puede juzgar, ellos solo responden  ante Dios y ante la Historia

No es verdad que todos nacemos libres e iguales. Unos nacen herederos de fortunas y otros de infortunios. Unos son mujeres, otros son hombres. Unos nacen en el continente africano, empobrecido, colonizado, sin perspectivas de vida, y otros en el europeo,  lleno de riquezas y comodidades.

Tampoco nacemos iguales. El hombre no es igual a la mujer, pero ambos tenemos los mismos derechos y la misma dignidad La igualdad es una tarea pendiente, una meta que tenemos que conquistar. ¿Es posible armonizar la igualdad de derechos de los ciudadanos y ciudadanas con el pluralismo social y político, o de las distintas éticas o ideologías?

¿Se puede decir que todos los SH somos iguales de verdad? La diferencia, el pluralismo en esta sociedad, es un hecho (la mujer es distinta al hombre), mientras que la igualdad es un derecho (hombre y mujer tienen los mismos derechos).La sociedad discrimina a los pobres de los ricos, a los de una clase social de otra, a los cultos de los analfabetos, a los guapos de  los feos, a los listos de los tontos, etc. ¿hay derecho a esta discriminación? La discriminación es negar la igualdad de derechos.

4) En dignidad y  derecho:

Lo que nos iguala a todos es la dignidad  y el derecho. La dignidad se basa en  la razón y la conciencia. Luchamos por la dignidad de las personas, barrios y pueblos. Porque tenemos razón, usamos la razón, la inteligencia, el pensamiento político. Porque tenemos conciencia, sabemos las condiciones de vida económica que nos imponen los mercados, la sumisión de este gobierno a los dictados de la banca, etc. Sabemos lo que hacemos y por eso nos vamos indignando cada vez más. Mantener la dignidad es resistir, no retroceder nunca.

 Estas cualidades, la dignidad y el derecho, nos hacen ser valiosos, muy valiosos, importantes y respetables, por el mero hecho de ser personas. Toda persona es única e irrepetible. No son valiosas porque “valgan para algo”, sino en sí mismas por el mero hecho de existir. Hay que decidir cuándo una pensión es digna, cuado un salario es digno, cuando una vivienda es digna. Cada SH es una persona y tiene su personalidad  y su dignidad que es insustituible. Es libre, autónoma, respetable y con capacidad para gobernarse a sí misma.

 De poco vale decirle a un mendigo, a un borracho, a una mujer maltratada, a un inmigrante sin papeles, “no se  preocupe,  Vd tiene toda la dignidad por ser una persona”, De acuerdo, pero con  sólo dignidad no se come. Hay que luchar porque se le reconocen todos sus derechos. Y si no los puede reclamar ante alguien, no le sirve de nada. Son personas dignas que merecen toda nuestra consideración y atención.

Aportación de Kant (s.XVIII): (1) “las cosas, las mercancías tienen precio, las personas tienen dignidad”. (2) “Obra de tal manera que uses la humanidad, tanto en tu persona como en  la persona de cualquier otro, siempre como fin y nunca como medio”. Antonio Machado: “dice el necio que el valor es igual al precio”. Se suele decir “tanto vales cuanto tienes”

 Está claro que todos los Seres Humanos NO son medios, instrumentos, mercancías. Sino fines en sí mismos. Tienen un valor absoluto (cada SH es único e irrepetible) Los SH no tienen precio, no somos intercambiables como las mercancías. Es un sujeto singular, único en su especie. La persona, el colectivo, los barrios, los pueblos, son el origen y centro de todos los valores morales y éticos.

 

5.-Deben comportarse fraternalmente:

1.- Es una consecuencia de la igualdad y la libertad.  Se trata de una conducta profundamente democrática porque la democracia se fundamente en estos dos pilares, la libertad y la igualdad.

 

2.-Nada de guerras fratricidas, nada de armamentos, nada de conflictos bélicos o diplomáticos. Es un principio elemental: el trato, las relaciones humanas, han de ser de enorme respeto con cualquier persona, pueblo o nación. Todo lo contrario de mercantilizar la sociedad. Nada  de sobornos, de compara-venta de niños, de prostitutas, de fármacos que matan. Un trato fraterno de verdad NO instrumentaliza  a ninguna persona.

 

3.-A todo derecho le corresponde un deber. Es un deber de todo SH, una obligación moral tener una conducta, un trato, unas relaciones humanas, pacíficas, nada violentas, Así podemos construir una convivencia mundial de cercanía humana, pacífica y solidaria.

 

 

Todo esto es una UTOPIA. Los DDHH son el único código ético de tipo universal. La ética es una Utopía.  Hay que ir a por ellos…

 

 

 


---oOo---

viernes, 14 de junio de 2013

IN-MORALIDAD PÚBLICA



José María García-Mauriño
13 de Junio de 2013

1.- Un panorama desolador: una corrupción bastante generalizada:
Estamos viviendo en una situación de emergencia nacional. Y se caracteriza por un estado de excepción moral y ética. La corrupción  es el cáncer de la sociedad española que penetra en casi todas las instituciones.
Hay un sufrimiento añadido a lo que estamos viviendo como corrupción, mala praxis política, desahucios, abusos de los mercados financieros y esa larga lista que no solo empobrece nuestras condiciones de vida, basadas ya en la pura supervivencia, sino que empobrece el sentido de nuestra humanidad.
Lo que agrava esta situación es que no salga nadie y diga “lo siento, me arrepiento, y voy a devolver lo que no es mío”. Lo que empeora nuestro ánimo es que no haya nadie que se avergüence de lo que ha hecho o ha permitido que sucediera, sabiendo sus consecuencias. Lo que daña nuestro sentido humano es que algunos corazones no hayan sufrido dolor por la angustia ajena, ni la más leve culpa por su irresponsabilidad, ni la compasión necesaria para asumir conjuntamente parte de la carga y de la solución a tantos problemas. Parece como si la ética y la moral pertenezcan al terreno de la literatura y de las grandes declaraciones, mientras que las acciones se tiñen de una espeluznante realidad: ¡Tonto el último!
Hay una serie de casos que demuestran a las claras la enorme corrupción que existe en nuestro país, como Caso Gürtel, Caso Pallerols, Caso Palma Arena, Caso Fabra, Caso Sáenz, Caso Campeón, Caso Malaya, Caso Bárcenas, Caso de los ERE fraudulentos, Caso Nóos con la implicación de Urdangarin, Caso Blesa y la Amnistía Fiscal para los defraudadores públicos.

La falta de Moralidad Pública se llama Corrupción y la corrupción se llama Capitalismo.
La corrupción no es un hecho aislado. Es consustancial al capitalismo en su fase actual: la dictadura de los monopolios. Las grandes fortunas se obtienen por dos procedimientos inseparables: mediante la corrupción y mediante la explotación de los trabajadores y trabajadoras.  La clave no es, pues, que la corrupción se produzca (mucha gente lo sabía), sino que esto haya salido a la luz. Su publicación refleja una serie de luchas intestinas propias de un régimen debilitado y en descomposición. 

La corrupción viene de lejos, como demuestran los grandes casos de corrupción que tuvo el PSOE años atrás: los fondos reservados y el GAL, el caso Filesa, el caso Guerra o, más recientemente, los ERE’s irregulares de Andalucía.
Además la corrupción, intrínseca al régimen, se evidencia en la propia Casa Real, como en el caso Urdangarín, mientras permanece oculta la inmensa corrupción del rey mediante la impunidad que la Constitución le garantiza. Incluso la recién llegada Rosa Díez, de UPyD se ha visto beneficiada de los sobres de Bárcenas a través de Basta Ya. Lo mismo que CiU, PNV, Coalición Canaria han recibido dinero de Millet, de las empresas y de los bancos. Botín (Banco Santander), Francisco González (BBVA), Isidre Faine (La Caixa), las constructoras, las multinacionales del automóvil, las energéticas, las químico-farmacéuticas conocen mucho mejor cómo funciona la política que los propios afiliados a los partidos. Por eso, no debemos quedarnos en que “el PP es muy corrupto”. Pero ni siquiera en que “el PP y el PSOE son muy corruptos”, que lo son. Repito, estamos ante un  estado de excepción moral, ético. Ante robos constantes de empresarios banqueros, alcaldes, diputados, se admite que el robar es cosa de personas inteligentes; el que no roba es un  pobre diablo.

Repetimos, la falta de Moralidad Pública se llama Corrupción y la corrupción se llama Capitalismo. El capitalismo se asienta, entre otras cosas, en el principio de la eficiencia, siempre es eficaz, porque tiene poder para realizar sus objetivos. Este principio le hace situarse muy  por encima de la ética, que mantiene que el fin nunca justifica los medios. Para el Capitalismo el fin de acumular dinero y poder, justifica cualquier medio, de robo, apropiación indebida, soborno etc. Nada de ética.

2.- La mentalidad corrupta:
Mucha gente se encuentra impregnada de esta mentalidad, como es esa conciencia popular que trasmite esos dichos populares:
* “Tener la llave”: el cargo público como oportunidad 
¿Qué concepto de cargo público tienen estas personas? El “servicio público” se presenta como una oportunidad que te permite “tener la llave” para satisfacer determinados intereses particulares.
* “Si no lo haces, eres gilipollas”
El concepto del cargo público como una oportunidad lleva a una conclusión, que es que si no aprovechas esa oportunidad eres un “gilipollas”. Si no lo haces, demuestras una ingenuidad rayana en la estupidez.
 * “Además, no te va a pasar nada”
Basándose en la impunidad, estas personas corruptas juegan constantemente con la idea que no te “pasará nada". Aseguran al político que las consecuencias de participar en actividades delictivas son perfectamente eludibles.
* “Esto funciona así”
Por último, se cree en lo inevitable que es la corrupción. En nuestra sociedad lo normal es funcionar así. La cosa funciona así, Lo raro sería que se tuvieran expectativas diferentes.  

Efectivamente, podemos comprobar al menos tres cosas:
La corrupción no es un hecho aislado. Es consustancial al capitalismo en su fase actual.
La clave no es, pues, que la corrupción se produzca (mucha gente lo sabía), sino que esto haya salido a la luz. Su publicación refleja una serie de luchas intestinas. La acusación de corrupción es un arma que los clanes y grupos de poder (como ocurre en el seno del PP; véase el caso de Esperanza Aguirre, el caso Bárcenas) emplean en sus guerras internas y ajustes de cuentas.
En cualquier caso, quisiera hacer comprender la imposibilidad de seguir viviendo bajo un sistema de latrocinio que nos expolia del producto del trabajo y de nuestros derechos sociales más elementales.

3.- Diferencia entre la moral y la ética:
Por qué esta distinción: ¿dónde está el problema? ¿Qué es ética? ¿Qué es moral? ¿Son lo mismo o hay que hacer distinciones entre ellas? Significa entre otras cosas que el sistema tiene interés en que esto quede confuso. En el lenguaje ordinario ética y moral se emplean indistintamente, como si fueran sinónimos. ¿es moral alcanzar un escaño en el parlamento por influencias de partidos? ¿O hacerse millonario con especulaciones inmobiliarias? ¿Eso es bueno, es malo, es dudoso o es indiferente.? Si profundizamos un poco podemos ver que ética y moral no son lo mismo. En la sociedad, los que están en el poder, la clase dominante, los políticos, nos inducen a pensar que son más o menos lo mismo Nos imponen una única forma de pensar, sentir y valorar. Según ese pensamiento decimos que es Bueno a lo que ellos dicen que es bueno. Y decimos que es Malo o que no está bien, a lo que ellos dictaminan que es Malo o que no está bien. ¿Cuándo se puede decir que una persona es ética, o cuando es moral? ¿Cuáles son la ética y la moral vigentes hoy?
El problema que decía al principio consiste en que hacerse estas preguntas nos hace pensar y nos hace valorar las cosas de distinta manera. Y el sistema no quiere que pensemos. Porque se trata nada menos que saber discernir de alguna manera lo que es Bueno y lo que es Malo. Son dos niveles distintos, uno es el ético y el otro es el moral, son dos maneras distintas de pensar y valorar las cosas y personas Y vuelvo a preguntar, para ser feliz, ¿hay que ser ético o moral? ¿Con qué código, norma u orientación, trato de orientar mi vida, con la normativa que me imponen, o con el sistema de valores que yo elijo y elaboro por mí mismo? Aranguren decía que la ética es la moral pensada, y la moral es la moral vivida.
El ámbito de lo moral:
Lo moral se refiere siempre al campo de la conducta, de las acciones: lo que se hace cada día, en cada institución (familia, parlamento, economía, etc.), regido por códigos concretos de conducta. Se trata de las costumbres vigentes en la sociedad, regidas por unas normas que emanan de la misma sociedad sin saber a punto fijo quien o de dónde han salido esas normas concretas, de tipo familiar,  social  económico o político. Responde a lo que todo el mundo hace, a los comportamientos diarios de la gente, que ordinariamente se rigen por los deberes u obligaciones impuestas por la sociedad, por lo de siempre, por lo que se ha hecho toda la vida. Y eso es lo Bueno, el salirse de esa normativa, de esas costumbre, se considera Malo o peligroso.
Algunas preguntas:
¿Por qué algunos estiman que es  inmoral vivir juntos sin estar casados? -¿Es moral casarse por la Iglesia y al mismo tiempo  declararse ateos, agnósticos o no practicantes?- ¿Por qué se considera que son inmorales las parejas de hecho de homosexuales? - ¿Es moral el inmovilismo  la sumisión mental, la aceptación pasiva de leyes, normas y precios que nos imponen? - ¿Es moral hacerle el juego a las fabulosas inversiones futboleras y luego ver los partidos? - ¿Es moral jugar dinero en la Bolsa? - ¿Es moral el aumento alarmante en gastos de cosmética, perfumería y estética? -¿Es moral comprar en las rebajas sin verdadera necesidad? -¿Es moral gastarse el 40 % de los ingresos en las Navidades, o bodas, o comuniones? -¿Es moral seguir comprando una serie de productos (de cosmética, por ejemplo,) con los que las multinacionales financian las armas, el narcotráfico y la prostitución? -¿Es moral buscar sobre todo la seguridad por encima de la Libertad? -¿Es moral dejarse “convencer” por los programa de la TV sin hacer un esfuerzo de crítica, de querer saber por qué dicen eso o hacen esa publicidad? -¿Es moral que se gasten miles de millones de € en varios aeropuertos que no tienen aviones y se queden sin desayunar miles de niños? -¿Es moral que haya miles de desahucios y que haya miles de personas que se quedan sin vivienda cuando hay 3 millones de pisos vacíos en España?- ¿Es moral ir a votar en unas elecciones sin estar convencido de lo que se vota y de las consecuencias políticas que puede tener para el país? - ¿Es moral acostumbrarse a conocer el hambre que hay en el mundo, el aumento del gasto en armamento, las muertes por sida, etc. y no sentirse responsables? -¿Somos personas morales o éticas?

Todas estas preguntas tienen una respuesta común: Sí, son morales, Pero no son éticas. Son morales porque responden a códigos de conducta impuestos por el sistema capitalista: se trata del predominio de las formas de vida marcadas por el ideal del sistema capitalista, impuestas por la clase dominante,  pero no se basan en valores éticos.
Por ejemplo, desde el punto de vista jurídico no se pueden hacer distinciones de homosexuales y heterosexuales. Todos somos iguales ante la Ley, es decir, un reconocimiento en los mismos términos para las parejas homosexuales que para las heterosexuales. Un código moral o religioso no puede ser nunca un límite en una sociedad democrática. Su tarea no es hacer que todos sean iguales, sino que cada uno tenga derecho a ser diferente, es decir, a tener un proyecto de vida personal, a ser el que quiera ser. Una diferenciación de este tipo entre homosexuales y heterosexuales no sería nunca una diferenciación, sino una discriminación.

4.- Significado de la in-moralidad pública:
La  corrupción consiste en: “el mal uso o el abuso del poder público para beneficio personal y privado”.Se rige por intereses, no por valores  También se define como el "conjunto de actitudes y actividades mediante las cuales una persona o grupo político, viola compromisos adquiridos, utilizando los privilegios otorgados, con el objetivo de obtener beneficios personales ajenos al bien común". Por lo general, se apunta a los gobernantes o los funcionarios elegidos o nombrados, que se dedican a aprovechar los recursos del Estado para enriquecerse personalmente o beneficiar a parientes y/o amigos. Lo suelen hacer mediante el uso ilegítimo de información privilegiada, el tráfico de influencias, los sobornos, las extorsiones, los fraudes, malversación, la prevaricación, el caciquismo, el compadreo,  el nepotismo y la impunidad, el tráfico de drogas, el lavado de dinero,  y las mil formas de apropiación indebida.. En general, se puede decir siempre que hay corrupción hay enriquecimiento personal a costa del erario público.
La moralidad pública consiste en realizar el fin para el que fueron  creadas las instituciones. Fidelidad a los principios, por respeto a la ciudadanía. Se trata de un contrato implícito entre el programa del partido electoral o de principios fundamentales y la ciudadanía. No desviarse de los objetivos, lo contrario sería des-naturalizar el contenido de la institución, sea la que sea (económica, política educativa, sanitaria, etc.) que requiere el Bien Común de la ciudadanía.
La corrupción significa cambiar la naturaleza de una cosa volviéndola mala, privarla de la naturaleza que le es propia, pervirtiéndola. Es decir, que cuando una sustancia o una actividad humana se corrompen, pierden su naturaleza, se convierten en otra cosa distinta a como eran antes, en su origen, y acaban oliendo mal. Por ejemplo, si una manzana se corrompe es lo mismo decir que se pudre, ya no sirve como alimento, hay que tirarla, y si se la come produce infecciones intestinales. Si la naturaleza de la política es la gestión del bien común, del bien de todos, y se aprovecha del cargo público para un enriquecimiento privado, ahí hay corrupción. Lo mismo  en el sistema educativo: si su naturaleza es ayudar a crear personalidades y esta actividad se emplea en buscar poder, dinero, o prestigio a costa de padres, profesores y alumnos, se puede decir que esta profesión en un determinado colegio, universidad, o comunidad autónoma, está corrompida.

5.- Para atacar la falta de Moralidad pública:
Es necesario tener una forma de pensar que analice la perversidad del sistema. Es preciso fomentar el pensamiento crítico. Una ética propia de quienes se detienen a pensar qué es lo que está ocurriendo hoy. Es preciso ser muy crítico con el pensamiento único impuesto por el sistema. Y proponemos estas dos actitudes:

1) Tener el valor moral e intelectual suficiente para someter la moral existente en la actualidad a una reflexión consciente y crítica:
¿Es verdad que hoy día -Se da por supuesto que es bueno y normal el 'hacer millones' en poco tiempo sin mirar demasiado los medios con los que se hacen. -es de gente 'lista' hacer trampas en la declaración de la renta; -es de tontos no usar la propia influencia para conseguir un puesto de trabajo para mi hijo; - se puede alcanzar una cátedra por influencia; -se ve como normal el estar en un puesto de responsabili­dad política o administrativa sin merecerlo ni ser el sujeto idóneo para ello; -se puede conseguir un título universitario sin apenas haber estudiado. Todo esto y muchas cosas más está "bien visto" por la sociedad. Esa aceptación como en serie, tipo standard, de esos preceptos morales es lo que hay que combatir de forma lúcida y valiente.
Algunos se han  atrevido a hacer un juicio ético llamando indecente a varias cosas:
INDECENTE, es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes y el de un diputado de 3.996, pudiendo llegar, con dietas y otras prebendas, a 6.500 €/mes. Y bastantes más por diferentes motivos que se le pueden agregar.
INDECENTE, es que un profesor, un maestro, un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública, ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.
INDECENTE, es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura).
INDECENTE, es que un ciudadano tenga que cotizar 35/40 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con siete, y que los miembros del gobierno, para cobrar la pensión máxima, sólo necesiten jurar el cargo.
Hay que insistir en que los políticos corruptos de sus partidos devuelvan el dinero que se han quedado (o el equivalente)  al erario público a causa de su mala gestión o/y de sus fechorías, Conviene que se endurezca el Código Penal con procedimientos judiciales más rápidos y con castigos ejemplares para todos ellos.

Es indecente que el dinero se haya convertido en el valor fundamental y casi único, y tras él se esconde la codicia. A ella le acompañan la ambición, la envidia, la admiración hacia los que más tienen y el egoísmo, de tal manera que todo ello es asumido sin reparos por amplias mayorías de la sociedad. Por lo tanto, los grandes problemas materiales que nos aquejan no se resolverán de la noche a la mañana.
Mientras la sociedad no se escandalice por la barbaridad que supone el que algunos guarden grandes fortunas en paraísos fiscales, por los enormes ingresos de deportistas, “estrellas” de radio y TV, por los salarios de los gestores de entidades bancarias y por sus jubilaciones (la última 88 millones de Euros). Mientras no produzca una repugnancia, un rechazo, generalizado saber que los corruptos acumulan tanto dinero, mientras todo esto no provoque, al menos, una revolución interna en todos y cada uno de los que formamos esta sociedad, poco podemos esperar.

2) Tener la suficiente inteligencia práctica y talante moral para crear nuevas pautas de comportamiento: una ética distinta:
Desde el punto de vista social, la moralización  de la sociedad pasa necesariamente por la transparencia en materia económica, y partidista, y llevar la vida real de la ciudadanía al Parlamento. Hay que evitar esa enorme distancia entre la ciudadanía y la vida política. Es decir que haya apertura,  tolerancia y  pluralismo.  Cinco aspectos:
Lo primero de todo para regenerar la moralidad pública, es el valor de la honestidad. La honestidad económica, la honestidad intelectual, la honestidad profesional, la honestidad sexual, la honestidad mediática, la honestidad democrática.
Un reconocimiento real de todos los Derechos Humanos. Y para que sea efectivo, se necesita ese conjunto de fuerzas políticas y económicas materiales que hacen posible su realización.
Una sobriedad generalizada, que no austeridad impuesta. Hay que definir las necesidades básicas, reales, de los seres humanos, frente a las necesidades artificialmente impuestas por la sociedad del consumo. Consumir menos y mejor para que todos puedan consumir lo necesario. Vivir de otra manera, vivir con lo necesario, Ir quitando lo superfluo. No por opción  personal, sino por las circunstancias de escasez y pobreza que nos imponen los mercados. No volverán los tiempos dorados del consumismo, del derroche y del dinero fácil. Vivir con menos para vivir mejor.
            Una democracia radical: significa igualdad y libertad. La existencia de poderes económicos y sociales que favorecen y crean constantemente desigualdad, abismo entre pobres y ricos, hacen de la libertad una caricatura y de la Democracia una ficción. La democracia no es votar cada cuatro años, no es elegir una serie de diputados/as que nos representan. Se trata de que el pueblo soberano tome decisiones importantes para su vida. Nunca votar a personas imputadas.
Una paz y una seguridad ciudadanas que no se fundamenta en la fuerza de las armas. La paz es un proyecto de vida ciudadana, de valores, actitudes y comportamientos que es capaz de asumir ese dicho que dice España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional e internacional Todos sabemos que detrás de las guerras hay intereses económicos muy fuertes.

6.- Hay varios tipos de Corrupción:
Repetimos este es el cáncer de la sociedad que afecta a todas las instituciones.
Corrupción política: el pueblo ya no es soberano El gobierno sirve a los mercados, no a la ciudadanía.
Corrupción Económica: no producir bienes y servicios para cubrir necesidades básicas, sino economía especulativa de enriquecimiento personal a costa del erario público. Así ocurre con la adulteración de productos alimenticios o farmacéuticos, la especulación urbanística y la mentira publicitaria. El 80% se dedica ala economía especulativa y el resto, 20 % a la productiva.
Corrupción Profesional: es servirse de la profesión (médico, abogado, notario, etc.) para enriquecerse personalmente. De forma abusiva
Corrupción Social: amplias capas de  la sociedad  justifican sus comportamientos habituales de la gente con expresiones como ésta: “así funcionan las cosas”, “esto es lo que hay”, etc. Y se ve bien que lo a-moral es lo inteligente. Y el resultado es un país enfermo y una sociedad mediocre y desquiciada.
Corrupción sexual: el cuerpo de la mujer del hombre y sobre todo de los niños no es una mercancía que se compra y se vende.
Corrupción Mediática: el fin es informar, no manipular las mentes y conciencias por las agencias de la información, que están en manos de los intereses del capital y de propagandas políticas.

---oOo---